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Archivo mensualdiciembre 2016

COSA DE VULVAS ¿Cómo influye la relación que tienes con tu vulva en la sexualidad?

Arte por: Jana Brike

Arte por: Jana Brike

¿Cómo de bien conoces tu cuerpo?, ¿y tu vulva?, ¿y cómo respondes ante un encuentro sexual?, ¿qué relación tienes con tu menstruación?, ¿cómo vives los tabúes en torno a ella?… Estas son algunas de las preguntas que deberías hacerte si quieres saber cómo influye en tu sexualidad la relación que tienes con tu vulva.

Lo primero de todo: ya es hora de que empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Está muy bien que le pongas un seudónimo a tus genitales o que te refieras a ellos con diferentes nombres en función de si el momento es más romántico, pasional o infantil. Llama a los genitales como quieras, pero conoce cómo se denominan realmente, porque ése será un primer paso para conocerlos. Me resulta curioso que cuando acudo a algún taller sobre sexualidad la gente se avergüence cuando hablo de penes y vulvas y ni se inmuten al oír “coño”, “chorra”, “poya” o “seta”.

Lo de los penes está claro, pero ¿todas y todos sabríamos a que nos referimos con vulva?… Y aquí viene el segundo paso para conocernos: nuestra anatomía. ¿Es lo mismo una vulva que una vagina?… No. La vulva es el conjunto de órganos genitales femeninos externos (el monte de venus, el clítoris, los labios…) Y la vagina forma parte de los órganos genitales femeninos internos que van desde la vulva hasta el útero.

Si nunca has distinguido las partes de tu vulva o nunca las has visto, te recomiendo un ejercicio muy sencillo de auto-conocimiento: Desnúdate (si quieres sólo de cintura para abajo), coge un espejo y observa tu vulva. Tómate tu tiempo, relájate y vete recorriendo cada parte, fíjate en su forma, en su color, si te resulta agradable… Cada parte de tu cuerpo es importante. Si conoces cómo es tu rostro, tus manos o tus piernas, pregúntate por qué hasta ahora no conocías tu vulva.

Este mismo ejercicio también puedes realizarlo con todo tu cuerpo: Tras una ducha relajante detente desnuda frente al espejo. Recorre cada palmo de tu piel, no te olvides de ningún recoveco, respira hondo y observa cómo es tu cuerpo, qué parte te resulta más agradable, qué te gusta, cómo lo sientes… Cuando valoramos nuestra vulva y nuestro cuerpo, nos valoramos a nosotras mismas.

Y, ¿por qué es tan importante conocerse? El primer paso para disfrutar (eróticamente hablando) es conocernos. Cuando conocemos cómo es nuestro cuerpo y lo aceptamos y valoramos tal cual es, será más fácil que permitamos que otros también lo acepten y lo valoren. Es decir, cuando aprendemos a valorarnos y querernos asumimos que somos dignas y dignos de ser valorados y queridos y permitimos que esto suceda. Cuando no nos aceptamos es más probable que sintamos rechazo hacia nosotras/os mismas, y esto hará más difícil que alguien nos valore. Si nos conocemos sabremos qué nos gusta y que no nos gusta y será más fácil comunicárselo a nuestra pareja sexual.

El hecho de que muchas mujeres no conozcan o no acepten sus cuerpos como parte de su sexualidad tiene que ver, entre otras cosas, con el papel que socialmente se le ha sido asignado en el terreno sexual. Por ejemplo, al hombre se le otorgado el rol de activo y a la mujer el rol de pasiva. Las consecuencias de estas etiquetas han producido que algunas mujeres acaben tomando este rol como verdadero. Como resultado, muchas nunca han tomado la iniciativa en sus relaciones sexuales, siempre han esperado a que sea el hombre quien despierte su propio deseo y, en el peor de los casos, cuando han tomado el rol de activas o han mostrado su deseo sexual, han sido tachadas de guarras, frescas, fulanas o putas.

El autoconocimiento sexual femenino también tiene mucho que ver con la autopercepción de la menstruación. En nuestro país no hace mucho tiempo que, cuando a una chica le bajaba la regla por primera vez, se le venía encima una pesada manta de mitos, consejos, cautelas, prohibiciones y alarmas varias: “ahora que eres mujer tienes que tener mucho cuidado”, “con la regla no puedes ducharte”, “si tienes la menstruación la mahonesa se cortará”, “no puedes practicar deportes cuando menstrúes” o “las plantas se morirán cuando las toques si estás con la regla”.

En la actualidad hemos cambiado ésos mitos por rechazo: a los olores, fluidos, cambios hormonales, a la vulva, a los cuerpos… La diferencia es que este rechazo no está tan expuesto, socialmente hablando, como lo estaban los mitos que ya hemos mencionado. Te doy dos ejemplos:

  1. ¿Te has fijado en los mensajes que acompañan a los productos “higiénico-sanitarios para los genitales femeninos?
    No sólo no llaman a las cosas por su nombre (¿Zona íntima?… ¿hablan de mi vulva, de mis sentimientos o de mi casa?); sino que envían un mensaje peligroso: en tu vagina tienes que tener una limpieza extra, porque puede oler mal, porque si no está fresca se notará que tienes la regla o porque tienes que mantener limpias tus braguitas. Además no muestran la menstruación como un proceso natural de la mujer, sinónimo de salud; sino como un líquido azul que poco se asemeja a la sangre y que te produce extraños comportamientos.
  2. Las mujeres llevamos productos a la vista o sueltos por el bolso, pero cuando se trata de tampones, compresas, salvaslips o copas menstruales utilizamos una variedad infinita de tácticas para que nadie sepa que lo llevamos encima. No nos incomoda pedir agua en un bar para tomar una pastilla contra el dolor menstrual; pero si tenemos que cambiarnos de tampón en el baño lo escondemos en un estuche dentro de un neceser dentro del bolsillo interior del bolso y sólo cuando estamos solas, con la puerta cerrada, lo sacamos para que nadie lo vea.

Y, continuando con los mitos, uno que aún se mantiene en torno a la menstruación es que no se pueden mantener relaciones sexuales mientras se menstrúa. Esto es totalmente falso, lo que sí es verdad es que a muchas personas les produce rechazo. ¿Por qué?… Antes de citar algunos de los argumentos más comunes tenemos que reflexionar sobre lo que entendemos por relaciones sexuales. Si sólo nos referimos a relaciones que impliquen los genitales, la penetración y la finalidad de obtener orgasmos. O si nuestra concepción es mucho más amplia y también incluye otras zonas del cuerpo, otras prácticas y otro tipo de placeres derivados, por ejemplo, de un masaje. Habrá muchas personas a las que no les apetezca el coito durante la menstruación, pero sí otras prácticas eróticas.

A veces las mujeres no quieren mantener relaciones sexuales mientras menstrúan porque creen que la sangre va a producir temor, asco o aversión a sus parejas. Lo cierto es que sólo suelen ser suposiciones. Si hablamos de parejas heterosexuales, los hombres son quienes menos impedimentos ponen al respecto.

Otras mujeres (normalmente las que sufren dolores menstruales) creen que tener un orgasmo durante la menstruación puede ser doloroso por las contracciones que se producen. En realidad el cuerpo libera oxitocina y dopamina al producirse un orgasmo y esto puede aliviar el dolor. Además, los orgasmos producen contracciones que permiten eliminar más flujo y esto también alivia las posibles molestias.

Hay algunas mujeres que la sangre les produce rechazo y piensan que la sangre menstrual es algo sucio. Esto puede tratarse de un problema educacional mucho más complejo de lo que parece, y que se relaciona con los modelos sociales de hombre y mujer que una sociedad va construyendo a partir de estereotipos en función de nuestro sexo biológico. A este asunto podría dedicarle otro artículo, pero lo que pretendo es reflexionar sobre la concepción diferenciada que tenemos de nuestros propios fluidos en función de si somos hombres o mujeres. Es decir, ¿creéis que el semen produce el mismo rechazo que la sangre menstrual? Ambos fluidos forman parte de la vida y permiten la concepción humana, pero uno (el semen) está mucho mejor considerado…

Tanto si mantienes relaciones sexuales durante la menstruación como si no, hay otras cosas que debes saber:

  • Ya he aclarado que mantener relaciones sexuales durante la menstruación no es inmoral ni sucio; sino que estas ideas tienen que ver con la tradición cultural y social y la moral religiosa, pero en ningún caso se basan en fundamentos científicos. Tampoco es algo perjudicial para la salud. Es una decisión personal y de pareja. No existen pautas generales porque cada persona tiene una sexualidad única. Lo que para una persona puede resultar placentero, para otra persona quizás no tanto.
  • Para muchas mujeres el sexo durante la menstruación no sólo les resulta placentero, sino que facilita ciertas prácticas como la penetración, puesto que la sangre hace de lubricante. Además, el deseo sexual puede verse incrementado (aunque esto depende de cada mujer y de cada ciclo menstrual)
  • Es recomendable el uso del preservativo. Durante la menstruación puedes quedarte embarazada y contraer infecciones de transmisión genital y enfermedades de transmisión sexual. El riesgo no tiene que ver con la menstruación o el contacto con la sangre, es el mismo riesgo los días en que la mujer menstrúa que los que no lo hace.
  • Si decides mantener relaciones sexuales durante la menstruación pero quieres controlar tu flujo, una buena opción en hacerlo bajo la ducha. Si no te convence, te propongo las esponjas vaginales. Puedes utilizarlas incluso durante la penetración, con comodidad y sin necesidad de quitártela.

Os animo a analizar los mitos con los que habéis convivido en torno a vuestra menstruación y a dejarlos atrás, observando cómo es vuestra propia experiencia, vuestra sangre y vuestro cuerpo durante todo el ciclo, para haceros una idea propia de vuestra menstruación a partir de la vivencia personal.

Y ya que estamos hablando de menstruación yo también quiero sumarme a las alternativas al tampón y la compresa convencional. Aunque el mercado nos incite a comprar estos dos productos, existen otros como la copa menstrual que, pese a que ha ganado fama muy recientemente, es un producto que existe desde los años 30.  Supongo que ya sabréis las ventajas de su uso (a la larga te sale muy rentable, ayuda al medio ambiente, puedes usarla durante 10 horas, no daña tu vagina ni sus fluidos…), pero os voy añadir una más que he descubierto por propia experiencia.

Cuando comienzas a utilizar la copa menstrual la relación con tu regla puede cambiar, comienzas un nuevo camino de autonocimiento. Muchas mujeres nunca han tocado su vulva ni introducido otra cosa que no sea un pene en su vagina. Con la copa puedes descubrir y experimentar aspectos como: diferenciar partes de tu vulva, la cantidad de flujo que tienes y como es su color y densidad, conocer la fuerza que tienen los músculos de tu vagina y las contracciones que produce, desterrar algunos mitos como que la vagina es una cueva sin fin o que si introduces algo puede que no vuelva a salir… En cuanto a su uso, seguro que ya sabéis cómo funciona, pero quiero daros un pequeño consejo: muchas mujeres ven en la copa el inconveniente de tener que lavarla después de utilizarla, sobre todo si nos encontramos en lugares públicos. Pues bien, siempre podemos llevar en el bolso una botellita de agua y lavarla sin salir del inodoro o limpiar los restos de sangre con papel higiénico para, después, volver a introducírnosla. Esto es algo que puedes hacer si te encuentras fuera de casa ocasionalmente, pero cuando dispongas de intimidad, es necesario que la laves con agua y jabón neutro.

Además de las copas menstruales no quería dejar de mencionaros otros productos como las compresas reutilizables de tela ecológicas o las esponjas de mar. Recordad que no hay dos mujeres iguales, por lo que no hay productos menstruales universales, sino que para cada mujer existirá un método idóneo.

Conócete, infórmate, escucha a tu cuerpo y ¡fuera mitos y tabúes! Cada mujer es única e irrepetible, al igual que su sexualidad.

Y recuerda, ¡la revolución comienza con el autoconocimiento!

 

DE LA “SEXUALIDAD SENTIMENTAL” A LA SEXUALIDAD SIMPLIFICADA: “Love”

Hoy os hablo de sexo y amor a través de “Love”, la nueva película de Gaspar Noé.

Retratar la sexualidad humana a través de una pantalla no es una tarea sencilla. En primer lugar, hay que esquivar el etiquetado tradicional de una industria poco acostumbrada a mostrar el sexo como algo natural, más allá de las categorías “erótico-porno-X”. En segundo lugar, es difícil competir con contenidos cuyo único propósito es vender, sin importar la cosificación de la mujer o la veracidad de sus escenas. Y, en tercer y último lugar, el significado social que damos a la sexualidad está lleno de mitos, tabúes, miedos, censuras, genitalidad y exclusión que hay que manejar muy bien para no acabar haciendo una obra vulgar.

La historia es la siguiente: Murphy es un hombre infeliz, padre de un hijo de dos años y pareja de Omi, una mujer rubia más joven que él. La película se desarrolla entre los pensamientos nostálgicos del protagonista, cuando compartía la vida con Electra, su expareja. A través de sus recuerdos comienza a narrar sus aventuras de amor y sexo con Electra, una historia feliz hasta que aparece una vecina con quien surge un trío, Omi. Cuando Murphy decide repetir el polvo con Omi, pero a espaldas de Electra, el preservativo se rompe y Omi se queda embarazada. A partir de entonces la relación entre el protagonista y Electra se rompe, pero él no puede olvidar todo lo que vivió con ella y lo que sexualmente experimentaron juntos.

Mi propósito no es desgranar la historia, sino acercaros a algunos detalles de la película que me gustaría destacar. Como ya sabréis a estas alturas, la película tiene una gran carga erótica con varios puntos a favor, como: la variedad de planos estéticamente cuidados; que los cuerpos que aparecen, así como las prácticas que se realizan se nos muestran desde diferentes ángulos; y los genitales aparecen como una parte más del cuerpo, sin restarle protagonismo a otras zonas de placer. Los puntos en contra: los genitales masculinos son los protagonistas, una vez más, mostrándose en las diferentes etapas de la respuesta sexual humana, cuando aumentan su dureza y firmeza y cuando se produce la eyuculación; sin embargo los genitales femeninos no se ven explícitamente.

¿Será Noé un cineasta más que responsabiliza al pene del propio placer y el de la pareja en las relaciones sexuales?

Otro punto a favor de “Love” es que muestra diferentes prácticas eróticas: masturbación masculina y femenina, besos, caricias, una sesión de fotos erótica, el 69, felaciones, cunnilingus y, como no, coitos. Puntos en contra: de ocho escenas analizadas, 6 muestran la penetración como fin último para obtener orgasmos y en su totalidad los genitales aparecen como los órganos protagonistas del placer.

Recordemos que:

Muchas veces las películas, imágenes y contenidos eróticos o pornográficos no permiten que todas las personas se sientan identificadas con lo que ven. Entre otras cosas, esto sucede porque los cánones estéticos y de comportamiento sexual no son muy fieles a la realidad y son poco diversos, como ya os expliqué en otro post (http://www.sexopositivo.com/un-recorrido-por-la-historia-del-arte-y-cine-porno/) Los actores y actrices suelen parecerse en cuanto a que mantienen sus cuerpos cuidados, depilados, sus gestos y voces suelen ser exagerados…  Un punto a favor de Noé en este sentido es que nos muestra a una pareja que disfruta en sus relaciones pero que no gime. No hace falta que nos oigan los vecinos para dejar claro que lo que estamos haciendo nos resulta placentero. Además, la coprotagonista lleva con mucha seguridad una buena mata de pelo en su vulva, porque no todas las mujeres deciden depilarse y, aunque la industria pornográfica tradicional nos quiera vender que el vello es feo, cada mujer ha de decidirlo por sí misma. Otro punto a favor en este sentido es que, a diferencia de las escenas eróticas tradicionales, además de mostrarse los preliminares, antes del coito aparece el uso de preservativos y, no sólo eso, también nos muestra con naturalidad la posibilidad de que se pueda romper.

Un punto en contra que no puedo dejar pasar es el sentimiento de pertenencia en una pareja. La película perpetúa una imagen machista de las relaciones heterosexuales con frases del protagonista hacia Electra como: “Hicimos una promesa, yo te pertenezco y tú me perteneces”; “vivir con una mujer es como compartir la cama con la Cía. No hay secretos”; “estaba muy buena, no pude resistirme, tenía que metérsela” o “he hecho lo correcto, proteger a mi dama”. Los comportamientos de los protagonistas perpetúan los roles sexuales de hombre-activo y mujer-pasiva que tantos problemas nos ocasionan en la realidad porque benefician la sexualidad de un@s y perjudican la de otr@s en función del sexo.

Podríamos justificar los puntos negativos que os he mencionado alegando que el director está desarrollando un guion que no tiene por qué ser fiel a la realidad; pero Noé nos acompaña durante todo el film a través de su protagonista. La señal más clara es cuando se entremezcla la propia intencionalidad del mismo con la del actor principal a través de esta frase: “¿Sabes cuál es mi mayor sueño en la vida? Mi mayor sueño es hacer una película que represente verdaderamente la sexualidad sentimental”. Lo cierto es que simplificar los sentimientos al amor y éste a la pasión, la posesión, los celos, el desasosiego y la resignación no hace más que empequeñecer la sexualidad. Del mismo modo que lo hace reducirla a la heterosexualidad, el coito, los genitales y los orgasmos.

Juzguen ustedes mism@s

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