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Category ArchiveSexología

COMISURAS, EL LIBRO

OS PRESENTAMOS “COMISURAS”

Con la ilusión de quienes comienzan un nuevo proyecto cargado de amor, os anunciamos “Comisuras”.

 

Comisuras, el libro

Comisuras, el libro

 

¿QUÉ ES “COMISURAS”?

Comisuras” es un libro de escritos ilustrados desde una perspectiva erótica y feminista. La escritura y la ilustración se unen a través de sus autoras: Lara Herrero y Noelia Maeso. Unas veces conforman un poema, otras una sola frase y, en ocasiones simplemente tienen un sentido transversal.

Comisuras” es un libro muy nuestro hecho para ti. Es un pequeño paréntesis para que la rutina se torne un poco menos rutina. Es una invitación al diálogo en la intimidad o colectivamente. Porque lo mejor que tiene “Comisuras” es que por cada título se plantean dos perspectivas diferentes de un mismo asunto en torno a la sexualidad, la erótica y el feminismo. Dos perspectivas por cada una de sus autoras. Una visión diferente por cada uno de sus lectores.

¿DÓNDE Y CUÁNDO ESTARÁ DISPONIBLE “COMISURAS”?

Comisuras” sólo podrá nacer de manera colectiva. Por ello, primero lanzaremos un proyecto crowdfunding en la plataforma Verkami. Nuestra finalidad es que juntos consigamos la ayuda necesaria para que este libro a todo color vea la luz. Para ello será necesaria vuestra ayuda como mecenas a través de la aportación económica que consideréis oportuna. A cambio, nosotras os haremos llegar recompensas en función de vuestras aportaciones.

Hacemos esto de manera totalmente autoeditada y autodidacta, lo que significa que no contamos con el respaldo de ninguna editorial. Tampoco tenemos mucho dinero en la cartera. Lo que si tenemos es ilusión y ganas de que “Comisuras” se convierta en algo real y tangible. Por eso creemos que Verkami es el viaje perfecto para que nuestro libro llegue a su destino: cada uno de vuestros hogares.

Si todo va bien, lanzaremos el Crowfunding en septiembre, pero tranquilos, os vamos a informar de cada paso que demos, porque como ya os hemos dicho, queremos que forméis parte de esto y conozcáis todo el proceso.

SANTA ÁGUEDA Y LA CENSURA DE LOS PECHOS

DE LA HIPERSEXUALIZACIÓN A LA CONDENA DE LOS PECHOS FEMENINOS

Santa Águeda y la Censura de los pechos_Sexo Positivo

Santa Águeda y la Censura de los pechos_Sexo Positivo

Llevo un tiempo planteándome diferentes cuestiones relacionadas con los pechos femeninos (cis). Cuando algo te acompaña en los pensamientos insistentemente produce que, de manera sorprendente, atraigas acciones relacionadas con ello. Y esto es justo lo que me está sucediendo.

 

CUESTIONES DE PECHOS FEMENINOS

No hace mucho me topé con un video que mostraba un despliegue  policial en la playa de Necochea (Argentina) porque tres mujeres fueron denunciadas por hacer toples. La denuncia sostenía que se trataba de un acto de exhibicionismo que ofendía la decencia pública y que, en caso de repetirse, la ley les obligaría a detenerlas.

Entre otras cuestiones de pechos, el mes pasado una actriz me comentaba que en los últimos castings que había realizado le recomendaban operarse el pecho. Según su criterio, las mujeres de pechos grandes tenían más éxito, independientemente de sus dotes como actriz.

Inmersa en mis pensamientos “PPA” (pecho-pezón-areola) comienzan a intrigarme las mujeres mastectomizadas e indago sobre si existen recursos donde puedan sentirse identificadas y reflejadas, como videos, películas, novelas, escenas eróticas… La verdad es que las referencias son realmente escasas. Así que me ví obligada a rescatar algunas, así como a escribir un relato erótico al respecto.Podéis leerlo aquí.

Pocos días después, un periódico español relataba la historia de una mujer a la que le pidieron que se cubriese el pecho en el momento que amamantaba a su hijo en un restaurante. La respuesta de ésta fue cubrirse la cabeza mientras un familiar capturaba el momento con su móvil. Como no podía ser de otra manera, la publicación se viralizó en pocas horas.

Y, de pronto, casi sin quererlo, un buen día me topo con la talla de una mujer que sostiene sus pechos amputados sobre una bandeja. La imagen me dejó perpleja. Se trataba de Santa Águeda, expuesta de manera privada en la sacristía de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Rueda (Valladolid).

Fotografía por Pablo García Sanz - Santa Águeda y la Censura de los pechos.

Fotografía por Pablo García Sanz – Santa Águeda y la Censura de los pechos.

Y pensaréis, ¿qué tiene que ver Santa Águeda con los pechos femeninos y su actual persecución?… Pues mucho. A pesar de que hayamos evolucionado en cuanto a derechos humanos, lo cierto es que lo hemos hecho muy poco en lo que se refiere a la sexualidad femenina.

 

LOS PECHOS Y SANTA ÁGUEDA

Santa Águeda es una virgen que entregó su virginidad a Jesucristo y fue condenada por ello a través de diferentes castigos como la amputación de los pechos.

En el siglo III, durante la persecución al cristianismo, el procónsul siciliano Quintianus se enamoró de una joven llamada Águeda. Para cuando quiso declararse, había entregado su virginidad a Jesucristo. Quintianus no comprendía que el “no es no” y continuó insistiendo hasta que decidió vengarse por no ser correspondido. La manera en que comenzó a hacerlo fue intentando quitarle aquello que guardaba para otro: su virginidad. De esta manera le envío a trabajar a un prostíbulo. Cuenta la leyenda que milagrosamente Águeda pudo mantener su virginidad, por lo que, tras un tiempo sin alcanzar su venganza, el procónsul le condena a la amputación de sus pechos hasta que la joven muere desangrada.

Actualmente, el 5 de febrero se ha convertido en el Día de Santa Águeda; fecha en la que principalmente tienen protagonismo las mujeres (o eso cuentan). En nuestro país se realizan diversas celebraciones. Así por ejemplo, en diferentes localidades de Castilla y León, se les cede el bastón de mando del ayuntamiento a las mujeres. Además, existen numerosas referencias a la Santa cuando se recurre a peticiones de salud, como cáncer de pecho o partos complicados. En este sentido, se dice que es la patrona de las enfermeras.

 

LOS PECHOS FEMENINOS A DEBATE

Santa Águeda y la Censura de los pechos_SexoPositivo

Santa Águeda y la Censura de los pechos_SexoPositivo

Tal y como le sucedió a la Santa, los pechos femeninos (cis) siguen siendo motivo de castigo, censura y sexismo. Esta parte del cuerpo que nos alimenta y da vida ha sido utilizada como instrumento del patriarcado desde la hipersexualización hasta la condena.

Por una parte se nos bombardea con imágenes de escotes y pechos, a partir de una talla 90, con la excusa de vendernos un ideal de belleza, una camiseta o las 5 claves para seducir a un hombre. Mientras que, por otra parte, se desaprueba todo lo que tenga que ver con los pechos de las mujeres (cis); ya sea la lactancia materna, hacer toples en la playa o la censura de los pezones en redes sociales como Instagram o Facebook.

Si existe alguien que se ofende al ver la teta de una mujer es porque aprendió que es una zona indecorosa, sexualizada, pecaminosa e, incluso, que es algo que pertenece al ámbito privado. Pero, ¿en qué momento se decidió que una teta femenina ofende y una masculina no?… La cuestión es que determinar que una misma parte del cuerpo es censurable en función del sexo resulta totalmente opresor. ¿Os imagináis que los hombres tuvieran que llevar cubierto su cuello por resultar ser una zona indecorosa?… Y, hablando de ésta zona que para muchas personas resulta erógena, no puedo olvidar el argumento que afirma que los pechos femeninos han de cubrirse por esta misma razón. Lo cual cae por su propio “pecho” – digo peso – porque como ya hemos comprobado, existen otras zonas erógenas no censurables y, además, para muchos hombres, los pechos también resultan ser una de sus zonas más erógenas.

 

Santa Águeda y la Censura de los pechos.

Parece ser que no sólo se trata de poner en debate una parte del cuerpo, sino que más bien se trata de  poner en debate a uno de los sexos: las mujeres. Tengo la sensación de que, al igual que el resto del cuerpo femenino, la sexualidad y los espacios de poder; los pechos de las mujeres no siempre nos pertenecer a nosotras; sino que muchas veces son instrumentos de mando (generalmente masculino).

 

Y tú, ¿eres completamente dueña de tus pechos?, ¿los aceptas?, ¿los mimas?, ¿los respetas?… Y vosotros, ¿respetáis los pechos femeninos?…

 

 

Lara Herrero Barba

PARTNER PLUS

PARTNER PLUS

UN VIBRADOR PARA EL Y PARA ELLA

Partner Plus Juguetes eróticos Sexo Positivo

Partner Plus es un vibrador de última generación en forma de “U” ideal para utilizar durante la penetración vaginal, a solas o en relaciones lésbicas.

Aunque el juguete se comercialice entre parejas heterosexuales para incluirlo durante el coito, la verdad es que también puede utilizarse a solas durante la masturbación o en relaciones sexuales entre mujeres. Podemos usarlo en la masturbación como un simple vibrador en contacto con nuestros genitales o zonas erógenas. También podemos utilizarlo conjuntamente con un dildo o uno o más dedos introduciéndolo en la vagina a la vez que tenemos puesto el Partner Plus.

 

PARTNER PLUS ESTIMULA 5 ZONAS GENITALES

El juguete erótico Partner Plus posee dos motores de vibración para ambos miembros de la pareja (heterosexual). La parte delantera reposa sobre la zona externa de la vulva y estimula los labios y el clítoris. Mientras que la parte trasera se introduce en la vagina para estimularla, a la vez que lo hace sobre el pene durante la penetración y sobre el punto G del interior de la vagina.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PARTNER PLUS

Partner Plus Review Sexo Positivo

  • Su diseño ergonómico y flexible se ajusta perfectamente a la vulva, de tal manera que, independientemente de su forma o tamaño, podrás utilizarlo.
  • Posee diferentes modos de vibración, en concreto 10: 3 intensidades y 7 ritmos de vibración.
  • Es impermeable, por lo que puede utilizarse bajo el agua y añadir un toque diferente a la relación erótica.
  • El material del que está hecho es silicona, de tacto suave y agradable.
  • Es recargable, por lo que no lleva pilas. Se carga a través de un USB magnético que incluye el paquete con el juguete.

 

POR QUÉ RECOMENDARÍA EL PARTNER PLUS

Estos son algunos de los puntos fuertes por los que recomendaría el juguete erótico Partner Plus:

  • Puedes utilizarlo en combinación con otros juguetes como dildos.
  • Si eres una pareja heterosexual es un juguete para ambos.
  • En relaciones coitales produce sensación de estrechez vaginal en el pene.
  • Estimula diversas zonas de la vulva: Punto G, vagina, clítoris, labios menores…
  • Posee modos de vibración muy potentes.
  • Es muy fácil de lavar (con agua y un jabón neutro o un producto específico).
  • La batería es de larga duración y no lleva pilas, por lo que durará mucho tiempo y no tendrás que preocuparte por si se para a mitad de la relación sexual.
  • Tiene un uso diverso: se puede utilizar entre parejas heterosexuales y lésbicas, así como a solas.
  • En función de la postura también podría estimular la zona de los testículos en el hombre durante la penetración vaginal.

 

ALGUNAS DESVENTAJAS DEL PARTNER PLUS

No vamos a engañarnos. Todos los juguetes eróticos tienen sus pros y sus contras. Y el Partner Plus no iba a ser menos. Estas son algunas de las desventajas que he encontrado a este producto:

  • El ruido que produce la vibración es elevado. Esto puede ser un inconveniente si tienes a alguien al otro lado de la pared o no importante en absoluto.
  • La parte superior de la “U” del Partner Plus puede resultarte molesto en la zona del hueso pélvico, bajo el Monte de Venus, en función de la posición en que te coloques durante las relaciones sexuales.
  • Puede salirse la parte trasera de la “U” del Partner Plus que se introduce en la vagina durante las relaciones sexuales. Esto puede suceder, por ejemplo, en determinadas posturas o durante una penetración con movimientos fuertes y rápidos.

 

Partner Plus Review Juguete erótico

 

Partner Plus es un producto erótico que hay que probar al menos una vez en la vida. Es un juguete diferente con muchas posibilidades. En mi caso llevaba tiempo queriéndolo utilizar porque me lo demandaban muchas personas durante reuniones eróticas o en consulta (terapia sexológica o de pareja). Gracias a Sacia Sex he podido descubrir este maravilloso juguete que os recomiendo adquirir como complemento en vuestra vida sexual. Podéis hacerlo de una manera rápida, sencilla y segura en la tienda online de Sacia Sex.

 

 

Lara Herrero

SEXO VS NETFLIX

Sexo VS Netflix Mesa Redonda Erostreet Barcelona 2018

Hace ya unos cuantos años desde que se comenzó a investigar la incidencia del consumo masivo de contenido audio-visual en las relaciones sexuales. En 2016 la Universidad de Cambridge concluyó en su estudio sobre la conectividad masiva que plataformas como Netflix están produciendo un descenso del número de encuentros eróticos entre las parejas con respecto a años pasados

Y es que este servicio de streaming es el más utilizado en nuestro país según la investigación “Contenidos online de pago” de la  Universidad Complutense . Sobre todo entre jóvenes de 18 a 25 años, que le dedican de 1 a 2 horas diarias de su tiempo libre. Si tenemos en cuenta el ritmo de vida de la sociedad actual es innegable que entre las largas jornadas laborales, los desplazamientos y las propias obligaciones, el tiempo de ocio personal que nos queda es realmente escaso. Si ése tiempo solemos repartirlo entre comer, dormir y consumir series y/o películas frente a una pantalla, la realidad es que no nos quedan minutos para otras cosas, como dedicarle tiempo a nuestra pareja (en caso de tenerla), leer un buen libro o dar un paseo.

Esta es una de nuestras realidades sociales con las que tenemos que lidiar. Es importante abrir un debate al respecto para no acabar descuidando otros ámbitos que influyen en nuestra calidad de vida. Así pues, el pasado 12 de mayo tuve el placer de participar en la mesa redonda “Mas follar y menos Netflix” durante el festival EroStreet en Barcelona junto a un elenco maravilloso de Sex Bloggers: Bernice Xanthe, Miss TabooNass Marrero, Iria Ferrari, Laura Marcilla, Alfred López y Patxi Gómez

Todas y todos coincidimos en que esta situación es consecuencia de la posmodernidad. Hace 30 años las familias se sentaban frente al televisor en su tiempo libre (normalmente a la hora de cenar). Los anuncios entre escena y escena invitaban a realizar un descanso o intercambiar algún tipo de contacto; pero a las 00:00horas la película del día había terminado y todos se iban a la cama a una hora en la que aún quedaban restos de energía en caso de desear un encuentro sexual. Actualmente queremos contenidos de rápido y fácil acceso, que satisfagan nuestra necesidad de consumo en el instante. Muchas veces ni si quiera tenemos que discutir con nuestra pareja seriéfila qué queremos ver; sino que nos viene dado por las tendencias del momento o las recomendaciones de nuestras amistades. No hay mucho que pensar ni discutir, todo está a golpe de click. Cuando le damos al play pedimos silencio, no queremos perdernos ningún detalle del último capítulo de la temporada después de un largo día de trabajo. Es el momento que solemos compartir con quien convivimos, pero mientras vemos nuestra serie del momento no valen comentarios. Cuando acaba el primer episodio no podemos evitar ver otro u otros dos; así que al final nos acabamos acostando a las 2 de la mañana y, para cuando queremos llegar a la cama, estamos tan cansadas/os que en lo último que pensamos es en mantener relaciones sexuales (ya sea a solas o en pareja).

¿Cómo nos afecta el consumo masivo de Netflix en nuestra sexualidad?

En caso de tener pareja es imprescindible compartir un tiempo y una comunicación de calidad con ella. Si el único momento del día que nos relacionamos suele ser por la noche (después de la jornada laboral), tomar por rutina el visionado una película o serie diariamente puede que a la larga nos acabe afectando. Muchas veces no sólo dejamos de comunicarnos sino que, bajo este contexto, tampoco incitamos al deseo cuando realizamos una cena pesada (la pizza de los domingos), estamos a un metro de nuestra pareja o le observamos desaliñado con el pijama de cuadros y el calcetín con tomates.

En otras ocasiones la pareja construye la expectativa de llevar a cabo, como mínimo, un encuentro sexual a la semana. Después de pasar los días laborables agotados y sin tiempo para compartir llega el fin de semana, y las ganas de acabar la temporada de la serie de la que todo el mundo habla le pueden a las ganas de mantener relaciones sexuales. Así que acaba el domingo y a la hora de acostarse nos vemos forzados a practicar sexo porque es lo que habíamos acordado. De esta manera mantenemos relaciones eróticas sin deseo, dejando de lado que pueda suponer un peligro a la larga; puesto que si repetimos estos encuentros sin deseo, es probable que acabemos asociando la erótica a algo negativo (obligatorio, rutinario y enemigo del deseo).

Pero esto no sólo afecta a las personas con pareja. En caso de no tenerla también es importante que nos dediquemos tiempo de calidad, más allá de sentarnos frente al ordenador para dejar pasar las horas mientras vemos una serie en Netflix. Para gozar de una erótica satisfactoria es imprescindible que nos cuidemos. Es decir, que nos permitamos tener tiempo para descubrir qué cosas nos gustan y qué cosas no; tiempo para escucharnos, para mimarnos o darnos algún tipo de placer.

El lado positivo de Netflix en nuestras relaciones sexuales

Podemos sacar muchos aspectos positivos del consumo de series, películas o documentales en plataformas en streaming con respecto a la erótica. Te planteo varios aspectos:

Existen series con cierta carga erótica que pueden ser un buen complemento a tu deseo sexual. Un ejemplo es “Easy” dirigida por Joe Swanberg . Se trata de una serie que refleja diferentes aspectos del sexo, el amor y la tecnología. Por una parte contiene escenas sexuales y, por otra, su duración (unos 30 minutos) es ideal para ver un capítulo y después mantener relaciones sexuales sin que se haga muy tarde.

El pause siempre estará a tu disposición. Una de las ventajas de Netflix es que puedes dejar un capítulo a medias y, en el momento que quieras retomarlo, se habrá guardado en el instante donde lo dejaste. Es perfecto para pausar películas como “Love” , de Gaspar Noé, con un alto contenido sexual, pero de larga duración (135 minutos).

Aunque muchas películas de la industria mainstream nos muestren, exclusivamente, encuentros eróticos esporádicos y por sorpresa, la realidad es que podemos planear nuestro tiempo libre sin perder la magia. Por ejemplo, podemos planificar un encuentro durante un día de la semana y el visionado de una serie durante otro. Esto va a permitirnos dejar de dedicar todo nuestro ocio  a plataformas como Netflix.

Si nos permitimos distracciones mientras vemos contenidos de Netflix, podremos aprovechar ése tiempo para disfrutar de nuestra erótica. Por ejemplo, si tenemos pareja, podemos permitirnos dialogar. Cuando asumimos que la erótica es algo más que coitos, genitales y orgasmos, tenemos más posibilidades de placer sexual que, en ocasiones, pueden compartirse mientras, por ejemplo, vemos Juego de Tronos. Esto significa que podemos darnos permiso para disfrutar frente al televisor, en el sofá o la cama acurrucándonos junto a nuestra pareja, besándonos, acariciándonos, rozando nuestros pies o manos…

No siempre somos conscientes del ritmo de vida que llevamos y de cuánto le dedicamos a nuestra salud sexual. Te invito a reflexionar sobre el uso que haces en plataformas de streaming como Netflix y compartir tu experiencia en este espacio de sexualidad en positivo.

Lara Herrero Barba

 

Y SI NO HAY PENETRACIÓN, ¿QUÉ HACEMOS?

Young man caught in bed with his affair

¿Te imaginas que tu cocina es un buffet libre y que todos los días decidas comer el mismo plato?… En muchas relaciones sexuales heterosexuales sucede algo parecido. Y es que aunque la variedad de prácticas sea muy amplia, aún seguimos considerando que si no hay coito, no es un encuentro completo. Pero lo cierto es que cada vez son más las mujeres que demandan otro tipo de relaciones sexuales más allá de la penetración.

Desde el inicio en la sexualidad con otros, introducir el pene en la vagina es considerado esencial para culminar un encuentro. “Cuando la población joven habla de la primera vez o de perder la virginidad aún sigue refiriéndose a la penetración vaginal”. Nos comenta Marga Varela, sexóloga en la asociación Vallisoletana Dialogasex.  Además, afirma que las consultas que reciben de menores suelen relacionarse con ésta práctica. “Por ejemplo, nos preguntan cuál es la edad recomendada para realizar la primera penetración; cuánto debe durar un coito o qué hacer si el preservativo se queda dentro de la vagina”.

Tal y como dice Mireia Darder en “Nacidas para el placer”, si a esto le añadimos la falta de una educación sexual adecuada y profesional, muchas veces no harán más que perpetuar ese modelo basado en el coitocentrismo a lo largo de sus vidas. Aunque esto suele suceder más en un sexo que en otro. “A las chicas no se les enseña nada o casi nada sobre la forma de conseguir su placer. La mayoría de ellas se lanza a tener una relación sexual sin información, sin conocerse y, a menudo, más por complacer al chico y así no perderlo que conectadas auténticamente con su propio deseo. De este modo, tras su primera experiencia sexual, algunas chicas acaban sufriendo una enorme decepción, una vivencia que las marca negativamente y que puede llegar a ser difícil de subsanar o que solo se acaba relativizando con el paso de los años”.

¿Todos hablamos el mismo lenguaje?

Una noche después de haber ligado con un tipo le invitas a subir a casa y ya por el camino piensas que te apetece mantener relaciones sexuales con él, pero ¿significará lo mismo que para ti o irremediablemente una relación sexual significa penetrar?…

Si escuchamos a Shakira y Maluma cantar “quiere que se lo haga en diferentes partes […] tu muévete encima de mí” puede que comiencen las dudas: ¿Hablarán de hacer una caricia, un mordisco uno encima del otro? o ¿todos pensamos en el mete saca? El cantante repite hasta la saciedad la misma idea en otras canciones con frases como esta: “Y si con otro pasas el rato vamos a ser felices los cuatro, yo te acepto el trato. Y lo hacemos todo el rato”. Socialmente, al igual que relacionamos la primera vez o perder la virginidad con el coito,  también lo relacionamos con la expresión hacerlo para referirnos a mantener relaciones sexuales. La cuestión es si todos entendemos que se trata de la penetración vaginal o si incluye alguna práctica más. Con canciones como “Amantes de una noche” de Natti Natasha y Bad Bunny parece que el imaginario colectivo va más asociado a la penetración. Queda claro en estrofas como esta: “A tu novio dile que yo se me tus poses favoritas y que él no vive así. No entiendo por qué solos somos panas si nos sobran las ganas de hacer más de ocho poses en la cama”

Y, ¿qué sucedería si la amante de una noche o la pareja de larga duración tuviera candidiasis vaginal, no quisiera mantener relaciones con la regla o simplemente no le apeteciese practicar el coito? o, ¿qué ocurriría si es él quien no lo desease?… Para algunas parejas esto podría ser un problema, puesto que muchas no conciben el sexo sin penetración. Por lo tanto, si esta práctica no puede realizarse, se acabaron las relaciones sexuales. En este punto sería interesante preguntarnos si la abstinencia nos compensa o, si por el contrario, merece la pena probar con otras prácticas, excitarnos y disfrutar (con o sin nuestros genitales).

Pero, ¿por qué esta obsesión por “meterla”?

 En primer lugar, tenemos que situarnos en un contexto (Occidente) y en una cultura (cristiana) según la cual, la sexualidad únicamente cumple la función reproductiva. Por lo tanto el coito es única práctica sexual matrimonial destinada a este fin. No podemos obviar que nuestra sociedad está fuertemente ligada al catolicismo y que un gran número de personas siguen su doctrina. Así pues, serán muchas las que pongan esto en práctica; aunque la sexualidad, además de tener una dimensión reproductiva, también la tiene recreativa (placentera) y comunicativa (relacional).

En segundo lugar, la penetración vaginal es la gran protagonista de los encuentros heterosexuales porque convivimos con un modelo finalista de sexualidad basado en el coito como práctica primordial, los genitales como órganos principales de placer y el orgasmo como placer por excelencia. Pero imagina que tus relaciones sexuales son un menú repleto de posibilidades, ¿Por qué conformarse con tres platos cuando hay a tu disposición toda una variedad de exquisiteces? El coito es sólo una de las muchas prácticas que podemos poner en marcha. Emplear más verbos además de penetrar es enriquecedor: morder, besar, acariciar, azotar, arañar, masturbar, lamer, tocar, rozar, estimular… Y lo mismo sucede con las zonas erógenas. Aunque normalmente pongamos el punto de mira en el pene o la vulva, tenemos todo un cuerpo a nuestra disposición dotado de terminaciones nerviosas que permiten que sintamos a través de cada palmo de la piel. Puede que el placer que busquemos sea un orgasmo; pero también resulta interesante plantearse que existen otros tipos de goces igual de satisfactorios. Si tenemos esto en cuenta y mantenemos una relación que ha finalizado sin orgasmo, puede que dejemos de martirizarnos y comencemos a disfrutar del resto de sensaciones vividas.

Y, en tercer lugar, el coitocentrismo también se ve alimentado por la cultura del aquí te pillo aquí te mato, así como por la ausencia de una educación de caricias. Encendemos la televisión y comienza la escena: ella abre la puerta al chico y él le coge en brazos y seguidamente le coloca sentada encima de la lavadora. Le sube la falda, le baja las bragas y, después de desabrocharse el pantalón, le introduce su pene. No hay caricias, miradas ni palabras, sólo coito.  Estamos siendo bombardeados por escenas de sexo donde se producen penetraciones sin previa estimulación, sin apenas excitación ni tiempo para las caricias. Nuestros cuerpos necesitan prepararse. Es obvio que los penes han de estar erectos; pero es fundamental que las vaginas estén lubricadas y dilatadas para que la penetración no sea dolorosa. Y esto se consigue a través de la excitación, que requiere un tiempo de caricias y acciones estimulantes.

Entonces, ¿Qué hay más allá de la penetración?

Muchas personas confunden mantener relaciones sexuales con practicar el coito. Pero algunas, en su mayoría mujeres, llevan tiempo apostando por una erótica diversa, más allá del coitocentrismo. De hecho, existe todo un movimiento de lucha surgido en el feminismo de los cincuenta. Además de reivindicar derechos sexuales y reproductivos, las mujeres demandaban su propio placer sexual. Es entonces cuando se cuestiona la penetración como práctica obsoleta para el disfrute femenino. Un claro ejemplo es “El Informe Hite: Estudio de la Sexualidad Femenina”, donde su autora, Shere Hite afirmaba que casi el 70% de las mujeres alcanzaban el orgasmo sin dificultad a través de la estimulación del clítoris y la masturbación; mientras que les era imposible hacerlo con el coito.

Actualmente existen prácticas sexuales que dejan a la penetración en un segundo plano. Un claro ejemplo es el King Out que, como su nombre indica, deja fuera al que muchas veces consideramos el rey de las relaciones: el pene. Y, por lo tanto, si no hay pene, no hay penetración. O el petting, que incluye todo tipo de prácticas, como la masturbación, las caricias o los besos; a excepción de la penetración.

Está claro que existen relaciones más allá del coito. Cuantas más opciones nos planteemos, mayores posibilidades de placer tendremos. Tampoco vamos a demonizar esta práctica, pero estaría bien que comenzara a ser una opción y no una obligación entre parejas heterosexuales.

 

 

DESCUBRIENDO DIALOGASEX: Una asociación por una sexología para todxs

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Muchas personas me escribís para preguntarme asuntos personales o me aconsejáis que escriba algo más íntimo en el Blog. Pues bien, hoy voy a haceros un poquito de caso y os voy a acercar a una de las realidades que más me apasionan: Formar parte del equipo de la Asociación Dialogasex de Valladolid.

En 2015 me reuní con Yeni Martín y Jose Luís Casado (socia y socio fundadores de la asociación) para conocer su trabajo en el campo de la sexología. Desde ése momento las puertas se me abrieron para colaborar con ellxs. No me lo pensé dos veces. Su línea de trabajo casaba con mi visión para con la sexología: La formación en educación sexual (tanto en la educación formal como no formal a diferentes colectivos, instituciones y organizaciones); la difusión y formación en cuestiones de género e igualdad; la promoción de los derechos sexuales y reproductivos; la investigación e incidencia política o el cuidado del cuerpo y bienestar psicológico, entre otros fines.

Mi primera toma de contacto fue muy gratificante. Se trataba del proyecto “La vida sexual y afectiva en la madurez y vejez”. Una serie de talleres por diferentes pueblos de la provincia de Valladolid con el objetivo de favorecer la aceptación positiva de la sexualidad para vivir las diferentes posibilidades que ésta ofrece en la madurez y en la vejez. Una actividad con la que seguimos disfrutando actualmente, donde se comparten conocimientos e historias de vida realmente interesantes de un colectivo (personas mayores) que aún tiene mucho por disfrutar.

Este es uno de los muchos trabajos que realizamos en la asociación para acercar la educación sexual a todos y todas. Además, hemos llevado a cabo otros proyectos como: el programa de educación sexual en el IES Río Duero (Tudela de Duero, Valladolid); el taller ocupacional “Sexualidad y Diversidad Funcional”; el programa “I Love Me: Me quiero, me cuido, me relaciono positivamente”; el programa “Educando Sexualidades” para alumnos y alumnas de 6º de primaria y de transición a la vida adulta; cursos de formación a la diversidad sexual y familiar en el aula; el taller “La transexualidad infantil y juvenil en el ámbito educativo”; los talleres para madres y padres “Aprendiendo a dialogar con nuestras hijas e hijos”; o charlas como “Charla “Sexualidad: erótica femenina y autoconocimiento”.

Otro de los motivos por los que me encanta formar parte de Dialogasex es por su lucha para un asesoramiento sexológico accesible. Es por esto que, durante el verano de 2016, la asociación inaugura la Asesoría sexológica gratuita en Valladolid. Se trata de un recurso para tratar las demandas y consultas en torno a la sexualidad de las personas de entre 16 y 30 años; tales como los conflictos de pareja, la anticoncepción y contracepción, las disfunciones sexuales… Todo ello en un clima de confianza, sinceridad y anonimato, a través de una visita presencial, del correo electrónico, una llamada telefónica o vía WhatsApp.

Tampoco quiero olvidarme de otras actividades que se llevan a cabo como Las Jornadas de Educación Sexual; cuya finalidad es que los y las profesionales de la educación y la sexología, reflexionemos juntxs sobre cómo debería ser un modelo integrador de educación sexual que considere al sexo como una construcción y un valor en sí mismo. O el concurso de Relatos Eróticos para  promover la creatividad y el ejercicio de una vida sexual satisfactoria.

Ahora ya sabéis un poquito más sobre mí y sobre Dialogasex. Pero si os habéis quedado con ganas de más, os invito a mirar más de cerca nuestra Asociación en: http://dialogasex.es/ o a visitarnos en pleno centro de Valladolid. Estamos dispuestxs a compartir aprendizajes y experiencias en pro de una sexualidad en positivo.

Lara Herrero Barba

 

LA MASTURBACIÓN FEMENINA: Un viaje hacia el autoconocimiento

Autor de la imagen: Alphachanneling

Autor de la imagen: Alphachanneling

La masturbación femenina es una de las muchas prácticas eróticas que existen y que puede realizarse tanto en pareja como a solas. En concreto, la masturbación en solitario, además de resultar placentera, es muy útil a la hora de conocer nuestro cuerpo y nuestros genitales, saber cómo reaccionan, qué es lo que nos gusta y lo que no, descubrir estímulos y sensaciones físicas y psicológicas… Y esto es fundamental para que, una vez conozcamos como  disfrutar en solitario, podamos aplicarlo en pareja o grupo.

¿Las mujeres se masturban en igual medida que los hombres?

Cuando planteo esta pregunta entre amigas, en reuniones eróticas o charlas sobre sexualidad, la respuesta está clara: “No, todos los hombres se masturban  y además lo hacen con mayor frecuencia” (afirma la mayoría). Podemos tomar esta respuesta como válida sin ningún fundamento empírico o podemos preguntarnos si, en realidad, las mujeres también se masturban pero no lo verbalizan con la misma frecuencia y naturalidad que los hombres. Esto tiene sentido si tenemos en cuenta la educación sexual diferenciada que recibimos en función de nuestro sexo. A los hombres, por ejemplo, se les comienza a hablar sobre la eyaculación y la penetración. Se les premia socialmente si muestran deseo o si han mantenido relaciones con cinco mujeres durante el último mes. Sin embargo, a las mujeres se les comienza a hablar de que la primera menstruación conlleva riesgos, de dolores, peligros… Y se les juzga socialmente si proclaman a los cuatro vientos sus relaciones sexuales. De esta manera, sin darnos cuenta, muchos hombres van asociando su sexualidad como algo positivo; mientras que muchas mujeres lo asocian a aspectos negativos o de riesgo. En palabras de Efigenio Amezúa, la masturbación femenina nace de una represión cuya base “ha radicado en ver a la mujer como generadora de vida, y en muy pocos casos como sujeto capaz de disfrute y satisfacción”.

Existen mujeres que no se masturban en solitario porque es una práctica que no les gusta, porque no están familiarizadas con sus genitales, porque no encuentran el estímulo que buscan o simplemente porque no les apetece. Pero también existen muchísimas mujeres que si lo hacen. En ambos casos es importante conocer algunos de los beneficios que conlleva esta práctica erótica:

En primer lugar, la masturbación no solo puede ayudarnos a conocer mejor nuestras preferencias a la hora de estimularnos sexualmente (y, de esta manera, poder aplicarlo en el resto de prácticas eróticas); sino que además nos sirve para experimentar y ampliar nuestro mapa erótico, por ejemplo, a través del uso de fantasías sexuales.

En segundo lugar,  mejora el estado de ánimo. Esto sucede porque cuando sentimos placer nuestro cuerpo genera neurotransmisores como la serotonina o las endorfinas que producen un estado de bienestar, relajación y felicidad.

En tercer lugar, el goce que experimentamos durante la masturbación ayuda a prevenir problemas de salud como la depresión (gracias a la liberación de endorfinas) o infecciones  vaginales o del tracto urinario, como la cistitis. En este caso se debe a que durante la masturbación se producen anticuerpos, así como también se facilita la expulsión de bacterias a través de fluidos que trasporta el cuello del útero. En este sentido, también puede ayudar a aliviar los posibles dolores menstruales, tanto por la segregación de endorfinas como por las contracciones musculares que se producen durante el orgasmo y que permite liberar con mayor facilidad el sangrado del endometrio. Por último, me gustaría añadir que la masturbación puede contribuir a evitar o mejorar problemas asociados con la anorgasmia y el vaginismo. En gran medida esto se debe a la experiencia de autoconocimiento que aporta.

Existen tantas formas de masturbación femenina como mujeres la practican. No hay fórmulas mejores ni peores. Lo mejor es explorar cuál nos resulta más placentera y cuál es la que mejor se adapta a nuestras preferencias. Para muchas mujeres la estimulación directa con sus genitales resulta una sensación demasiado intensa e, incluso, puede llegar a resultarles molesto. En este caso, una buena opción sería masturbarse sobre la ropa interior. Para otras mujeres, el contacto genital directo es fundamental. De esta manera podemos estimular nuestro clítoris, nuestros labios mayores y menores, la vagina, el ano u otras zonas erógenas de nuestro cuerpo como los pechos o los muslos. Al igual que existen diversas maneras de estimularse, también hay diferentes posturas, como boca abajo, de lado, boca arriba, con las rodillas hacia el pecho, de cuclillas, sentadas…

Si hablamos de la estimulación a través del roce con el dedo o dedos podemos hacerlo con un nivel de presión bajo, medio o fuerte. Existen diferentes opciones de movimiento, por ejemplo: de arriba abajo o de abajo hacia arriba, frotando de lado a lado, a través de pequeños y suaves golpecitos, dibujando círculos o un zigzag, aprisionando el clítoris entre los dedos, con pequeños pellizcos… Si no queremos utilizar los dedos o las manos o si queremos variar, también podemos manejar otras opciones  o combinarlas, como una almohada, un cojín o una toalla entre las piernas, el chorro de la ducha, objetos como un collar de cuentas…

Además podemos masturbarnos únicamente introduciendo algo en nuestra vagina o combinándolo con la estimulación del clítoris y/u otras zonas de los genitales femeninos externos y el cuerpo. En este caso podemos utilizar un dildo o un vibrador (acompañado de lubricante), uno o más dedos, un calabacín (con preservativo y lubricante)… Y tampoco podemos olvidar otros productos eróticos como el succionador de clítoris, el vibrador sencillo o doble estimulación (para la vagina y el clítoris), las bolas tailandesas (anales), el estimulador de pezones, lubricantes, geles de efecto calor o frío, etc.

 A la hora de masturbarnos podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación e ir variando en las prácticas. Podemos utilizar fantasías sexuales para aumentar y mantener la excitación, hacerlo frente al espejo, consumiendo contenido erótico (literatura, películas, fotografías…)… Recuerda que la masturbación femenina es una práctica con muchos beneficios y variantes, pero no tenemos por qué sentirnos obligadas a realizarla. La manera en que cada persona vive su sexualidad es única. Y no existe un modelo de goce universal. Te invito a descubrir y compartir de qué manera la disfrutas tú.

Lara Herrero Barba.

EL PLACER ES SUBJETIVO: EL PROTOTIPO DE RELACIÓN SEXUAL PERFECTA NO EXISTE

 

¿Qué ha de tener un encuentro erótico para que nos resulte satisfactorio?… Lo primero que hemos de tener en cuenta es que el placer y la satisfacción son subjetivos y dependen de cada persona, así como de otros factores secundarios como el contexto, las experiencias previas, el ideal de goce que tengamos o el autoconocimiento. También depende de si el placer se experimenta a solas o en pareja.

Lo que está claro es que para que una relación sexual resulte grata tenemos que gozar de la libertad suficiente que nos permita decidir entre lo que queremos llevar a cabo y lo que no, a partir de nuestros propios deseos y valores.  Para saber cuáles son nuestras preferencias el primer paso es conocerse: descubrir el propio cuerpo, cómo estimularlo y cómo responde ante ese estímulo… Pero no basta con conocerse, también es fundamental que nos aceptemos tal y como somos, como sujetos sexuados; es decir, que aceptemos nuestra imagen, nuestra identidad y nuestra orientación sexual.

Otro punto importante para disfrutar plenamente es el conocimiento que tengamos sobre sexualidad. La información que se tenga sobre educación sexual es fundamental para hacer frente a mitos, tabúes y prejuicios que puedan aparecer. Además, también es necesario conocer qué métodos anticonceptivos y de prevención de ITG (infecciones de transmisión genital) existen y cómo se utilizan. Del mismo modo, cuanto más rico sea el conocimiento previo, mayor será el mapa de placer con el que contemos. Esto significa que si se concibe la sexualidad como un mapa, tenemos que saber que el coito es sólo una de las posibilidades que nos ofrece la erótica, así como el orgasmo es sólo uno de los placeres que podemos alcanzar y los genitales una de las infinitas zonas de todo un cuerpo predispuesto para recibir estímulos.

La salud también puede influir en la satisfacción de las relaciones. Y no sólo a nivel físico, también psicológico. Así por ejemplo, la ansiedad, el estrés o la depresión pueden afectar al deseo sexual; o los problemas vasculares pueden producir dificultades en la fase de excitación (de erección o de lubricación).

Muchas veces, cuando se produce un encuentro erótico con alguien se deposita una gran parte de la responsabilidad de éxito en la otra persona. En este sentido, hemos de tomar conciencia de que para disfrutar en las relaciones sexuales es importante responsabilizarse del propio placer. Para ello hemos de hacernos respetar sexualmente, por ejemplo, manteniendo relaciones únicamente cuando nos apetezca, sin coacción y sin acceder exclusivamente por complacer a otra persona o por miedo a herirle en caso de inapetencia. Otra manera de responsabilizarse del propio placer es, como ya hemos dicho, conocerse, saber qué nos gusta y qué no, así como saber comunicarlo en caso de tener pareja.

Las expectativas que se tengan sobre un encuentro también influyen en la satisfacción sexual. Por ejemplo, hay personas con la expectativa de proporcionar un orgasmo a su pareja o personas con la expectativa de que la relación dure un periodo de tiempo concreto. Si las expectativas no se cumplen puede aparecer la frustración y derivar en otros problemas. Si sólo se centra la atención y el esfuerzo en alcanzar la expectativa es muy probable que no se disfrute de todo el camino previo o de lo que surja de manera inesperada. Las expectativas, por tanto, influyen en la satisfacción que tengamos en una relación sexual porque nuestra mente se centra en ellas (consciente o inconscientemente). Por eso, para que una relación sexual sea satisfactoria, además de sentir con el cuerpo es muy importante sentir a través de los pensamientos. Esto significa que la mente tiene que estar en clave erótica, por ejemplo: centrando la atención en las sensaciones experimentadas durante el encuentro, pensando en lo que emocionalmente la relación produce o utilizando fantasías.

No existen indicadores universales que puedan definir la satisfacción en una relación sexual a pesar de que muchos elementos resulten comunes en algunas personas, como: el número de orgasmos, la duración, la comunicación, las sensaciones, la complicidad o la pasión. Cada persona tiene una sexualidad única y, por tanto, la satisfacción dependerá de lo que cada una de ellas considere como placentero.

 

Lara Herrero Barba. Artículo para el Periódico de Castilla y León. Número-Noviembre.

LA IMPORTANCIA DE CONOCERSE: EL ORGASMO FEMENINO

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Aura, de 72 años supo lo que era un orgasmo después de tener a sus cuatro hijas. Afirma que se trata de “sentir un goce, una plenitud del acto matrimonial. Sentir como si estás en el cielo”. No está segura de si un orgasmo es lo mismo que el placer: “A veces mientras ves una película o tienes ciertos pensamientos  también te entra una cosita por el cuerpo. No sé si eso será el orgasmo”.  Por su parte, Beatriz, de 41 años nos cuenta que “un orgasmo es algo que busco y quiero que mi pareja tenga. Es como un fuego artificial. Y es la experiencia de existir y no existir en un sitio concreto. Es como que te expandes y, a la vez, es como un sentir de la sangre respirando”. Para Noelia, de 26 años, el orgasmo es algo casi poético: “es una sensación de liberación absoluta donde experimento durante unos segundos una caída al vacío, como si explosionaran dentro de mi todos mis sentidos y después se apagara todo dejando paz”.

El orgasmo es una de las Fases de la Respuesta Sexual Humana que definieron por primera vez Masters y Johnson en su obra “Human Sexual Response” (1966). Es una sensación subjetiva que no todas las mujeres logran experimentar a lo largo de su vida, ya sea a solas o en pareja.

Hasta hace bien poco la sexualidad femenina estaba en un segundo plano respecto a la del hombre y todo lo relacionado con ella representaba un gran tabú. El hecho no es que muchas mujeres sean incapaces de tener un orgasmo, sino más bien de saber cómo conseguirlo y de no sentirse incómodas por ello. La dificultad para alcanzar el punto más alto de placer también es consecuencia de un modelo de encuentro erótico heterosexual centrado en la penetración vaginal. El orgasmo femenino ha sido y es buscado a través de la vagina. Sigmund Freud es el gran responsable de ello al asegurar que existían dos tipos de orgasmo: vaginal y clitoriano. Gracias a la ciencia hoy sabemos que el orgasmo vaginal es como el Ratoncito Pérez, un cuento.

El único órgano encargado de proporcionar orgasmos a las mujeres es el clítoris. Por tanto, si una mujer busca alcanzar el orgasmo es necesario que se estimule esta zona de la vulva, que es la única de todo el cuerpo humano cuya función exclusiva es la de dar placer. Ya sea mediante la masturbación en solitario, durante el coito o mientras se mantienen relaciones eróticas sin penetración. Sí que es cierto que algunas mujeres pueden lograr un orgasmo mediante la estimulación vaginal a través de la penetración, pero esto es gracias a las terminaciones nerviosas que posee el cuerpo cavernoso del clítoris. Hemos de tener en cuenta que el clítoris no sólo es la parte externa que se hace visible en la zona superior de la vulva que junta los labios menores. En realidad, el clítoris se extiende hacia la zona interna de la cavidad vaginal, pudiendo alcanzar un tamaño de siete a doce centímetros; lo que supone miles de terminaciones nerviosas.

En la práctica, además de saber el papel que juega el clítoris en el orgasmo femenino, es fundamental conocerse: conocer el propio cuerpo, cómo responde ante estímulos, que zonas son más agradables, cuáles más sensibles… El primer paso para disfrutar de una relación sexual es conocerse. Y para ello es mucho más sencillo comenzar con una misma mediante la visualización y la autoexploración. Cuando nos conocemos sabemos perfectamente qué es lo que nos gusta, dónde y cómo nos gusta y, de esta manera, será más fácil comunicárselo a otras personas en el caso de querer mantener relaciones sexuales con alguien.

Si acompañamos el autoconocimiento con una visión de la sexualidad en positivo y una buena percepción de la imagen personal, será muy probable que no existan problemas a la hora de tener orgasmos. Aun así, pueden existir mujeres que tengan dificultades para alcanzarlos (anorgasmia), pero esto no significa que no tengan placer en sus encuentros eróticos. El placer se escribe en plural, porque existen muchas formas de disfrutar y no todas tienen por qué acabar con un orgasmo.

Artículo publicado para El Periódico de Castilla y León (EPECYL) Octubre – 2017. 

Lara Herrero Barba

ALTERNATIVAS A LA MONOGAMIA: EL POLIAMOR

"Desingned by Pressfoto / Freeppik"

“Desingned by Pressfoto / Freeppik”

El poliamor es una manera de entender las relaciones en la que, de mutuo acuerdo, se permite tener relaciones sentimentales con más de una persona a la vez. La monogamia parece ser la única opción de unión posible tal y como nuestra sociedad entiende las relaciones, basándose en el ideal de amor romántico y en la exclusividad. El poliamor lleva practicándose mucho tiempo en privado como alternativa amorosa a la monogamia y cada vez son más las parejas que entienden las relaciones de manera diferente.

Cuando no hemos tenido referencias de parejas poliamorosas y únicamente nos han educado en la monogamia, parece difícil comprender que una persona pueda mantener varias relaciones amorosas a la vez sin que esto le suponga conflictos. De aquí surgen falsas creencias y diversos mitos.

Muchas personas piensan que las relaciones poliamorosas son poco duraderas y están abocadas al fracaso. Lo cierto es que no existen datos que fundamenten esta idea. Lo que sí sabemos es que las relaciones no exclusivas con varias personas finalizan a medida que sus protagonistas lo consideran, de igual manera que lo hacen las parejas monógamas. Otro de los argumentos que cuestionan el poliamor es que las personas que lo practican lo hacen porque no son capaces de ser fieles y prefieren gozar del beneficio que da la libertad y la disponibilidad que ofrece la soltería. En realidad las personas poliamorosas deciden mantener varias relaciones de manera consensuada, libre y pactada entre todos los miembros de la pareja; mientras que las monógamas mantienen la exclusividad amorosa con un solo miembro de la pareja, por lo que si esto se rompe a veces recurren al engaño o lo que llamamos “infidelidad”. El hecho es que la mentira y el engaño son aspectos que no caben en ningún tipo de relación, ya sea poliamorosa o monógama.

¿Cómo es una relación poliamorosa?

No existe una organización particular en las relaciones poliamorosas. Hay personas que tienen dos parejas, otras que tienen una relación principal y otra(s) secundaria(s); personas que mantienen una relación homosexual con tres personas, amantes heterosexuales que conviven en la misma casa; dos madres y un padre… En el poliamor hay cabida para las relaciones entre todos los sexos, identidades y orientaciones; al igual que sucede en las relaciones monógamas.

Aunque el poliamor no siga una estructura concreta existen elementos que definen las relaciones de quienes lo practican. Uno de ellos es la negociación: Los componentes de cada relación establecen entre todos un funcionamiento de la misma, de forma libre y consensuada. Como en cualquier tipo de compromiso, se trata de poner unas reglas básicas que habrán de ser revisadas periódicamente a medida que la relación evolucione. Por ejemplo, en la monogamia, una de las reglas comunes es la exclusividad sexual a la pareja. En el poliamor las reglas pueden modificarse y ser reajustadas. Lo fundamental para la negociación es la comunicación con el fin de solucionar cualquier tipo de desacuerdo. En este sentido no parece haber muchas diferencias entre las personas monógamas y las poliamorosas. La comunicación es un pilar imprescindible para la salud de cualquier tipo de relación. Es fundamental hablar con libertad, naturalidad y claridad a la hora de comunicar situaciones con las que no estamos conformes, confesiones o deseos. Así como la honestidad y el respeto con los otros. Decir la verdad es otra de las claves para el éxito de una relación amorosa. Algunas personas monógamas temen ser sinceras con sus deseos por miedo a herir a sus parejas; sin embargo, para la mayoría de poliamorosas es básico mantener una independencia y autonomía, por lo que la confianza a la hora de decir la verdad es imprescindible. La investigación “Consensually Nonmonogamous Relationships” de Terrí D. Conley, publicada en la revista Perspectives on Pshychological Science asegura que las personas poliamorosas tienen más confianza en su pareja y por tanto son menos celosas.

Con la monogamia como protagonista, actualmente el poliamor es una opción de la que poco conocemos. Muchas personas poliamorosas no saben muy bien cómo actuar o cómo comunicar esta situación en su entorno. Otras prefieren mantenerlo en secreto por miedo al rechazo, la incomprensión o la culpabilidad por no querer mantener relaciones monógamas. Poco a poco estamos comprobando que en el poliamor no todo son impedimentos. Existen aspectos positivos como dar y recibir amor de más de una persona o tener una amplia red de apoyo e intimidad. Lo que está claro es que tanto la monogamia como el poliamor son opciones igual de válidas. Todo depende de la libre elección de cada persona.

Artículo publicado en El Periódico de Castilla y León (número de Septiembre 2017).

Lara Herrero Barba

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