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Category ArchiveCultura Erótica

TÚ, YO Y EL MÓVIL. Un trío arriesgado

Designed by Teksomolika / Freepik

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El móvil se ha convertido en una herramienta indispensable en nuestras vidas, o al menos así lo apuntan diversas investigaciones y estudios a nivel global. Entre ellos destaca el último Informe Ditrendia Mobile en España y en el mundo en el que aparece el siguiente dato: “la población española utiliza su Smartphone una media diaria de 3 horas y 23 minutos.”

¿Cómo influye el uso del móvil en la vida en pareja?

El manejo abusivo de dispositivos móviles interfiere en las relaciones sociales, especialmente en la red de amistades y la pareja. Si partimos de un día de 24 horas y le restamos el tiempo que dedicamos a trabajar, a dormir, a comer, a las tareas cotidianas y del hogar; las horas libres que nos quedan, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) son cuatro y media. Si descontamos la media estimada de 3 horas y 23 minutos que empleamos en usar nuestros móviles, nos queda 1 hora y 10 minutos. ¿Es suficiente para dedicar a nuestra vida social y/o de pareja?…

Para muchas personas este sería un tiempo suficiente, pero la realidad es que utilizamos el móvil tanto de manera exclusiva como durante el desarrollo de otras actividades. Muchas personas reconocen utilizar estos dispositivos mientras están con su pareja: en una cena, en el cine, en un bar, mientras conversan, en la cama e, incluso, manteniendo relaciones sexuales. En ocasiones estas situaciones se convierten en la causa de una discusión de pareja, sobre todo cuando uno de sus miembros siente que se está prestando más atención al teléfono que a él o ella. Es lo que se conoce como phubbing; es decir, el acto de ignorar a alguien en pro de prestar atención al móvil.

El uso abusivo e indebido del celular puede llegar a perjudicar nuestra amatoria e incluso puede ser unas de las causas de ruptura de una pareja. Esto no significa que no podamos darle un buen uso, tanto a solas como en compañía. Existen diferentes aplicaciones móviles que pueden ser un complemento en las relaciones sexuales y de pareja.

Desire, por ejemplo, propone una serie de retos para enviar a tu pareja o compañero entre una lista de categorías como: sensaciones de amor, vestuario o roles y fantasías. Cuantos más retos se superen, mayor número de desafíos se pueden elegir e incluso también se ofrece la posibilidad de crear un reto de propia cosecha. Se trata de un juego perfecto para aquellas parejas que quieran añadir un toque extra de pasión o para las que deseen mantener la creatividad en sus relaciones afectivo-sexuales.

Kindu es otra App que plantea una serie de preguntas eróticas. Se trata de que cada miembro de la pareja las conteste individualmente con el fin de conocer qué deseos tiene el otro, qué fantasías y qué prácticas sexuales le gustaría llevar a cabo.  Puede ser una buena herramienta para potenciar la comunicación erótica, cultivar la intimidad de la pareja y aventurarse a probar cosas nuevas.

 

Para las parejas que tienen la cabeza ocupada y que apenas tienen tiempo de pensar en sexo, existe 5 Minutos de Fantasía. Sólo tienes que abrir la aplicación, pulsar el reproductor, cerrar los ojos y dejarte llevar por técnicas de relajación guiadas. Un recurso muy útil para poner nuestra mente en clave erótica y prepararnos para dar y recibir placer.

También podemos utilizar el teléfono para practicar sexting con nuestra pareja e intercambiar nuestras fotos y videos más picantes. Eso sí, es importante conocer los riesgos que conlleva esta práctica y realizarla de mutuo acuerdo, respetando la intimidad de quien nos envía contenidos eróticos.

El uso del Smartphone mientras se está en compañía de la pareja puede ser positivo, siempre y cuando se respete el diálogo y la interacción entre ambos. Es importante que seamos conscientes de que un mal uso de estos dispositivos puede ocasionar malentendidos y discusiones innecesarias.

Artículo publicado en el  Periódico de Castilla y León (Junio)

Lara Herrero Barba

 

DE LA “SEXUALIDAD SENTIMENTAL” A LA SEXUALIDAD SIMPLIFICADA: “Love”

Hoy os hablo de sexo y amor a través de “Love”, la nueva película de Gaspar Noé.

Retratar la sexualidad humana a través de una pantalla no es una tarea sencilla. En primer lugar, hay que esquivar el etiquetado tradicional de una industria poco acostumbrada a mostrar el sexo como algo natural, más allá de las categorías “erótico-porno-X”. En segundo lugar, es difícil competir con contenidos cuyo único propósito es vender, sin importar la cosificación de la mujer o la veracidad de sus escenas. Y, en tercer y último lugar, el significado social que damos a la sexualidad está lleno de mitos, tabúes, miedos, censuras, genitalidad y exclusión que hay que manejar muy bien para no acabar haciendo una obra vulgar.

La historia es la siguiente: Murphy es un hombre infeliz, padre de un hijo de dos años y pareja de Omi, una mujer rubia más joven que él. La película se desarrolla entre los pensamientos nostálgicos del protagonista, cuando compartía la vida con Electra, su expareja. A través de sus recuerdos comienza a narrar sus aventuras de amor y sexo con Electra, una historia feliz hasta que aparece una vecina con quien surge un trío, Omi. Cuando Murphy decide repetir el polvo con Omi, pero a espaldas de Electra, el preservativo se rompe y Omi se queda embarazada. A partir de entonces la relación entre el protagonista y Electra se rompe, pero él no puede olvidar todo lo que vivió con ella y lo que sexualmente experimentaron juntos.

Mi propósito no es desgranar la historia, sino acercaros a algunos detalles de la película que me gustaría destacar. Como ya sabréis a estas alturas, la película tiene una gran carga erótica con varios puntos a favor, como: la variedad de planos estéticamente cuidados; que los cuerpos que aparecen, así como las prácticas que se realizan se nos muestran desde diferentes ángulos; y los genitales aparecen como una parte más del cuerpo, sin restarle protagonismo a otras zonas de placer. Los puntos en contra: los genitales masculinos son los protagonistas, una vez más, mostrándose en las diferentes etapas de la respuesta sexual humana, cuando aumentan su dureza y firmeza y cuando se produce la eyuculación; sin embargo los genitales femeninos no se ven explícitamente.

¿Será Noé un cineasta más que responsabiliza al pene del propio placer y el de la pareja en las relaciones sexuales?

Otro punto a favor de “Love” es que muestra diferentes prácticas eróticas: masturbación masculina y femenina, besos, caricias, una sesión de fotos erótica, el 69, felaciones, cunnilingus y, como no, coitos. Puntos en contra: de ocho escenas analizadas, 6 muestran la penetración como fin último para obtener orgasmos y en su totalidad los genitales aparecen como los órganos protagonistas del placer.

Recordemos que:

Muchas veces las películas, imágenes y contenidos eróticos o pornográficos no permiten que todas las personas se sientan identificadas con lo que ven. Entre otras cosas, esto sucede porque los cánones estéticos y de comportamiento sexual no son muy fieles a la realidad y son poco diversos, como ya os expliqué en otro post (http://www.sexopositivo.com/un-recorrido-por-la-historia-del-arte-y-cine-porno/) Los actores y actrices suelen parecerse en cuanto a que mantienen sus cuerpos cuidados, depilados, sus gestos y voces suelen ser exagerados…  Un punto a favor de Noé en este sentido es que nos muestra a una pareja que disfruta en sus relaciones pero que no gime. No hace falta que nos oigan los vecinos para dejar claro que lo que estamos haciendo nos resulta placentero. Además, la coprotagonista lleva con mucha seguridad una buena mata de pelo en su vulva, porque no todas las mujeres deciden depilarse y, aunque la industria pornográfica tradicional nos quiera vender que el vello es feo, cada mujer ha de decidirlo por sí misma. Otro punto a favor en este sentido es que, a diferencia de las escenas eróticas tradicionales, además de mostrarse los preliminares, antes del coito aparece el uso de preservativos y, no sólo eso, también nos muestra con naturalidad la posibilidad de que se pueda romper.

Un punto en contra que no puedo dejar pasar es el sentimiento de pertenencia en una pareja. La película perpetúa una imagen machista de las relaciones heterosexuales con frases del protagonista hacia Electra como: “Hicimos una promesa, yo te pertenezco y tú me perteneces”; “vivir con una mujer es como compartir la cama con la Cía. No hay secretos”; “estaba muy buena, no pude resistirme, tenía que metérsela” o “he hecho lo correcto, proteger a mi dama”. Los comportamientos de los protagonistas perpetúan los roles sexuales de hombre-activo y mujer-pasiva que tantos problemas nos ocasionan en la realidad porque benefician la sexualidad de un@s y perjudican la de otr@s en función del sexo.

Podríamos justificar los puntos negativos que os he mencionado alegando que el director está desarrollando un guion que no tiene por qué ser fiel a la realidad; pero Noé nos acompaña durante todo el film a través de su protagonista. La señal más clara es cuando se entremezcla la propia intencionalidad del mismo con la del actor principal a través de esta frase: “¿Sabes cuál es mi mayor sueño en la vida? Mi mayor sueño es hacer una película que represente verdaderamente la sexualidad sentimental”. Lo cierto es que simplificar los sentimientos al amor y éste a la pasión, la posesión, los celos, el desasosiego y la resignación no hace más que empequeñecer la sexualidad. Del mismo modo que lo hace reducirla a la heterosexualidad, el coito, los genitales y los orgasmos.

Juzguen ustedes mism@s

INDAGANDO EN LAS FANTASÍAS SEXUALES

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Las fantasías sexuales son representaciones eróticas en forma de pensamiento que nos producen estímulos agradables o excitantes. Son una de las muchas formas de conectar nuestra mente con nuestra erótica.

Existen muchas formas de fantasear y tantos tipos de fantasías como personas que las imaginan. Hay fantasías muy elaboradas y otras muy simples, fantasías largas y breves. Para muchas personas lo excitante son los detalles, el lugar o la ropa; para otras lo importante es la persona con la que se fantasea y para algunas la práctica que se lleva a cabo. Lo que se fantasea no siempre es imaginario o, por lo menos, no en su totalidad. Existe la posibilidad de excitarse recordando una situación vivida o una relación sexual pasada. A veces, la historia se recrea tal y como sucedió y, otras veces se añaden detalles imaginarios, como decoración, ropa, más personas, frases, otros lugares… También existe la posibilidad de recordar e imaginar algo que hayamos visto previamente y que no necesariamente hayamos vivido, como la escena de una película o un relato erótico.

En cuanto a las fantasías de las que más se habla (y no por ello más comunes), podemos encontrar: tríos, lugares poco tradicionales, sexo con personas desconocidas, juegos de dominación, exhibicionismo, juegos de roles y/o disfraces, fetichismo, voyeurismo o coprolalia (excitación al escuchar palabras con alto contenido sexual y/u obscenas). Por otra parte están las fantasías sexuales socialmente censuradas e, incluso, en muchas ocasiones, tratadas como indicadores de enfermedad de quien las imagina, como por ejemplo: la zoofilia (fantasías con animales, tanto relaciones directas como relaciones en lugares donde aparezcan animales o relaciones con personajes mitad humano/a mitad animal…), coprofagia y urofilia (fantasías con fluidos corporales, normalmente producidos por los genitales, la orina o las heces), necrofilia (fantasías con muertos, ataúdes, cementerios…) o la pedofilia (fantasías con menores de edad, que, por cierto, son potenciadas por el ideal de belleza imperante o famosas obras como “Lolita”; aunque este sería otro tema del que hablar). Las fantasías viven en la mente y la imaginación y, mientras se respete la libertad personal y no resulten perjudiciales, son totalmente lícitas para incrementar la satisfacción y enriquecer la sexualidad de cada persona.

Muchas personas afirman que una fantasía no es sólo un pensamiento, sino que ese pensamiento querría llevarse a cabo. ¿Es esto cierto?… Freud decía que las fantasías son “representaciones no destinadas a ejecutarse”. Es importante que no confundamos las fantasías con los deseos. Los deseos hacen referencia a situaciones, acciones, comportamientos o prácticas que nos gustaría llevar a cabo; sin embargo, las  fantasías son sólo eso y, no sólo no se desean llevar a cabo, sino que, a veces, sería imposible. A sí mismo, si una fantasía se llevase a la práctica, posiblemente dejaría de resultarnos estimulante, puesto que lo que lo que la define como tal está exclusivamente en nuestra imaginación. El deseo es un adelanto de un suceso futuro que puede alimentarse o intensificarse con fantasías.

Otras personas aseguran que las fantasías únicamente pueden producirse en solitario y, en ningún caso, mientras se mantienen relaciones sexuales con otra persona. Lo cierto es que podemos utilizar las fantasías para disfrutar más de nuestra sexualidad, individualmente o con otros/as. Por ejemplo, el hecho de que uno de los miembros de una pareja fantasee mientras su compañero/a le besa o acaricia, no hará más que intensificar el erotismo y la excitación. Y esto es algo que beneficia a ambos/as.

Y con esto llega otra de las cuestiones que mucha gente se plantea: Si mi pareja o yo tenemos fantasías con otras personas, ¿puede considerarse infidelidad?… En la mayor parte de los casos esta duda viene reforzada por una serie de creencias erróneas y mitos que se alejan de la realidad, pero que generan sentimientos desagradables de culpa o vergüenza y que, muchas veces, conducen a que las personas acaben reprimiéndose y censurando sus propias fantasías. Veamos algunos de los mitos más comunes: “Si tengo fantasías con alguien que no sea mi pareja la estaré traicionando”;  “Sólo tienen fantasías las personas con algún tipo de problema o disfunción sexual”; “Las personas que fantasean son pervertidas”; “Si tienes fantasías con otra persona es que tu pareja no te gusta lo suficiente o no es buena en la cama”… La verdad es que no se traiciona a nadie mientras se fantasea. Si, por ejemplo, utilizamos una fantasía durante el coito, por mucho que imaginemos, realmente estaremos manteniendo una relación con nuestra pareja.  El hecho de que fantasees no tiene nada que ver con el grado de atracción que tengas hacia tu pareja, el deseo hacia la misma o con la calidad como amante de tu compañero/a. Las fantasías simplemente pueden ser un extra en las relaciones sexuales, un estímulo más (pero a la mente) que potencia la satisfacción.

Hace unos días lanzaba la siguiente pregunta: ¿te atreverías a contarle a tu pareja una de tus fantasías sexuales?… En ocasiones, esto puede convertirse en un motivo de discusión; bien porque la pareja decida no desvelarlo o bien porque relacionemos la fantasía de nuestra pareja con alguno de los mitos que hemos mencionado. Las fantasías no traicionan a nadie, no tienen por qué compartiste si no se desea, no es obligatorio contar con qué o quién se fantasea; sin embargo, puede resultar muy excitante si utiliza como un juego erótico más en el que ambas partes (la que cuenta y la que escucha) están en igualdad de condiciones, no sufren coacción y están de acuerdo. Para muchas personas resulta excitante escuchar las fantasías de su pareja pero, recuerda, las fantasías son sólo fantasías y, en la mayor parte de los casos, no se desean realizar, sino imaginar.

A la hora de experimentar orgasmos o si tienes dificultades para alcanzarlos, las fantasías son una herramienta muy útil. Como sabéis, el orgasmo viene precedido por un nivel de excitación muy alto. Para alcanzar ese punto álgido de excitación es necesaria una estimulación erótica continuada a través de caricias, estimulación, besos, un ambiente agradable… si a esto le añadimos fantasías, las probabilidades de éxito serán mayores. Los pensamientos y recuerdos en forma de fantasía no hacen más que aumentar el deseo y facilitar la excitación, pero no siempre es fácil construir una fantasía potente y, menos aún, si nunca lo has practicado. Lo primero es ser capaces de abandonarnos al placer a través de nuestra propia imaginación, para ello hemos de tomar una actitud egoísta, en el buen sentido de la palabra; es decir, que hemos de centrarnos en nuestro propio placer y en las sensaciones que vamos experimentando. Digo esto porque, muchas veces, cuando mantenemos una relación sexual estamos más pendientes del placer de nuestro/a compañero que del nuestro o de si lo que hacemos le resulta agradable.

Tanto si utilizáis fantasías para potenciar vuestra erótica, como si aún no lo habéis hecho, me gustaría recomendaros “Mi Jardín Secreto”, de Nancy Friday. Una una obra que recoge diferentes fantasías sexuales de mujeres a través de unas diez mil cartas que sus protagonistas enviaron a la propia autora.

Recuerda que todo tipo de estimulación (física o mental) consensuada y no lesiva que sirva para potenciar la excitación y el placer, es positiva; tanto para uno/a mismo como para la pareja, en caso de tenerla.

 

AFRODISICOS: Más allá de los alimentos

Arte por: Wish Candy

Arte por: Wish Candy

Esta noche tienes una cita en tu casa. Estás pensando en un menú especial, buscas alguna receta por Internet y varios artículos te recomiendan incluir alimentos afrodisíacos. No es la primera vez que has oído hablar de ellos y te gustaría que la cena acabase con la temperatura elevada. No tienes nada que perder, así que decides incluirlos en el menú: espárragos, ostras, trufas, canela, aguacate, nuez moscada, chocolate, miel, vino…

Después de todo el trabajo que te ha llevado, termináis de cenar en poco más de 30 minutos, pero aún queda el postre, así que decides contarle a tu chica que te has esmerado en preparar una exótica cena afrodisíaca. Llegan las fresas con nata y la cosa se anima… Que si “échame nata por aquí”, que si “lámeme allí”. Y al final acabáis en una noche de sexo muy satisfactorio.

Ya por la mañana comentáis la jugada y os preguntáis si habrán sido los alimentos afrodisíacos los responsables de lo ocurrido o, si más bien, fueron el contexto y los preparativos los que lograron un ambiente propicio para un encuentro erótico…

¿Existen alimentos afrodisíacos? Siento decirte que no. No existen alimentos que produzcan un incremento del deseo sexual o de la excitación. Los afrodisíacos no funcionan por sí solos, pero pueden ser una herramienta muy útil para innovar en tus relaciones sexuales o hacerlas más placenteras. Antes de explicarte cómo, hagamos un poco de historia:

Un afrodisíaco es todo aquel elemento que aumenta el deseo y placer eróticos. Su consumo se relaciona con la búsqueda del incremento de deseo, principalmente a la hora de practicar el coito. Si analizamos la historia comprobamos que ciertas tradiciones y ceremonias nos han trasmitido la idea de que el consumo de determinados alimentos y bebidas producen sensaciones placenteras que incrementan el deseo y apetito sexual. Las bacanales del mundo griego y romano son un buen ejemplo de fiestas donde la erótica se condimentaba con raciones generosas de vino y fruta.

Por otra parte, el hecho de que las personas pudieran alimentarse debidamente, se traducía en mayor capacidad enérgica para la actividad sexual. Es por esto que muchos alimentos con alto contenido proteico y nutritivo se hayan considerado como afrodisíacos. A otros se les ha calificado como tal por su parecido con los genitales masculinos o femeninos, o por su similitud con los fluidos que segregan.

Desde el punto de vista científico, no hay ninguna prueba que corrobore el efecto de los alimentos afrodisíacos. No vamos a negar que muchas personas, en determinadas circunstancias, han experimentado un aumento de su deseo sexual tras la ingesta de “afrodisíacos”, pero esto más bien se debe al efecto placebo y sugestivo que produce. Porque lo que verdaderamente activa nuestro deseo es el cerebro. Es decir, si ingieres un alimento con la convicción de que va a aumentar tu deseo y potencial sexual, es muy probable que así ocurra. Acordémonos de la historia que daba comienzo a este artículo. Existían muchos elementos que, por sí solos, invitaban a que se produjese un encuentro erótico: una cita, los preparativos de una cena, un ambiente íntimo, comida agradable a los sentidos, saber que otra persona se ha molestado en preparar algo para ti, que alguien esté disfrutando de tu cena…Si, además, le añadimos el extra de pensar en la posibilidad de que los alimentos ingeridos aumenten nuestro nivel de deseo y excitación sexual, habrá mayores probabilidades de éxito.

Como os decía, un alimento denominado afrodisíaco no actúa por sí solo, pero un contexto agradable y placentero puede hacerlo funcionar. Al mismo tiempo que podemos utilizarlo como una herramienta más en nuestros encuentros sexuales. Te propongo algunas sugerencias:

  1. Comida por el cuerpo: Un juego que ya es todo un clásico, pero que ofrece muchas posibilidades, desde untarse con un alimento para que la pareja lo lama (nata, miel, chocolate…), pasando por sujetar un hielo con la boca y recorrer el cuerpo del/a otro/a; hasta usar el cuerpo desnudo a modo de plato para el/a otro/a. Recomendaciones: además de la higiene, tened cuidado con determinadas sustancias que puedan producir reacciones alérgicas (como sustancias picantes). Es importante que evitéis introducir alimentos en la vagina o ano sin protección.
  1. Incluir alimentos que emulen partes del cuerpo: puede resultar excitante ver como tu pareja juega con un alimento de similar forma que los genitales masculinos (como espárragos o pepinos) o femeninos (como un higo abierto o una ostra). Por otra parte, alimentos alargados y duros pueden utilizarse a modo de consolador o dildo. El calabacín, por ejemplo, es una opción muy económica y puede manipularse y pelarse hasta conseguir la longitud y grosor deseados. Eso sí, siempre que lo acompañemos con un preservativo y lubricante.
  2. Dedicación a los 5 sentidos: Tened en cuenta que tanto las relaciones eróticas como la comida se potencian a través de nuestros sentidos. Os invito a despertar vuestros 5 sentidos utilizando alimentos en los preliminares: chupar una fruta jugosa al oído, rozar la piel con el suave tacto del melocotón, compartir el gusto de una fresa mordiéndola los dos a la vez, espolvorear canela para deleitaros con su aroma, dejar que vuestra pareja vea como os relaméis…
  3. Dar de comer a tu pareja: Podemos utilizar las manos, dejar que parte de la comida resbale por la comisura de los labios para lamerlos después o incluirlo como una variante de la primera sugerencia que os hacía (comida por el cuerpo).
  4. Cenar desnudos: Muchas veces puede resultar excitante el simple hecho de ver el cuerpo desnudo de nuestra pareja. Por qué no hacerlo mientras despertamos con placer el sentido del gusto en una cena…
  5. El juego del menú: elabora un menú sexual con tu pareja, con aperitivos, entrantes, primer y segundo plato, postre y bebida. En vez de comida os sugiero que elijáis entre las diferentes posibilidades que nos ofrece la erótica:, abrazarse, besos, caricias, un masaje, lamer, coito, penetración anal, masturbación, uso de juguetería erótica, morder, tocarse, hacerse cosquillas, susurrar algo erótico al oído… ¡Echadle imaginación!

Recuerda, los alimentos no son afrodisíacos por sí solos. A la hora de estimular el deseo sexual influyen diferentes factores como: el entorno, la compañía, la disposición, el estado de ánimo, la comunicación que tengamos con nuestra pareja, el grado de atracción… El deseo y los estímulos sexuales son mensajes que llegan a nuestro cerebro, que es quien califica si un alimento nos es afrodisíaco o no.

Relato erótico: “De Camino al Concierto”

La literatura erótica está cada vez más en auge, lo que permite elegir entre una gran variedad de documentos: poéticos, explícitos, dirigidos a diversas orientaciones sexuales, atrevidos, clásicos… Elige tu mism@.

Desde Sexo Positivo hoy te traemos uno de nuestra propia cosecha.

¡Anímate a comentar qué te ha parecido!

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Le dije a Paul que fuera más despacio. El faro derecho de su carro estaba fundido y en el horizonte sólo se divisaban curvas.

Yo iba con Yulián en la parte de atrás contando las pocas estrellas que se ven en una noche nublada cerca de la ciudad. Él es dueño de una pequeña tienda de discos para los nostálgicos del vinilo. La primera vez que lo vi supe que era de los que repiten en la cama. Suelo pensar cómo follan los desconocidos interesantes con los que me cruzo.

Yulián bajó la ventanilla, se quitó la chupa vaquera vintage de 20 pavos y, justo después me apartó el pelo y chupó mi cuello. Sonaba “Hey Joe”de Jimi Hendrix cuando agarró mi mano para que notase el palpitar de su poya, dura y caliente. No era la primera vez que la palpaba, pero algo era diferente. Quizás fue lo inesperado del momento lo que me excito, o saber que Paul iba a ver como se la comía a Yulián.

Noté como el Chevrolet reducía de velocidad casi al mismo tiempo en que yo también lo hacía. Me gusta alargar los finales, siempre fui algo nostálgica.

Cuando volví la cabeza Paul tenía una mano en el volante y otra en su bragueta. Había girado el retrovisor para deleitarse con las vistas a los asientos traseros. Él y Yulián cruzaban sus miradas constantemente. Los tres fallábamos en trío a través de un espejo.

Lamí por última vez la poya de Yulián antes de que se corriese. No aguantaba más tiempo sin besarle. Me gustan sus labios, finos y sencillos, de tipo común. Unos labios rosáceos, de igual color que su glande.

Paul apagó el motor y los tres salimos del cuatro ruedas. Corría un viento que abanicaba y yo levanté mi vestido para quitarme las bragas de estampado floral made in Italy. Era mi turno y ellos lo sabían. El capó trasero no es que fuera muy cómodo, aunque eso dejó de importarme cuando la lengua de Paul se deslizó por mi clítoris. Me di cuenta de que había cerrado los ojos y maldije el mecanismo de los impulsos involuntarios que produce nuestro cuerpo. Quería verlo todo, desde la cabeza de Paul hasta los dedos de Yulián recorriendo mis senos. Aquella escena se quedó en mi cerebro durante meses, justo lo necesario para proyectarla en mis noches de dulce soledad.

La barba de Paul rozaba mi vulva mientras usaba la lengua y los labios indistintamente. Me resultó muy excitante que dos hombres tuvieran la boca ocupada con mi cuerpo. Mientras, exhalé aire por última vez antes de mi primer orgasmo del día. No me importó haber alcanzado el clímax demasiado pronto. Sabía que aquel encuentro no terminaba ahí.

Abrí las dos puertas traseras del coche, me quité los zapatos y, desde dentro, les dije que se colocaran a un lado cada uno. Yulián caminó hacia la puerta derecha mientras Paul se  bajaba los pantalones pitillo color gris perla. Me tumbé boca arriba sobre los asientos traseros y ambos empezaron a besarme, recorriendo cada poro de mi piel, Yulián desde la cabeza y Paul desde los pies.

Cuando Yulián llegó a mi obligo tenía su poya en mi boca, por segunda vez en aquel día. Sólo la aparté de allí para decir a Paul que me penetrase. Lo hizo suavemente hasta coger ritmo, mientras dibujaba zig-zags en mi clítoris con los dedos índice y corazón de su mano derecha. Los tres nos fuimos corriendo en orden, primero Yulián y su poya en mi boca, después lo hice yo y, por último Paul.

Salí del coche, besé a los dos y miré el reloj. Eran las doce y el concierto de Gary Clarck Jr. al que nos dirigíamos había empezado hacía ya una hora. Pusimos su último disco en CD “The story of Sonny Boy Slim” y decidimos que sería mejor escuchar sus canciones mientras follábamos que verlo en directo.

Vibra

Vibra

Posa para mí
Recordaré cada movimiento
Por cada fotograma una caricia
Por cada caricia una fantasía
Todo será ficción,
Como los afrodisíacos
De piedra, frío
Y vibra hasta tu muerte
O hasta la mía…
Sólo posa para mí

ÍNDICE Y CORAZÓN

Índice y Corazón

El torrente sanguíneo fluía con normalidad

Hasta que su dedo pulsó el botón

Imaginé que llovían lágrimas

Y así, poco a poco,

Nació de mis muslos un manantial

Gotas que se deslizan como pétalos

Tacto de seda acariciando a Dios

Índice y corazón apuntando al éxtasis

(Texto y collage por: Lara Herrero)

UN RECORRIDO POR LA HISTORIA DEL ARTE Y CINE PORNO

Ilustración de Leticia Amores

Ilustración de Leticia Amores

Conocer la historia de la pornografía nos ayuda a situarnos en el tiempo para comprender cómo hemos llegado hasta la actual industria.

            La palabra “pornografía” procede de las palabras griegas: porné (prostituta) y graphein (escribir), que hacen alusión a la descripción de una prostituta. Y aunque su origen se remonta a la Antigua Grecia, “no fue empleada hasta el siglo XVIII, utilizado para indicar las representaciones explícitas de los órganos o actos sexuales” (Marzano, 2006: 32). En los diccionarios europeos aparece en torno a 1840 como la descripción de la prostitución y de la vida de las prostitutas en la ciudad como una cuestión de higiene pública, según afirma Beatriz Preciado (2012).

Para hablar de los orígenes del porno hemos de trasladarnos mucho más lejos de la industria cinematográfica, hasta el paleolítico. Las primeras imágenes eróticas de la historia proceden de esta era. Se trata de representaciones de desnudos con genitales y atributos sexuales muy exagerados. Un claro ejemplo es la Venus de Willendorf, cuya sexualidad es símbolo de fertilidad. La finalidad de estas obras era puramente espiritual, por lo que difiere mucho de su función actual más cercana a la estimulación erótica.

Para encontrarnos con una visión más cercana a nuestros días, hemos de remontarnos a la Antigua Grecia. De su cultura destacan las imágenes de contenido homosexual de sus esculturas y cerámicas. La influencia de estas representaciones llega incluso hasta nuestros días, así por ejemplo, continuamos denominando a la práctica del sexo anal como sexo griego, por los grabados de la época. Entre otros, también destacan los que retrataban  penes de pequeño tamaño como el Herma de Demóstenes del 280 a.C.

En la era romana también podemos localizar referencias eróticas con imágenes fálicas, tanto en la escultura como en la pintura, así,  nos encontramos con la Villa de los misterios de Pompeya.

Las culturas orientales, como la de China, Japón o India, también cuentan con una tradición de arte erótico. Todas y todos conocemos, por ejemplo, el primer manual de sexo de la historia. Se trata del Kamasutra, de origen indio escrito por Vatsyayana. Muchos autores lo consideran la primera obra pornográfica, aunque eso es discutible. Por su parte, los japoneses ya en el siglo VII representaban escenas sexuales de los coitos tanto heterosexuales como homosexuales bajo el nombre de Shunga. Su creación acabó por desaparecer en el siglo XIX con la llegada de la pornografía fotográfica.

La Edad Media se convirtió en Europa en una época oscura en cuanto a la influencia negativa de la religión sobre las diferentes vertientes artísticas. La principal consecuencia fue que, por primera vez, el arte erótico se convirtió en un lujo para pocos privilegiados. Así, surgieron pequeñas representaciones eróticas entre los textos religiosos.

En 1398 nace Johannes Gutenberg, quien sin quererlo, consiguió a través de la imprenta la democratización de la literatura y, con ello, se lograse una distribución masiva de material pornográfico en Occidente.

En el Renacimiento aparece el primer editor de un libro con grabados eróticos: “Los dieciséis placeres” o “Las posiciones”, de Il Modi, encarcelado por ello bajo la influencia de la iglesia, institución que también fue responsable de la destrucción de la mayor parte de los ejemplares. Sin buscarlo, esta represión dio lugar, en el siglo XVI al primer caso de pornografía underground de la época, pues comenzaron a surgir copias en el mercado sin revelar el autor. Un siglo después, en la Vieja Europa, comenzaron a realizarse impresiones de novelas pornográficas como “L´ecole des filles” o “La putana errante”.

Si pasamos al cine, tenemos que hacer una primera parada en 1896, con la película “Le Bain”, en la que aparece por primera vez una actriz desnuda (Louis Willy). Ese mismo año sale la película “Le coucher de la Mariée” de Albert Kirchner, considerada la primera película erótica de la historia. Estas dos obras marcaron el inicio de las denominadas Stag Movies o películas privadas, únicamente para hombres.

Según Lust (2008), en 1920 continuaron surgiendo una serie de películas de carácter pornográfico a la vez que se prohibían novelas de contenido erótico como “El amante de Lady Charterley” de D. H. Lawrence, finalizada en 1927 y legalizada treinta años más tarde. Poco después, “el cine porno experimentó un boom después de la II Guerra Mundial, gracias a las cámaras de 8mm” (Barnés: 2014), que dieron lugar al porno amateur. Se trataba de películas rodadas, mayoritariamente, en burdeles por las propias prostitutas. Era un cine muy exclusivo para hombres adinerados.

En los años 50 aparecen las primeras películas de burlesque, caracterizadas por los striptease, donde surgen escenas simuladas. Se trataba de trabajos de bajo presupuesto, por lo que se redujo su coste y, en consecuencia, aumentó su visionado hasta expandirse al ámbito privado de los hogares. Hasta entonces la pornografía formaba parte de ciclos sociales masculinos, pero con la aparición de estas películas y de las denominadas Beaver movies, menos explícitas, su consumo se expande.

En esta época aparece en Copenhague el denominado Código Hayes que limitaba las imágenes de las películas y sancionaba escenas de cama u homosexuales entre otras. En 1967 el Código fue abolido, en parte gracias a la batalla de Hugh Hefner, con el propósito de conseguir desnudos de mujeres en su revista Play Boy.

Dos años después Dinamarca se convierte en el primer país en legalizar la pornografía. Poco después se creó el título de Películas X para calificar obras con contenido sexual o violento. La primera película X fue “Mona”, proyectada en el 72. A partir de entonces comienza la denominada Era dorada del cine porno, con obras como “Emmanuelle” o “Tras la puerta verde”.

En los años 80 surgen las primeras estrellas del cine porno, además, gracias a la industria del cine en formato VIH la industria crece. La demanda de películas de este género abarató los costes y la industria se masificó, produciendo cintas de baja calidad. Otro suceso importante en los años 80 fue la aparición del concepto X para parejas; es decir, películas porno para ver en pareja. Este acontecimiento puede relacionarse con los movimientos feministas de la época, puesto que reivindica el visionado de este cine por parte de las mujeres.

La era dorada del porno vuelve a resurgir en los 90 gracias a la popularidad de algunos actores y actrices. La popularización hizo resurgir las macroproducciones y la industria volvió a estar en auge. El año 2000 marca un antes y un después en la industria del cine porno porque entra un nuevo factor al juego: Internet. Con esta herramienta el acceso se abrió a un público mucho más amplio, así como a los actores y actrices. Ya no hacían falta caras conocidas para que el mercado funcionase, incluso podían verse grabaciones caseras de gente anónima no profesional. La accesibilidad y la amplia oferta han ido acercando, poco a poco, el porno a las mujeres. Con Internet ya no solo los hombres consumen este producto, ni son solo los hombres quienes lo dirigen.

BIBLIOGRAFÍA

Barnés, Héctor G (2014). Una historia desconocida de la pornografía y lo que revela de nuestras preferencias. [http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-05-10/una-historia-desconocida-de-la-pornografia-y-lo-que-revela-de-nuestras-preferencias-sexuales_127279/], 10 de mayo, El Confidencial.

Lust, Erika (2008). Porno para mujeres. Editorial Muselina, S.L.

Marzano, Michela (2006). La pornografía o el agotamiento del deseo. Manantial, Buenos Aires.

Preciado, Beatriz (2012). Museo, basura urbana y pornografía. http://lasdisidentes.com/2012/08/12/museo-basura-urbana-y-pornografia-por-beatriz-preciado/, 12 de agosto.

¿Qué modelos de sexualidad aprenden l@s jóvenes? – Porno [Parte2]

Continuamos con la serie de vídeos cortos informativos sobre sexualidad.
Esta vez planteo una cuestión: “¿Qué modelos de sexualidad aprenden l@s jóvenes?”

Porno [Parte2]

PORNO SI, PERO DE CALIDAD: Transmisión de estereotipos y patrones sexuales

Ilustración por Xavier Schipani

Ilustración por Xavier Schipani

En muchos casos la pornografía distorsiona la realidad, no tiene en cuenta la pluralidad y diversidad de cuerpos, sexualidades, identidades ni orientaciones sexuales del deseo. Objetiviza a los sujetos convirtiendo a las mujeres en sujetos pasivos y a los hombres en sujetos activos. A través de 10 ejemplos vamos a detenernos en algunos de los aspectos del porno tradicional que distorsionan la realidad para ver de qué forma podemos plantear alternativas en las que todas las personas puedan sentirse identificadas:

Ejemplo 1: Intersexualidad.

Falta de representación de características propias de la adquisición de la identidad sexual. Las mujeres aparecen como sujetos muy “femeninos” y los hombres muy “masculinos”, cuando en la realidad hay mujeres con rasgos masculinos, por ejemplo mucho vello corporal, y hombres con rasgos femeninos, como por ejemplo, la voz muy aguda.

Esto hace referencia a la identidad sexual, que es aquello que la persona se considera a sí misma; es decir, hombre o mujer. Cuando el cine y arte pornográficos conciben a los sexos, a los hombres y mujeres, a veces lo hacen de una forma tan rígida que crean una gran presión para que cada persona se adapte a unos determinados roles y modelos de lo que debe ser un hombre o una mujer. La presión que esto ejerce hace que algunas personas modifiquen su aspecto físico, sus gustos o su forma de relacionarse para parecerse más a los modelos de hombre o mujer socialmente aceptados y normalizados a través del porno tradicional.

Ejemplo 2: Las mujeres se exhiben sin vergüenza, sus cuerpos siempre les agradan y están a gusto consigo mismas.

En la realidad hay un porcentaje importante de mujeres que no se sienten satisfechas con su imagen ni con su cuerpo, en parte, por la influencia de los modelos de belleza que los medios de comunicación y el porno, entre otros, nos imponen. El efecto que esto tiene es que, cuando una persona se compara con estos modelos y no se siente identificada, puede afectar negativamente a su autoestima. Además, también puede afectar a la identidad sexual, provocando que la persona se sienta más o menos hombre o mujer según se parezca más o menos al modelo de belleza.

Ejemplo 3: Largos periodos hasta eyacular.

Según el Informe Kinsey el 75% de los hombres eyaculan tras pasar dos minutos después de la penetración. El hecho de no tener modelos o referencias con otros tiempos de eyaculación más realistas, puede conducir a muchos hombres a una insatisfacción con el tiempo de eyaculación o, lo que comúnmente se conoce como problemas de eyaculación precoz.

Ejemplo 4: Falta de referencias homosexuales reales.

Muchas de las escenas lésbicas, más allá de retratar un encuentro homosexual, responden a deseos y fantasías de hombres heterosexuales.

Ejemplo 5: Abuso de cuerpos de gimnasio, altos, jóvenes, caucásicos o negros en plenas facultades físicas, psicológicas y sensoriales.

He de hacer una mención especial al factor edad, puesto que el cie porno tradicional no tiene en cuenta la sexualidad de las personas mayores. Esto tiene que ver con el hecho de que nuestra cultura tiene una percepción de la población anciana muy negativa y está cargada de mitos y prejuicios. Una de las razones es porque vivimos en una continua idealización de la juventud. Se considera, erróneamente, que la sexualidad de una persona comienza con su vida reproductiva y, por lo tanto, acaba cuando esta finaliza. Así, tiende a considerarse que la vida erótica de una mujer finaliza con el comienzo de su menopausia, cuando en realidad desde que nacemos hasta que morimos somos seres sexuados.

Al igual que sucede con las personas mayores, también se silencia la sexualidad de las personas con algún tipo de discapacidad y/o diversidad funcional. Es cierto que algunas de estas personas se enfrentan a problemas que dificultan los encuentros eróticos, como por ejemplo: problemas cognitivos, la posible desinhibición en la erótica, menor control, grado de autonomía reducido, dificultades para establecer relaciones, dependencia… Pero esto no les convierte en seres asexuados. Además, las posibilidades que la sexualidad nos ofrece son tan amplias y variadas que todas las personas caben en ella. Señalar también que nadie está libre de sufrir una discapacidad adquirida y/o sobrevenida en el futuro, por tanto, hemos de anteponernos a la posible presencia de dicha discapacidad para que no suponga tener que sacrificar o renunciar a la Sexualidad.

Ejemplo 6: Coitocentrismo y genitalización de la sexualidad.

No nos vamos a engañar, los genitales son una parte importante en las relaciones eróticas, pero no son únicos y exclusivos. Tenemos un cuerpo lleno de posibilidades para el placer.

Ejemplo 7: Ausencia de lubricantes y métodos anticonceptivos.

Si en el porno tradicional, la mujer siempre aparece dispuesta al coito, ¿para qué va a necesitar lubricantes? Por su puesto, en la realidad el uso de lubricantes está muy extendido, así, en muchas ocasiones es recomendado en consulta para tratar algunos de los problemas sexuales femeninos más frecuentes, como el vaginismo. En cuanto al uso de métodos anticonceptivos, si tomásemos el porno como única herramienta de educación sexual, no existirían, así como tampoco las enfermedades de transmisión sexual y VIH. Así, por ejemplo, el pene puede pasar del ano a la boca de la mujer sin protección alguna.

Ejemplo 8: El sexo con la menstruación no existe.

En la realidad muchas parejas y mujeres en solitario mantienen relaciones durante la menstruación. Esto es posible y muchas personas lo disfrutan.

Ejemplo 9: Las mujeres violadas siempre acaban disfrutando.

Este es un tema realmente serio, una relación no consentida es un delito. ¿Qué mensajes estamos transmitiendo al respecto?

Ejemplo 10: Roles femeninos machistas y heterosexistas.

Por ejemplo: mujer prostituta, lesbiana que mantiene relaciones con hombres, adolescentes, colegialas, operadas… Faltan referentes positivos de mujeres independientes, trabajadoras, emancipadas, adultas que consienten la relación, gordas, delgadas, operadas y sin operar… Además de estas distorsiones de la realidad, el porno convencional coloca a las mujeres en una posición marginal.

Hablamos de roles para referirnos a que, socialmente, se premian ciertas conductas y comportamientos y se castigan otros en función del sexo que las desempeñe. Las mujeres y hombres que no encajan en estos roles pueden llegar a sentirse menos hombres o menos mujeres. La socialización de género también es transmitida a través del porno. En el caso de las mujeres se valoran los contactos corporales menos genitales, por lo que muchas, influenciadas por esta socialización desconocen el funcionamiento de los genitales y de sus zonas erógenas, así como tienden a normalizar la vinculación afectiva.  En el caso de los hombres se valoran los encuentros coitales y genitales, por lo que muchos, influenciados por este modelo de socialización, no aprenden a erotizar el conjunto de su cuerpo y tienden a normalizar la desvinculación afectiva.

La pornografía tradicional influye indiscutiblemente en nuestra forma de percibir, vivir y entender la sexualidad humana. Como hemos podido ver a través de 10 ejemplos, estos géneros, en su formato más tradicional, están cargados de tabúes, etiquetas y patrones que pueden conducir a que las personas vivan su sexualidad con dificultades y angustias. Es por esto que la educación sexual puede anticiparse, evitar situaciones desagradables, y no sólo eso, sino que podemos trabajar desde un modelo en positivo, cultivando las posibilidades que la sexualidad nos ofrece para anteponernos a riesgos, problemas o exclusiones que puedan darse.

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