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Archivo mensualenero 2018

LA MASTURBACIÓN FEMENINA: Un viaje hacia el autoconocimiento

Autor de la imagen: Alphachanneling

Autor de la imagen: Alphachanneling

La masturbación femenina es una de las muchas prácticas eróticas que existen y que puede realizarse tanto en pareja como a solas. En concreto, la masturbación en solitario, además de resultar placentera, es muy útil a la hora de conocer nuestro cuerpo y nuestros genitales, saber cómo reaccionan, qué es lo que nos gusta y lo que no, descubrir estímulos y sensaciones físicas y psicológicas… Y esto es fundamental para que, una vez conozcamos como  disfrutar en solitario, podamos aplicarlo en pareja o grupo.

¿Las mujeres se masturban en igual medida que los hombres?

Cuando planteo esta pregunta entre amigas, en reuniones eróticas o charlas sobre sexualidad, la respuesta está clara: “No, todos los hombres se masturban  y además lo hacen con mayor frecuencia” (afirma la mayoría). Podemos tomar esta respuesta como válida sin ningún fundamento empírico o podemos preguntarnos si, en realidad, las mujeres también se masturban pero no lo verbalizan con la misma frecuencia y naturalidad que los hombres. Esto tiene sentido si tenemos en cuenta la educación sexual diferenciada que recibimos en función de nuestro sexo. A los hombres, por ejemplo, se les comienza a hablar sobre la eyaculación y la penetración. Se les premia socialmente si muestran deseo o si han mantenido relaciones con cinco mujeres durante el último mes. Sin embargo, a las mujeres se les comienza a hablar de que la primera menstruación conlleva riesgos, de dolores, peligros… Y se les juzga socialmente si proclaman a los cuatro vientos sus relaciones sexuales. De esta manera, sin darnos cuenta, muchos hombres van asociando su sexualidad como algo positivo; mientras que muchas mujeres lo asocian a aspectos negativos o de riesgo. En palabras de Efigenio Amezúa, la masturbación femenina nace de una represión cuya base “ha radicado en ver a la mujer como generadora de vida, y en muy pocos casos como sujeto capaz de disfrute y satisfacción”.

Existen mujeres que no se masturban en solitario porque es una práctica que no les gusta, porque no están familiarizadas con sus genitales, porque no encuentran el estímulo que buscan o simplemente porque no les apetece. Pero también existen muchísimas mujeres que si lo hacen. En ambos casos es importante conocer algunos de los beneficios que conlleva esta práctica erótica:

En primer lugar, la masturbación no solo puede ayudarnos a conocer mejor nuestras preferencias a la hora de estimularnos sexualmente (y, de esta manera, poder aplicarlo en el resto de prácticas eróticas); sino que además nos sirve para experimentar y ampliar nuestro mapa erótico, por ejemplo, a través del uso de fantasías sexuales.

En segundo lugar,  mejora el estado de ánimo. Esto sucede porque cuando sentimos placer nuestro cuerpo genera neurotransmisores como la serotonina o las endorfinas que producen un estado de bienestar, relajación y felicidad.

En tercer lugar, el goce que experimentamos durante la masturbación ayuda a prevenir problemas de salud como la depresión (gracias a la liberación de endorfinas) o infecciones  vaginales o del tracto urinario, como la cistitis. En este caso se debe a que durante la masturbación se producen anticuerpos, así como también se facilita la expulsión de bacterias a través de fluidos que trasporta el cuello del útero. En este sentido, también puede ayudar a aliviar los posibles dolores menstruales, tanto por la segregación de endorfinas como por las contracciones musculares que se producen durante el orgasmo y que permite liberar con mayor facilidad el sangrado del endometrio. Por último, me gustaría añadir que la masturbación puede contribuir a evitar o mejorar problemas asociados con la anorgasmia y el vaginismo. En gran medida esto se debe a la experiencia de autoconocimiento que aporta.

Existen tantas formas de masturbación femenina como mujeres la practican. No hay fórmulas mejores ni peores. Lo mejor es explorar cuál nos resulta más placentera y cuál es la que mejor se adapta a nuestras preferencias. Para muchas mujeres la estimulación directa con sus genitales resulta una sensación demasiado intensa e, incluso, puede llegar a resultarles molesto. En este caso, una buena opción sería masturbarse sobre la ropa interior. Para otras mujeres, el contacto genital directo es fundamental. De esta manera podemos estimular nuestro clítoris, nuestros labios mayores y menores, la vagina, el ano u otras zonas erógenas de nuestro cuerpo como los pechos o los muslos. Al igual que existen diversas maneras de estimularse, también hay diferentes posturas, como boca abajo, de lado, boca arriba, con las rodillas hacia el pecho, de cuclillas, sentadas…

Si hablamos de la estimulación a través del roce con el dedo o dedos podemos hacerlo con un nivel de presión bajo, medio o fuerte. Existen diferentes opciones de movimiento, por ejemplo: de arriba abajo o de abajo hacia arriba, frotando de lado a lado, a través de pequeños y suaves golpecitos, dibujando círculos o un zigzag, aprisionando el clítoris entre los dedos, con pequeños pellizcos… Si no queremos utilizar los dedos o las manos o si queremos variar, también podemos manejar otras opciones  o combinarlas, como una almohada, un cojín o una toalla entre las piernas, el chorro de la ducha, objetos como un collar de cuentas…

Además podemos masturbarnos únicamente introduciendo algo en nuestra vagina o combinándolo con la estimulación del clítoris y/u otras zonas de los genitales femeninos externos y el cuerpo. En este caso podemos utilizar un dildo o un vibrador (acompañado de lubricante), uno o más dedos, un calabacín (con preservativo y lubricante)… Y tampoco podemos olvidar otros productos eróticos como el succionador de clítoris, el vibrador sencillo o doble estimulación (para la vagina y el clítoris), las bolas tailandesas (anales), el estimulador de pezones, lubricantes, geles de efecto calor o frío, etc.

 A la hora de masturbarnos podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación e ir variando en las prácticas. Podemos utilizar fantasías sexuales para aumentar y mantener la excitación, hacerlo frente al espejo, consumiendo contenido erótico (literatura, películas, fotografías…)… Recuerda que la masturbación femenina es una práctica con muchos beneficios y variantes, pero no tenemos por qué sentirnos obligadas a realizarla. La manera en que cada persona vive su sexualidad es única. Y no existe un modelo de goce universal. Te invito a descubrir y compartir de qué manera la disfrutas tú.

Lara Herrero Barba.

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