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Archivo anual2017

EL PLACER ES SUBJETIVO: EL PROTOTIPO DE RELACIÓN SEXUAL PERFECTA NO EXISTE

 

¿Qué ha de tener un encuentro erótico para que nos resulte satisfactorio?… Lo primero que hemos de tener en cuenta es que el placer y la satisfacción son subjetivos y dependen de cada persona, así como de otros factores secundarios como el contexto, las experiencias previas, el ideal de goce que tengamos o el autoconocimiento. También depende de si el placer se experimenta a solas o en pareja.

Lo que está claro es que para que una relación sexual resulte grata tenemos que gozar de la libertad suficiente que nos permita decidir entre lo que queremos llevar a cabo y lo que no, a partir de nuestros propios deseos y valores.  Para saber cuáles son nuestras preferencias el primer paso es conocerse: descubrir el propio cuerpo, cómo estimularlo y cómo responde ante ese estímulo… Pero no basta con conocerse, también es fundamental que nos aceptemos tal y como somos, como sujetos sexuados; es decir, que aceptemos nuestra imagen, nuestra identidad y nuestra orientación sexual.

Otro punto importante para disfrutar plenamente es el conocimiento que tengamos sobre sexualidad. La información que se tenga sobre educación sexual es fundamental para hacer frente a mitos, tabúes y prejuicios que puedan aparecer. Además, también es necesario conocer qué métodos anticonceptivos y de prevención de ITG (infecciones de transmisión genital) existen y cómo se utilizan. Del mismo modo, cuanto más rico sea el conocimiento previo, mayor será el mapa de placer con el que contemos. Esto significa que si se concibe la sexualidad como un mapa, tenemos que saber que el coito es sólo una de las posibilidades que nos ofrece la erótica, así como el orgasmo es sólo uno de los placeres que podemos alcanzar y los genitales una de las infinitas zonas de todo un cuerpo predispuesto para recibir estímulos.

La salud también puede influir en la satisfacción de las relaciones. Y no sólo a nivel físico, también psicológico. Así por ejemplo, la ansiedad, el estrés o la depresión pueden afectar al deseo sexual; o los problemas vasculares pueden producir dificultades en la fase de excitación (de erección o de lubricación).

Muchas veces, cuando se produce un encuentro erótico con alguien se deposita una gran parte de la responsabilidad de éxito en la otra persona. En este sentido, hemos de tomar conciencia de que para disfrutar en las relaciones sexuales es importante responsabilizarse del propio placer. Para ello hemos de hacernos respetar sexualmente, por ejemplo, manteniendo relaciones únicamente cuando nos apetezca, sin coacción y sin acceder exclusivamente por complacer a otra persona o por miedo a herirle en caso de inapetencia. Otra manera de responsabilizarse del propio placer es, como ya hemos dicho, conocerse, saber qué nos gusta y qué no, así como saber comunicarlo en caso de tener pareja.

Las expectativas que se tengan sobre un encuentro también influyen en la satisfacción sexual. Por ejemplo, hay personas con la expectativa de proporcionar un orgasmo a su pareja o personas con la expectativa de que la relación dure un periodo de tiempo concreto. Si las expectativas no se cumplen puede aparecer la frustración y derivar en otros problemas. Si sólo se centra la atención y el esfuerzo en alcanzar la expectativa es muy probable que no se disfrute de todo el camino previo o de lo que surja de manera inesperada. Las expectativas, por tanto, influyen en la satisfacción que tengamos en una relación sexual porque nuestra mente se centra en ellas (consciente o inconscientemente). Por eso, para que una relación sexual sea satisfactoria, además de sentir con el cuerpo es muy importante sentir a través de los pensamientos. Esto significa que la mente tiene que estar en clave erótica, por ejemplo: centrando la atención en las sensaciones experimentadas durante el encuentro, pensando en lo que emocionalmente la relación produce o utilizando fantasías.

No existen indicadores universales que puedan definir la satisfacción en una relación sexual a pesar de que muchos elementos resulten comunes en algunas personas, como: el número de orgasmos, la duración, la comunicación, las sensaciones, la complicidad o la pasión. Cada persona tiene una sexualidad única y, por tanto, la satisfacción dependerá de lo que cada una de ellas considere como placentero.

 

Lara Herrero Barba. Artículo para el Periódico de Castilla y León. Número-Noviembre.

LA IMPORTANCIA DE CONOCERSE: EL ORGASMO FEMENINO

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Aura, de 72 años supo lo que era un orgasmo después de tener a sus cuatro hijas. Afirma que se trata de “sentir un goce, una plenitud del acto matrimonial. Sentir como si estás en el cielo”. No está segura de si un orgasmo es lo mismo que el placer: “A veces mientras ves una película o tienes ciertos pensamientos  también te entra una cosita por el cuerpo. No sé si eso será el orgasmo”.  Por su parte, Beatriz, de 41 años nos cuenta que “un orgasmo es algo que busco y quiero que mi pareja tenga. Es como un fuego artificial. Y es la experiencia de existir y no existir en un sitio concreto. Es como que te expandes y, a la vez, es como un sentir de la sangre respirando”. Para Noelia, de 26 años, el orgasmo es algo casi poético: “es una sensación de liberación absoluta donde experimento durante unos segundos una caída al vacío, como si explosionaran dentro de mi todos mis sentidos y después se apagara todo dejando paz”.

El orgasmo es una de las Fases de la Respuesta Sexual Humana que definieron por primera vez Masters y Johnson en su obra “Human Sexual Response” (1966). Es una sensación subjetiva que no todas las mujeres logran experimentar a lo largo de su vida, ya sea a solas o en pareja.

Hasta hace bien poco la sexualidad femenina estaba en un segundo plano respecto a la del hombre y todo lo relacionado con ella representaba un gran tabú. El hecho no es que muchas mujeres sean incapaces de tener un orgasmo, sino más bien de saber cómo conseguirlo y de no sentirse incómodas por ello. La dificultad para alcanzar el punto más alto de placer también es consecuencia de un modelo de encuentro erótico heterosexual centrado en la penetración vaginal. El orgasmo femenino ha sido y es buscado a través de la vagina. Sigmund Freud es el gran responsable de ello al asegurar que existían dos tipos de orgasmo: vaginal y clitoriano. Gracias a la ciencia hoy sabemos que el orgasmo vaginal es como el Ratoncito Pérez, un cuento.

El único órgano encargado de proporcionar orgasmos a las mujeres es el clítoris. Por tanto, si una mujer busca alcanzar el orgasmo es necesario que se estimule esta zona de la vulva, que es la única de todo el cuerpo humano cuya función exclusiva es la de dar placer. Ya sea mediante la masturbación en solitario, durante el coito o mientras se mantienen relaciones eróticas sin penetración. Sí que es cierto que algunas mujeres pueden lograr un orgasmo mediante la estimulación vaginal a través de la penetración, pero esto es gracias a las terminaciones nerviosas que posee el cuerpo cavernoso del clítoris. Hemos de tener en cuenta que el clítoris no sólo es la parte externa que se hace visible en la zona superior de la vulva que junta los labios menores. En realidad, el clítoris se extiende hacia la zona interna de la cavidad vaginal, pudiendo alcanzar un tamaño de siete a doce centímetros; lo que supone miles de terminaciones nerviosas.

En la práctica, además de saber el papel que juega el clítoris en el orgasmo femenino, es fundamental conocerse: conocer el propio cuerpo, cómo responde ante estímulos, que zonas son más agradables, cuáles más sensibles… El primer paso para disfrutar de una relación sexual es conocerse. Y para ello es mucho más sencillo comenzar con una misma mediante la visualización y la autoexploración. Cuando nos conocemos sabemos perfectamente qué es lo que nos gusta, dónde y cómo nos gusta y, de esta manera, será más fácil comunicárselo a otras personas en el caso de querer mantener relaciones sexuales con alguien.

Si acompañamos el autoconocimiento con una visión de la sexualidad en positivo y una buena percepción de la imagen personal, será muy probable que no existan problemas a la hora de tener orgasmos. Aun así, pueden existir mujeres que tengan dificultades para alcanzarlos (anorgasmia), pero esto no significa que no tengan placer en sus encuentros eróticos. El placer se escribe en plural, porque existen muchas formas de disfrutar y no todas tienen por qué acabar con un orgasmo.

Artículo publicado para El Periódico de Castilla y León (EPECYL) Octubre – 2017. 

Lara Herrero Barba

ALTERNATIVAS A LA MONOGAMIA: EL POLIAMOR

"Desingned by Pressfoto / Freeppik"

“Desingned by Pressfoto / Freeppik”

El poliamor es una manera de entender las relaciones en la que, de mutuo acuerdo, se permite tener relaciones sentimentales con más de una persona a la vez. La monogamia parece ser la única opción de unión posible tal y como nuestra sociedad entiende las relaciones, basándose en el ideal de amor romántico y en la exclusividad. El poliamor lleva practicándose mucho tiempo en privado como alternativa amorosa a la monogamia y cada vez son más las parejas que entienden las relaciones de manera diferente.

Cuando no hemos tenido referencias de parejas poliamorosas y únicamente nos han educado en la monogamia, parece difícil comprender que una persona pueda mantener varias relaciones amorosas a la vez sin que esto le suponga conflictos. De aquí surgen falsas creencias y diversos mitos.

Muchas personas piensan que las relaciones poliamorosas son poco duraderas y están abocadas al fracaso. Lo cierto es que no existen datos que fundamenten esta idea. Lo que sí sabemos es que las relaciones no exclusivas con varias personas finalizan a medida que sus protagonistas lo consideran, de igual manera que lo hacen las parejas monógamas. Otro de los argumentos que cuestionan el poliamor es que las personas que lo practican lo hacen porque no son capaces de ser fieles y prefieren gozar del beneficio que da la libertad y la disponibilidad que ofrece la soltería. En realidad las personas poliamorosas deciden mantener varias relaciones de manera consensuada, libre y pactada entre todos los miembros de la pareja; mientras que las monógamas mantienen la exclusividad amorosa con un solo miembro de la pareja, por lo que si esto se rompe a veces recurren al engaño o lo que llamamos “infidelidad”. El hecho es que la mentira y el engaño son aspectos que no caben en ningún tipo de relación, ya sea poliamorosa o monógama.

¿Cómo es una relación poliamorosa?

No existe una organización particular en las relaciones poliamorosas. Hay personas que tienen dos parejas, otras que tienen una relación principal y otra(s) secundaria(s); personas que mantienen una relación homosexual con tres personas, amantes heterosexuales que conviven en la misma casa; dos madres y un padre… En el poliamor hay cabida para las relaciones entre todos los sexos, identidades y orientaciones; al igual que sucede en las relaciones monógamas.

Aunque el poliamor no siga una estructura concreta existen elementos que definen las relaciones de quienes lo practican. Uno de ellos es la negociación: Los componentes de cada relación establecen entre todos un funcionamiento de la misma, de forma libre y consensuada. Como en cualquier tipo de compromiso, se trata de poner unas reglas básicas que habrán de ser revisadas periódicamente a medida que la relación evolucione. Por ejemplo, en la monogamia, una de las reglas comunes es la exclusividad sexual a la pareja. En el poliamor las reglas pueden modificarse y ser reajustadas. Lo fundamental para la negociación es la comunicación con el fin de solucionar cualquier tipo de desacuerdo. En este sentido no parece haber muchas diferencias entre las personas monógamas y las poliamorosas. La comunicación es un pilar imprescindible para la salud de cualquier tipo de relación. Es fundamental hablar con libertad, naturalidad y claridad a la hora de comunicar situaciones con las que no estamos conformes, confesiones o deseos. Así como la honestidad y el respeto con los otros. Decir la verdad es otra de las claves para el éxito de una relación amorosa. Algunas personas monógamas temen ser sinceras con sus deseos por miedo a herir a sus parejas; sin embargo, para la mayoría de poliamorosas es básico mantener una independencia y autonomía, por lo que la confianza a la hora de decir la verdad es imprescindible. La investigación “Consensually Nonmonogamous Relationships” de Terrí D. Conley, publicada en la revista Perspectives on Pshychological Science asegura que las personas poliamorosas tienen más confianza en su pareja y por tanto son menos celosas.

Con la monogamia como protagonista, actualmente el poliamor es una opción de la que poco conocemos. Muchas personas poliamorosas no saben muy bien cómo actuar o cómo comunicar esta situación en su entorno. Otras prefieren mantenerlo en secreto por miedo al rechazo, la incomprensión o la culpabilidad por no querer mantener relaciones monógamas. Poco a poco estamos comprobando que en el poliamor no todo son impedimentos. Existen aspectos positivos como dar y recibir amor de más de una persona o tener una amplia red de apoyo e intimidad. Lo que está claro es que tanto la monogamia como el poliamor son opciones igual de válidas. Todo depende de la libre elección de cada persona.

Artículo publicado en El Periódico de Castilla y León (número de Septiembre 2017).

Lara Herrero Barba

ORGULLO GAY ¿Qué sabes sobre esta celebración?

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El pasado 28 de junio se celebró el Día Internacional del Orgullo Gay. Se trata de un encuentro donde la comunidad LGTB+ celebra diferentes actos en pro de la diversidad sexual, el respeto y la tolerancia. Es un día para reivindicar a nivel mundial asuntos como: el fin de la discriminación, la despenalización de la homosexualidad, la legalización del matrimonio homosexual y el establecimiento de familias, la lucha contra la LGB-fobia o el respeto a la identidad sexual.

¿Por qué se celebra el 28 de junio y no otro día?

La década de los 50 y 60 estuvo marcada por la persecución policial a gais y lesbianas. Las leyes penalizaban la homosexualidad a través de multas y detenciones El Día del Orgullo se celebra en conmemoración a los disturbios de Stonewall que tuvieron lugar en 1969 en Nueva York durante una redada policial para arrestar a personas homosexuales en un local llamado Stonewall Inn. En respuesta, se celebraron diferentes protestas y manifestaciones hasta que en 1970 se convirtieron en una marcha para recordar lo sucedido. Hasta siete años después no llegó a celebrarse en España, concretamente en Barcelona y un año después, en 1978, en Madrid. El éxito fue tal que pasó a convertirse en un evento Internacional de protesta ciudadana hasta lo que hoy conocemos como Día del Orgullo.

¿Por qué su símbolo es una bandera arco iris?

Para celebrar el 25 aniversario de los disturbios de Stonewall el artista Gilbert Baker creó una bandera arco iris. Este símbolo se utilizó por primera vez en 1978 en la  marcha del Orgullo LGBT de San Francisco. En un principio la bandera constaba de ocho colores que representan la diversidad sexual y la pluralidad de personas que forman la comunidad LGTB. Actualmente los colores se han reducido a seis: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta.

 

¿Sigue siendo necesario celebrar el Ogullo?

Son 22 los países que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. La adopción homoparental es legal en 26 países. En muchos de éstos lugares también existen leyes contra la discriminación por la orientación sexual, legislación contra delitos de odio hacia personas LGBTI (lesbianas, gais, transexuales y personas intersexuales) o normativas contra el acoso escolar para proteger a menores LGTBI.

Sin embargo, en muchos países se siguen vulnerando los derechos de las personas por su orientación sexual, por lo que aún sigue siendo muy necesario que se celebren días como el Ogullo Gay para hacer visible una lucha a nivel Internacional en pro de la tolerancia, el respeto y la igualdad entre personas LGTBI. Según el último Informe de ILGA (Asociamción Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales y personas Intersexuales) existen más de 70 países donde las relaciones homosexuales se castigan con la cárcel, torturas e, incluso la pena de muerte. En Yemen las relaciones entre hombres se castigan con penas como: 100 latigazos, un año de presión (para hombres solteros) o la lapidación (para hombres casados). En países como Pakistan o Somalia las relaciones homosexuales se castigan con la muerte.

Por otra parte, se siguen cometiendo delitos homófobos, incluso en países cuya legislación aboga por los derechos de éstas personas. Un ejemplo es lo sucedido en Orlando en 2016, que tras un año después de aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, se produjo un ataque en un club gay que acabó con la vida de más de 40 personas. Según las investigaciones de ESADE Business School Ben Capell más de la mitad de la población LGTB ha sufrido algún tipo de discriminación en su lugar de trabajo.

Este año nuestra capital ha sido la sede para celebrar la quinta edición del Orgullo Mundial, convirtiéndose así en una de las marchas del orgullo más importantes de Europa. Entre las actividades que se ofrecen podemos encontrar: espectáculos, conciertos, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Carrera de la Diversidad por una sociedad orgullosa de su Diversidad Sexual o exposiciones como “Amor Diverso” en el museo Thyssen.

Artículo publicado en El Periódico de Castilla y León (número de Julio).

Lara Herrero Barba

TÚ, YO Y EL MÓVIL. Un trío arriesgado

Designed by Teksomolika / Freepik

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El móvil se ha convertido en una herramienta indispensable en nuestras vidas, o al menos así lo apuntan diversas investigaciones y estudios a nivel global. Entre ellos destaca el último Informe Ditrendia Mobile en España y en el mundo en el que aparece el siguiente dato: “la población española utiliza su Smartphone una media diaria de 3 horas y 23 minutos.”

¿Cómo influye el uso del móvil en la vida en pareja?

El manejo abusivo de dispositivos móviles interfiere en las relaciones sociales, especialmente en la red de amistades y la pareja. Si partimos de un día de 24 horas y le restamos el tiempo que dedicamos a trabajar, a dormir, a comer, a las tareas cotidianas y del hogar; las horas libres que nos quedan, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) son cuatro y media. Si descontamos la media estimada de 3 horas y 23 minutos que empleamos en usar nuestros móviles, nos queda 1 hora y 10 minutos. ¿Es suficiente para dedicar a nuestra vida social y/o de pareja?…

Para muchas personas este sería un tiempo suficiente, pero la realidad es que utilizamos el móvil tanto de manera exclusiva como durante el desarrollo de otras actividades. Muchas personas reconocen utilizar estos dispositivos mientras están con su pareja: en una cena, en el cine, en un bar, mientras conversan, en la cama e, incluso, manteniendo relaciones sexuales. En ocasiones estas situaciones se convierten en la causa de una discusión de pareja, sobre todo cuando uno de sus miembros siente que se está prestando más atención al teléfono que a él o ella. Es lo que se conoce como phubbing; es decir, el acto de ignorar a alguien en pro de prestar atención al móvil.

El uso abusivo e indebido del celular puede llegar a perjudicar nuestra amatoria e incluso puede ser unas de las causas de ruptura de una pareja. Esto no significa que no podamos darle un buen uso, tanto a solas como en compañía. Existen diferentes aplicaciones móviles que pueden ser un complemento en las relaciones sexuales y de pareja.

Desire, por ejemplo, propone una serie de retos para enviar a tu pareja o compañero entre una lista de categorías como: sensaciones de amor, vestuario o roles y fantasías. Cuantos más retos se superen, mayor número de desafíos se pueden elegir e incluso también se ofrece la posibilidad de crear un reto de propia cosecha. Se trata de un juego perfecto para aquellas parejas que quieran añadir un toque extra de pasión o para las que deseen mantener la creatividad en sus relaciones afectivo-sexuales.

Kindu es otra App que plantea una serie de preguntas eróticas. Se trata de que cada miembro de la pareja las conteste individualmente con el fin de conocer qué deseos tiene el otro, qué fantasías y qué prácticas sexuales le gustaría llevar a cabo.  Puede ser una buena herramienta para potenciar la comunicación erótica, cultivar la intimidad de la pareja y aventurarse a probar cosas nuevas.

 

Para las parejas que tienen la cabeza ocupada y que apenas tienen tiempo de pensar en sexo, existe 5 Minutos de Fantasía. Sólo tienes que abrir la aplicación, pulsar el reproductor, cerrar los ojos y dejarte llevar por técnicas de relajación guiadas. Un recurso muy útil para poner nuestra mente en clave erótica y prepararnos para dar y recibir placer.

También podemos utilizar el teléfono para practicar sexting con nuestra pareja e intercambiar nuestras fotos y videos más picantes. Eso sí, es importante conocer los riesgos que conlleva esta práctica y realizarla de mutuo acuerdo, respetando la intimidad de quien nos envía contenidos eróticos.

El uso del Smartphone mientras se está en compañía de la pareja puede ser positivo, siempre y cuando se respete el diálogo y la interacción entre ambos. Es importante que seamos conscientes de que un mal uso de estos dispositivos puede ocasionar malentendidos y discusiones innecesarias.

Artículo publicado en el  Periódico de Castilla y León (Junio)

Lara Herrero Barba

 

EDUCACIÓN SEXUAL. Hablemos de Sexo

http://www.freepik.com

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¿Qué educación sexual recibiste?, ¿tus padres te hablaron de sexo?, ¿qué te contaron tus amigos al respecto?… Seguro que cuando eras adolescente rondaban por tu cabeza un sinfín de dudas, inquietudes, miedos y curiosidades en torno al sexo. Nuestra población joven continúa teniendo preguntas sobre sexualidad, aunque ahora la información está más a su alcance.

En términos generales podríamos decir que la mayor parte de sus dudas hacen referencia a un modelo de goce genital, heterosexual y coital. Así, se preguntan por la edad recomendable para practicar la penetración vaginal por primera vez, por las posturas más placenteras o por el uso de métodos anticonceptivos. Además, tienen curiosidad por los cambios que se producen en el desarrollo como: las primeras eyaculaciones, poluciones nocturnas, la primera regla, el ciclo menstrual o los procesos de erección y de lubricación. Sus inquietudes también tienen que ver con la identidad (es decir, cómo se sienten como hombres y como mujeres) y con el deseo sexual (orientación del deseo sexual, enamoramiento, atracción, la vida en pareja…).

Y, ¿cómo resuelven sus dudas? El grupo de iguales, las amistades y la pareja son una fuente de información innegable, así como Internet y los portales de contenido pornográfico. Educasex apunta según su ”Estudio cualitativo sobre la sexualidad de las personas jóvenes del ámbito rural” que también utilizan recursos como los mass-media, revistas, programas de TV, las nuevas tecnologías y diferentes profesionales, principalmente del ámbito de la educación y la sanidad. Estos recursos pueden resultarles de gran utilidad, pero sin conocimientos previos pueden confundirles y perpetuar mitos y estereotipos en torno a la sexualidad. Es por esto necesaria la educación sexual a través de dos contextos: el ámbito educativo y la familia.

¿Cuáles son los objetivos de la Educación Sexual?

En primer lugar, que las personas aprendan a conocerse. Se trata de que comprendan que su sexualidad les permite ser seres irrepetibles y únicos dentro de una pluralidad. En segundo lugar, es importante que aprendan a aceptarse tal y como son. Esto también conlleva asumir que todos los cuerpos están preparados para el placer, así como que todas las mujeres son verdaderas mujeres y que todos los hombres son verdaderos hombres. Y, en tercer lugar, la educación sexual tiene como objetivo que las personas aprendan a expresar su erótica satisfactoriamente, para ello es necesario contemplar prácticas diversas más allá de los coitos heterosexuales. Se trata de encontrar la coherencia entre lo que se desea y lo que se hace.

La educación formal o la formación reglada, es un ambiente idóneo para incluir la educación sexual a través de charlas, talleres, programas o cursos impartidos por profesionales (sexólogos).  Así como la educación no formal en centros jóvenes, ludotecas, asociaciones o campamentos. Muchos centros sólo recurren a programas de educación sexual cuando conviven con casos de transfobia, homofobia, embarazos no deseados, agresiones o violencia de género. Lo interesante es hacer llegar esta educación a la sociedad antes de que haga falta y utilizarla como una herramienta en positivo, en pro de una vida saludable.

Por su parte, las familias también tienen una responsabilidad en este sentido. No tienen por qué saber dar respuesta a todas las dudas de sus hijos o hijas sino más bien transmitirles que cuentan con ellos. Así como respetarles,  escucharles, tomarles en serio y empatizar.

Además de las familias y del ámbito educativo, existen otras herramientas para la resolución de dudas e inquietudes sexuales, como la Asesoría Sexológica Gratuita para jóvenes en Valladolid de la asociación Dialogasex; o libros de sexualidad para jóvenes como “Sexperimentando. Todo lo que no se atrevieron a contarte: aprende y disfruta”, de Nayara Malnero.

Artículo publicado en El Periódico de Castilla y León (EPCYL) por Lara Herrero Barba. 

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