• 660 578 316
  • info.sexopositivo@gmail.com

Archivo mensualseptiembre 2016

AFRODISICOS: Más allá de los alimentos

Arte por: Wish Candy

Arte por: Wish Candy

Esta noche tienes una cita en tu casa. Estás pensando en un menú especial, buscas alguna receta por Internet y varios artículos te recomiendan incluir alimentos afrodisíacos. No es la primera vez que has oído hablar de ellos y te gustaría que la cena acabase con la temperatura elevada. No tienes nada que perder, así que decides incluirlos en el menú: espárragos, ostras, trufas, canela, aguacate, nuez moscada, chocolate, miel, vino…

Después de todo el trabajo que te ha llevado, termináis de cenar en poco más de 30 minutos, pero aún queda el postre, así que decides contarle a tu chica que te has esmerado en preparar una exótica cena afrodisíaca. Llegan las fresas con nata y la cosa se anima… Que si “échame nata por aquí”, que si “lámeme allí”. Y al final acabáis en una noche de sexo muy satisfactorio.

Ya por la mañana comentáis la jugada y os preguntáis si habrán sido los alimentos afrodisíacos los responsables de lo ocurrido o, si más bien, fueron el contexto y los preparativos los que lograron un ambiente propicio para un encuentro erótico…

¿Existen alimentos afrodisíacos? Siento decirte que no. No existen alimentos que produzcan un incremento del deseo sexual o de la excitación. Los afrodisíacos no funcionan por sí solos, pero pueden ser una herramienta muy útil para innovar en tus relaciones sexuales o hacerlas más placenteras. Antes de explicarte cómo, hagamos un poco de historia:

Un afrodisíaco es todo aquel elemento que aumenta el deseo y placer eróticos. Su consumo se relaciona con la búsqueda del incremento de deseo, principalmente a la hora de practicar el coito. Si analizamos la historia comprobamos que ciertas tradiciones y ceremonias nos han trasmitido la idea de que el consumo de determinados alimentos y bebidas producen sensaciones placenteras que incrementan el deseo y apetito sexual. Las bacanales del mundo griego y romano son un buen ejemplo de fiestas donde la erótica se condimentaba con raciones generosas de vino y fruta.

Por otra parte, el hecho de que las personas pudieran alimentarse debidamente, se traducía en mayor capacidad enérgica para la actividad sexual. Es por esto que muchos alimentos con alto contenido proteico y nutritivo se hayan considerado como afrodisíacos. A otros se les ha calificado como tal por su parecido con los genitales masculinos o femeninos, o por su similitud con los fluidos que segregan.

Desde el punto de vista científico, no hay ninguna prueba que corrobore el efecto de los alimentos afrodisíacos. No vamos a negar que muchas personas, en determinadas circunstancias, han experimentado un aumento de su deseo sexual tras la ingesta de “afrodisíacos”, pero esto más bien se debe al efecto placebo y sugestivo que produce. Porque lo que verdaderamente activa nuestro deseo es el cerebro. Es decir, si ingieres un alimento con la convicción de que va a aumentar tu deseo y potencial sexual, es muy probable que así ocurra. Acordémonos de la historia que daba comienzo a este artículo. Existían muchos elementos que, por sí solos, invitaban a que se produjese un encuentro erótico: una cita, los preparativos de una cena, un ambiente íntimo, comida agradable a los sentidos, saber que otra persona se ha molestado en preparar algo para ti, que alguien esté disfrutando de tu cena…Si, además, le añadimos el extra de pensar en la posibilidad de que los alimentos ingeridos aumenten nuestro nivel de deseo y excitación sexual, habrá mayores probabilidades de éxito.

Como os decía, un alimento denominado afrodisíaco no actúa por sí solo, pero un contexto agradable y placentero puede hacerlo funcionar. Al mismo tiempo que podemos utilizarlo como una herramienta más en nuestros encuentros sexuales. Te propongo algunas sugerencias:

  1. Comida por el cuerpo: Un juego que ya es todo un clásico, pero que ofrece muchas posibilidades, desde untarse con un alimento para que la pareja lo lama (nata, miel, chocolate…), pasando por sujetar un hielo con la boca y recorrer el cuerpo del/a otro/a; hasta usar el cuerpo desnudo a modo de plato para el/a otro/a. Recomendaciones: además de la higiene, tened cuidado con determinadas sustancias que puedan producir reacciones alérgicas (como sustancias picantes). Es importante que evitéis introducir alimentos en la vagina o ano sin protección.
  1. Incluir alimentos que emulen partes del cuerpo: puede resultar excitante ver como tu pareja juega con un alimento de similar forma que los genitales masculinos (como espárragos o pepinos) o femeninos (como un higo abierto o una ostra). Por otra parte, alimentos alargados y duros pueden utilizarse a modo de consolador o dildo. El calabacín, por ejemplo, es una opción muy económica y puede manipularse y pelarse hasta conseguir la longitud y grosor deseados. Eso sí, siempre que lo acompañemos con un preservativo y lubricante.
  2. Dedicación a los 5 sentidos: Tened en cuenta que tanto las relaciones eróticas como la comida se potencian a través de nuestros sentidos. Os invito a despertar vuestros 5 sentidos utilizando alimentos en los preliminares: chupar una fruta jugosa al oído, rozar la piel con el suave tacto del melocotón, compartir el gusto de una fresa mordiéndola los dos a la vez, espolvorear canela para deleitaros con su aroma, dejar que vuestra pareja vea como os relaméis…
  3. Dar de comer a tu pareja: Podemos utilizar las manos, dejar que parte de la comida resbale por la comisura de los labios para lamerlos después o incluirlo como una variante de la primera sugerencia que os hacía (comida por el cuerpo).
  4. Cenar desnudos: Muchas veces puede resultar excitante el simple hecho de ver el cuerpo desnudo de nuestra pareja. Por qué no hacerlo mientras despertamos con placer el sentido del gusto en una cena…
  5. El juego del menú: elabora un menú sexual con tu pareja, con aperitivos, entrantes, primer y segundo plato, postre y bebida. En vez de comida os sugiero que elijáis entre las diferentes posibilidades que nos ofrece la erótica:, abrazarse, besos, caricias, un masaje, lamer, coito, penetración anal, masturbación, uso de juguetería erótica, morder, tocarse, hacerse cosquillas, susurrar algo erótico al oído… ¡Echadle imaginación!

Recuerda, los alimentos no son afrodisíacos por sí solos. A la hora de estimular el deseo sexual influyen diferentes factores como: el entorno, la compañía, la disposición, el estado de ánimo, la comunicación que tengamos con nuestra pareja, el grado de atracción… El deseo y los estímulos sexuales son mensajes que llegan a nuestro cerebro, que es quien califica si un alimento nos es afrodisíaco o no.

Relato erótico: “De Camino al Concierto”

La literatura erótica está cada vez más en auge, lo que permite elegir entre una gran variedad de documentos: poéticos, explícitos, dirigidos a diversas orientaciones sexuales, atrevidos, clásicos… Elige tu mism@.

Desde Sexo Positivo hoy te traemos uno de nuestra propia cosecha.

¡Anímate a comentar qué te ha parecido!

115531_cjuax35ia5n5tslejowh_principal

Le dije a Paul que fuera más despacio. El faro derecho de su carro estaba fundido y en el horizonte sólo se divisaban curvas.

Yo iba con Yulián en la parte de atrás contando las pocas estrellas que se ven en una noche nublada cerca de la ciudad. Él es dueño de una pequeña tienda de discos para los nostálgicos del vinilo. La primera vez que lo vi supe que era de los que repiten en la cama. Suelo pensar cómo follan los desconocidos interesantes con los que me cruzo.

Yulián bajó la ventanilla, se quitó la chupa vaquera vintage de 20 pavos y, justo después me apartó el pelo y chupó mi cuello. Sonaba “Hey Joe”de Jimi Hendrix cuando agarró mi mano para que notase el palpitar de su poya, dura y caliente. No era la primera vez que la palpaba, pero algo era diferente. Quizás fue lo inesperado del momento lo que me excito, o saber que Paul iba a ver como se la comía a Yulián.

Noté como el Chevrolet reducía de velocidad casi al mismo tiempo en que yo también lo hacía. Me gusta alargar los finales, siempre fui algo nostálgica.

Cuando volví la cabeza Paul tenía una mano en el volante y otra en su bragueta. Había girado el retrovisor para deleitarse con las vistas a los asientos traseros. Él y Yulián cruzaban sus miradas constantemente. Los tres fallábamos en trío a través de un espejo.

Lamí por última vez la poya de Yulián antes de que se corriese. No aguantaba más tiempo sin besarle. Me gustan sus labios, finos y sencillos, de tipo común. Unos labios rosáceos, de igual color que su glande.

Paul apagó el motor y los tres salimos del cuatro ruedas. Corría un viento que abanicaba y yo levanté mi vestido para quitarme las bragas de estampado floral made in Italy. Era mi turno y ellos lo sabían. El capó trasero no es que fuera muy cómodo, aunque eso dejó de importarme cuando la lengua de Paul se deslizó por mi clítoris. Me di cuenta de que había cerrado los ojos y maldije el mecanismo de los impulsos involuntarios que produce nuestro cuerpo. Quería verlo todo, desde la cabeza de Paul hasta los dedos de Yulián recorriendo mis senos. Aquella escena se quedó en mi cerebro durante meses, justo lo necesario para proyectarla en mis noches de dulce soledad.

La barba de Paul rozaba mi vulva mientras usaba la lengua y los labios indistintamente. Me resultó muy excitante que dos hombres tuvieran la boca ocupada con mi cuerpo. Mientras, exhalé aire por última vez antes de mi primer orgasmo del día. No me importó haber alcanzado el clímax demasiado pronto. Sabía que aquel encuentro no terminaba ahí.

Abrí las dos puertas traseras del coche, me quité los zapatos y, desde dentro, les dije que se colocaran a un lado cada uno. Yulián caminó hacia la puerta derecha mientras Paul se  bajaba los pantalones pitillo color gris perla. Me tumbé boca arriba sobre los asientos traseros y ambos empezaron a besarme, recorriendo cada poro de mi piel, Yulián desde la cabeza y Paul desde los pies.

Cuando Yulián llegó a mi obligo tenía su poya en mi boca, por segunda vez en aquel día. Sólo la aparté de allí para decir a Paul que me penetrase. Lo hizo suavemente hasta coger ritmo, mientras dibujaba zig-zags en mi clítoris con los dedos índice y corazón de su mano derecha. Los tres nos fuimos corriendo en orden, primero Yulián y su poya en mi boca, después lo hice yo y, por último Paul.

Salí del coche, besé a los dos y miré el reloj. Eran las doce y el concierto de Gary Clarck Jr. al que nos dirigíamos había empezado hacía ya una hora. Pusimos su último disco en CD “The story of Sonny Boy Slim” y decidimos que sería mejor escuchar sus canciones mientras follábamos que verlo en directo.

Video sobre la Eyaculación Precoz

Esta semana retomamos una de las disfunciones sexuales masculinas más comunes: La eyaculación Precoz. Os dejo con el video informativo:

ALGUNOS APUNTES SOBRE LA SEXUALIDAD DURANTE LA VEJEZ

Arte por: Riccardo Mannelli

Arte por: Riccardo Mannelli

Vivimos en un contexto donde se premia la juventud. La edad es un factor que determina el ideal de belleza que impera: los protagonistas de la gran pantalla suelen ser personas de corta edad, así como los anunciantes de cremas para corregir arrugas o la alopecia, por no hablar de la ausencia de personas mayores en escenas eróticas.

Por esto no es de extrañar que, conforme cumplamos años, vayamos reprimiendo conductas y sentimientos asociados a la juventud. Un claro ejemplo es la sexualidad. Lo que es seguro es que nuestra sexualidad nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida; es decir, que desde que nacemos hasta que morimos somos seres sexuados. Cada persona tiene una sexualidad única. A lo largo de la vida no siempre le daremos la misma importancia al coito, las caricias o las relaciones con los demás, así como también podrá variar nuestro deseo o nuestras necesidades de afecto y apego.

Existen muchos mitos entorno a la sexualidad en la vejez, seguro que ya habías escuchado alguno de los que voy a mostrarte: “Las personas mayores que sienten deseo son viejos verdes o viudas alegres”, “los ancianos no tienen interés por las relaciones eróticas”, “la disfunción eréctil es inevitable con la edad”, “el deseo de la mujer disminuye de forma espectacular después de la menopausia”, “los orgasmos juveniles son más intensos “ o “las caricias orales y otros juegos eróticos son para jóvenes”.

Espero que, cuando termines de leer este post, tengas algunos argumentos para desmontar estas ideas erróneas. Lo primero que has de saber es que nuestra sexualidad se verá afectada no sólo por la edad, sino por los factores sociales, psicológicos y fisiológicos asociados a ella. Comencemos por destacar algunos de los cambios sociales y psicológicos que se producen en la vejez y que pueden influir en nuestra sexualidad:

  1. Nueva apariencia física: Con la edad van produciéndose cambios físicos como arrugas, pérdida de cabello, cambios en la masa muscular, flacidez…Ya hemos dicho que nuestras sociedades y culturas premian la juventud. No estamos acostumbrados a ver cuerpos de personas mayores en la televisión o el cine. A muchas mujeres su nueva apariencia física les preocupa., mientras que a otras les da miedo dejar de resultar atractivas a sus parejas. Otros dejan de arreglarse y de gustarse y van perdiendo el deseo.
  2. Viudedad o soltería: Nuestro contexto sentimental y de pareja varía a lo largo de nuestra vida. Es más común que durante la vejez se viva una situación de viudedad. Si se pierde a la pareja muchas veces se entra en una fase de abstinencia sexual. Hay personas que son felices viviendo sin pareja, pero hay otras que necesitan tener a alguien. La gran mayoría de personas mayores que llegan a la viudedad son mujeres. Si quieren buscar pareja es bueno que se relacionen y conozcan a gente, pero también pueden desear estar solteras/os. Hemos de respetar su decisión, y digo esto porque muchas veces, desde el entorno familiar o las amistades, se presiona para que la persona viuda no se relacione o busque una nueva pareja.
  3. Lugar de residencia: muchas personas, al alcanzar la vejez, se trasladan de hogar,  bien con la familia o bien a una residencia. En ambos ambiente existe una grave falta de intimidad. A veces han de compartir habitación, convivir con las puertas abiertas o acostumbrarse a estar siempre acompañados/as. Bajo este entorno siempre será más difícil disfrutar de una sexualidad libre y plena.
  4. Jubilación: Con la jubilación la vida cambia, así como las rutinas que antes teníamos. Es el momento de plantearse cómo ocupar el tiempo libre. Es bueno para la salud mantenerse ocupados/as. Las relaciones con la familia, amistades y la pareja cambian porque se dispone de más tiempo libre. Todos los cambios cuestan, se trata de habituarse a esta nueva vida poco a poco para evitar una crisis o una posible depresión que afecte a todos los aspectos de la vida y, por ende, a la sexualidad.
  5. La salud y las enfermedades: Algunas enfermedades pueden deteriorar nuestra vida sexual, veamos algunos ejemplos: La artritis puede producir que el contacto sexual resulte algo incómodo y doloroso, la diabetes puede causar impotencia y reducir la intensidad de la excitación y el orgasmo, los problemas de corazón puede aumentar la tensión (erección) del pene, la incontinencia urinaria puede llevar a evitar encuentros eróticos debido a la presión que se ejerce sobre el abdomen en los mismos, y, por último, me gustaría mencionar que la administración de algunos fármacos (antidepresivos, antihistamínicos, tranquilizantes…) puede afectar al deseo (disminuyéndolo), al mantenimiento de la erección del pene o a la eyaculación.

Si se padece alguna enfermedad o se consume algún fármaco hemos de saber que siempre hay alternativas. Por ejemplo, si un hombre toma un medicamento que le afecta a la erección y le impide practicar una penetración, en vez de realizar el coito puede dar y recibir caricias, besos, masajes…Porque como ya hemos dicho en otras ocasiones, la sexualidad no son solo coitos y genitales. Mantener encuentros eróticos en beneficioso para la salud, la autoestima y para hacer frente a enfermedades como episodios de infartos.

Veamos ahora qué cambios fisiológicos se producen con la vejez, que no son, en ningún caso negativos, sino variaciones fisiológicas naturales que hacen que tengamos que cambiar algunas de nuestras costumbres. No todos los cambios se dan por igual en todas las personas, como ya hemos dicho cada sexualidad es única e irrepetible, por lo que cada cual tendrá unas peculiaridades concretas. Comencemos hablando de las mujeres, que experimentan el fenómeno del climaterio. Esto es una disminución de estrógenos en el periodo anterior a la menopausia, durante y después del mismo. El Climaterio viene acompañado de una serie de cambios, como: pérdida de turgencia de los pechos, disminución del vello púbico, cambios en la distribución de la grasa corporal, disminución del tamaño y la elasticidad de la vagina, disminución de la capacidad para lubricar, disminución del ritmo de excitación y de la frecuencia e intensidad de las contracciones de los músculos pubococcígeos durante el orgasmo.

En los hombres los cambios no son tan bruscos como con la menopausia, pero también pueden experimentar variaciones como: aumento del periodo refractario, disminución de la cantidad de semen eyaculado, disminución de la frecuencia e intensidad de las contracciones de los músculos pubococcígeos durante el orgasmo, disminución de las erecciones nocturnas, disminución del ritmo de excitación y erección, y se puede necesitar mayor estimulación para producir una erección.

Si has llegado hasta aquí ya sabrás que cuando alcanzamos la vejez no perdemos nuestra sexualidad ni dejamos de ser seres sexuados, sino que, simplemente se van produciendo cambios que afectan, en mayor o menor grado, en nuestras relaciones eróticas, nuestro deseo, nuestras prácticas sexuales o en  nuestras necesidades. Ya sólo me queda añadir una última reflexión sobre cómo convertir algunos de estos cambios en aspectos positivos para nuestra sexualidad:

  • La menopausia puede ser una influencia positiva en la vida erótica, sobre todo en relación al coito. Para muchas mujeres resulta una liberación en cuanto a la preocupación de un embarazo no deseado.
  • Al hacerse más lenta la fase de excitación genital masculina y retrasarse la eyaculación, hay menos prisa y menos presión para llegar al orgasmo, por lo que se puede dedicar más tiempo a las relaciones genitales y al coito.
  • La jubilación, así como la despreocupación por determinadas responsabilidades, nos puede permitir disponer de más tiempo libre, que podemos traducir en mayor tiempo para nosotros/as, nuestra pareja, nuestro disfrute, nuestro deseo y nuestra intimidad.
  • La vejez es una etapa idónea para practicar caricias y ampliar el abanico de posibilidades eróticas. Nunca es tarde para aprender y experimentar algo nuevo, así como para darle a la imaginación.
  • El establecimiento de una relación de pareja íntima y positiva puede traducirse en una mayor desinhibición en las relaciones eróticas, y mayor capacidad para comunicar gustos y necesidades.

Y recuerda, durante la vejez “tu cuerpo tiene todavía recursos para la sexualidad y siempre para la sensualidad. Los sentidos siguen ahí, quizás amortiguados, pero en cambio mucho más sabios si hemos sabido vivir con acierto” (Sampedro J,L. 1989)

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies