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Category ArchiveSexología

ORGULLO GAY ¿Qué sabes sobre esta celebración?

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El pasado 28 de junio se celebró el Día Internacional del Orgullo Gay. Se trata de un encuentro donde la comunidad LGTB+ celebra diferentes actos en pro de la diversidad sexual, el respeto y la tolerancia. Es un día para reivindicar a nivel mundial asuntos como: el fin de la discriminación, la despenalización de la homosexualidad, la legalización del matrimonio homosexual y el establecimiento de familias, la lucha contra la LGB-fobia o el respeto a la identidad sexual.

¿Por qué se celebra el 28 de junio y no otro día?

La década de los 50 y 60 estuvo marcada por la persecución policial a gais y lesbianas. Las leyes penalizaban la homosexualidad a través de multas y detenciones El Día del Orgullo se celebra en conmemoración a los disturbios de Stonewall que tuvieron lugar en 1969 en Nueva York durante una redada policial para arrestar a personas homosexuales en un local llamado Stonewall Inn. En respuesta, se celebraron diferentes protestas y manifestaciones hasta que en 1970 se convirtieron en una marcha para recordar lo sucedido. Hasta siete años después no llegó a celebrarse en España, concretamente en Barcelona y un año después, en 1978, en Madrid. El éxito fue tal que pasó a convertirse en un evento Internacional de protesta ciudadana hasta lo que hoy conocemos como Día del Orgullo.

¿Por qué su símbolo es una bandera arco iris?

Para celebrar el 25 aniversario de los disturbios de Stonewall el artista Gilbert Baker creó una bandera arco iris. Este símbolo se utilizó por primera vez en 1978 en la  marcha del Orgullo LGBT de San Francisco. En un principio la bandera constaba de ocho colores que representan la diversidad sexual y la pluralidad de personas que forman la comunidad LGTB. Actualmente los colores se han reducido a seis: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta.

 

¿Sigue siendo necesario celebrar el Ogullo?

Son 22 los países que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. La adopción homoparental es legal en 26 países. En muchos de éstos lugares también existen leyes contra la discriminación por la orientación sexual, legislación contra delitos de odio hacia personas LGBTI (lesbianas, gais, transexuales y personas intersexuales) o normativas contra el acoso escolar para proteger a menores LGTBI.

Sin embargo, en muchos países se siguen vulnerando los derechos de las personas por su orientación sexual, por lo que aún sigue siendo muy necesario que se celebren días como el Ogullo Gay para hacer visible una lucha a nivel Internacional en pro de la tolerancia, el respeto y la igualdad entre personas LGTBI. Según el último Informe de ILGA (Asociamción Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales y personas Intersexuales) existen más de 70 países donde las relaciones homosexuales se castigan con la cárcel, torturas e, incluso la pena de muerte. En Yemen las relaciones entre hombres se castigan con penas como: 100 latigazos, un año de presión (para hombres solteros) o la lapidación (para hombres casados). En países como Pakistan o Somalia las relaciones homosexuales se castigan con la muerte.

Por otra parte, se siguen cometiendo delitos homófobos, incluso en países cuya legislación aboga por los derechos de éstas personas. Un ejemplo es lo sucedido en Orlando en 2016, que tras un año después de aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, se produjo un ataque en un club gay que acabó con la vida de más de 40 personas. Según las investigaciones de ESADE Business School Ben Capell más de la mitad de la población LGTB ha sufrido algún tipo de discriminación en su lugar de trabajo.

Este año nuestra capital ha sido la sede para celebrar la quinta edición del Orgullo Mundial, convirtiéndose así en una de las marchas del orgullo más importantes de Europa. Entre las actividades que se ofrecen podemos encontrar: espectáculos, conciertos, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Carrera de la Diversidad por una sociedad orgullosa de su Diversidad Sexual o exposiciones como “Amor Diverso” en el museo Thyssen.

Artículo publicado en El Periódico de Castilla y León (número de Julio).

Lara Herrero Barba

TÚ, YO Y EL MÓVIL. Un trío arriesgado

Designed by Teksomolika / Freepik

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El móvil se ha convertido en una herramienta indispensable en nuestras vidas, o al menos así lo apuntan diversas investigaciones y estudios a nivel global. Entre ellos destaca el último Informe Ditrendia Mobile en España y en el mundo en el que aparece el siguiente dato: “la población española utiliza su Smartphone una media diaria de 3 horas y 23 minutos.”

¿Cómo influye el uso del móvil en la vida en pareja?

El manejo abusivo de dispositivos móviles interfiere en las relaciones sociales, especialmente en la red de amistades y la pareja. Si partimos de un día de 24 horas y le restamos el tiempo que dedicamos a trabajar, a dormir, a comer, a las tareas cotidianas y del hogar; las horas libres que nos quedan, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) son cuatro y media. Si descontamos la media estimada de 3 horas y 23 minutos que empleamos en usar nuestros móviles, nos queda 1 hora y 10 minutos. ¿Es suficiente para dedicar a nuestra vida social y/o de pareja?…

Para muchas personas este sería un tiempo suficiente, pero la realidad es que utilizamos el móvil tanto de manera exclusiva como durante el desarrollo de otras actividades. Muchas personas reconocen utilizar estos dispositivos mientras están con su pareja: en una cena, en el cine, en un bar, mientras conversan, en la cama e, incluso, manteniendo relaciones sexuales. En ocasiones estas situaciones se convierten en la causa de una discusión de pareja, sobre todo cuando uno de sus miembros siente que se está prestando más atención al teléfono que a él o ella. Es lo que se conoce como phubbing; es decir, el acto de ignorar a alguien en pro de prestar atención al móvil.

El uso abusivo e indebido del celular puede llegar a perjudicar nuestra amatoria e incluso puede ser unas de las causas de ruptura de una pareja. Esto no significa que no podamos darle un buen uso, tanto a solas como en compañía. Existen diferentes aplicaciones móviles que pueden ser un complemento en las relaciones sexuales y de pareja.

Desire, por ejemplo, propone una serie de retos para enviar a tu pareja o compañero entre una lista de categorías como: sensaciones de amor, vestuario o roles y fantasías. Cuantos más retos se superen, mayor número de desafíos se pueden elegir e incluso también se ofrece la posibilidad de crear un reto de propia cosecha. Se trata de un juego perfecto para aquellas parejas que quieran añadir un toque extra de pasión o para las que deseen mantener la creatividad en sus relaciones afectivo-sexuales.

Kindu es otra App que plantea una serie de preguntas eróticas. Se trata de que cada miembro de la pareja las conteste individualmente con el fin de conocer qué deseos tiene el otro, qué fantasías y qué prácticas sexuales le gustaría llevar a cabo.  Puede ser una buena herramienta para potenciar la comunicación erótica, cultivar la intimidad de la pareja y aventurarse a probar cosas nuevas.

 

Para las parejas que tienen la cabeza ocupada y que apenas tienen tiempo de pensar en sexo, existe 5 Minutos de Fantasía. Sólo tienes que abrir la aplicación, pulsar el reproductor, cerrar los ojos y dejarte llevar por técnicas de relajación guiadas. Un recurso muy útil para poner nuestra mente en clave erótica y prepararnos para dar y recibir placer.

También podemos utilizar el teléfono para practicar sexting con nuestra pareja e intercambiar nuestras fotos y videos más picantes. Eso sí, es importante conocer los riesgos que conlleva esta práctica y realizarla de mutuo acuerdo, respetando la intimidad de quien nos envía contenidos eróticos.

El uso del Smartphone mientras se está en compañía de la pareja puede ser positivo, siempre y cuando se respete el diálogo y la interacción entre ambos. Es importante que seamos conscientes de que un mal uso de estos dispositivos puede ocasionar malentendidos y discusiones innecesarias.

Artículo publicado en el  Periódico de Castilla y León (Junio)

Lara Herrero Barba

 

EDUCACIÓN SEXUAL. Hablemos de Sexo

http://www.freepik.com

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¿Qué educación sexual recibiste?, ¿tus padres te hablaron de sexo?, ¿qué te contaron tus amigos al respecto?… Seguro que cuando eras adolescente rondaban por tu cabeza un sinfín de dudas, inquietudes, miedos y curiosidades en torno al sexo. Nuestra población joven continúa teniendo preguntas sobre sexualidad, aunque ahora la información está más a su alcance.

En términos generales podríamos decir que la mayor parte de sus dudas hacen referencia a un modelo de goce genital, heterosexual y coital. Así, se preguntan por la edad recomendable para practicar la penetración vaginal por primera vez, por las posturas más placenteras o por el uso de métodos anticonceptivos. Además, tienen curiosidad por los cambios que se producen en el desarrollo como: las primeras eyaculaciones, poluciones nocturnas, la primera regla, el ciclo menstrual o los procesos de erección y de lubricación. Sus inquietudes también tienen que ver con la identidad (es decir, cómo se sienten como hombres y como mujeres) y con el deseo sexual (orientación del deseo sexual, enamoramiento, atracción, la vida en pareja…).

Y, ¿cómo resuelven sus dudas? El grupo de iguales, las amistades y la pareja son una fuente de información innegable, así como Internet y los portales de contenido pornográfico. Educasex apunta según su ”Estudio cualitativo sobre la sexualidad de las personas jóvenes del ámbito rural” que también utilizan recursos como los mass-media, revistas, programas de TV, las nuevas tecnologías y diferentes profesionales, principalmente del ámbito de la educación y la sanidad. Estos recursos pueden resultarles de gran utilidad, pero sin conocimientos previos pueden confundirles y perpetuar mitos y estereotipos en torno a la sexualidad. Es por esto necesaria la educación sexual a través de dos contextos: el ámbito educativo y la familia.

¿Cuáles son los objetivos de la Educación Sexual?

En primer lugar, que las personas aprendan a conocerse. Se trata de que comprendan que su sexualidad les permite ser seres irrepetibles y únicos dentro de una pluralidad. En segundo lugar, es importante que aprendan a aceptarse tal y como son. Esto también conlleva asumir que todos los cuerpos están preparados para el placer, así como que todas las mujeres son verdaderas mujeres y que todos los hombres son verdaderos hombres. Y, en tercer lugar, la educación sexual tiene como objetivo que las personas aprendan a expresar su erótica satisfactoriamente, para ello es necesario contemplar prácticas diversas más allá de los coitos heterosexuales. Se trata de encontrar la coherencia entre lo que se desea y lo que se hace.

La educación formal o la formación reglada, es un ambiente idóneo para incluir la educación sexual a través de charlas, talleres, programas o cursos impartidos por profesionales (sexólogos).  Así como la educación no formal en centros jóvenes, ludotecas, asociaciones o campamentos. Muchos centros sólo recurren a programas de educación sexual cuando conviven con casos de transfobia, homofobia, embarazos no deseados, agresiones o violencia de género. Lo interesante es hacer llegar esta educación a la sociedad antes de que haga falta y utilizarla como una herramienta en positivo, en pro de una vida saludable.

Por su parte, las familias también tienen una responsabilidad en este sentido. No tienen por qué saber dar respuesta a todas las dudas de sus hijos o hijas sino más bien transmitirles que cuentan con ellos. Así como respetarles,  escucharles, tomarles en serio y empatizar.

Además de las familias y del ámbito educativo, existen otras herramientas para la resolución de dudas e inquietudes sexuales, como la Asesoría Sexológica Gratuita para jóvenes en Valladolid de la asociación Dialogasex; o libros de sexualidad para jóvenes como “Sexperimentando. Todo lo que no se atrevieron a contarte: aprende y disfruta”, de Nayara Malnero.

Artículo publicado en El Periódico de Castilla y León (EPCYL) por Lara Herrero Barba. 

COSA DE VULVAS ¿Cómo influye la relación que tienes con tu vulva en la sexualidad?

Arte por: Jana Brike

Arte por: Jana Brike

¿Cómo de bien conoces tu cuerpo?, ¿y tu vulva?, ¿y cómo respondes ante un encuentro sexual?, ¿qué relación tienes con tu menstruación?, ¿cómo vives los tabúes en torno a ella?… Estas son algunas de las preguntas que deberías hacerte si quieres saber cómo influye en tu sexualidad la relación que tienes con tu vulva.

Lo primero de todo: ya es hora de que empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Está muy bien que le pongas un seudónimo a tus genitales o que te refieras a ellos con diferentes nombres en función de si el momento es más romántico, pasional o infantil. Llama a los genitales como quieras, pero conoce cómo se denominan realmente, porque ése será un primer paso para conocerlos. Me resulta curioso que cuando acudo a algún taller sobre sexualidad la gente se avergüence cuando hablo de penes y vulvas y ni se inmuten al oír “coño”, “chorra”, “poya” o “seta”.

Lo de los penes está claro, pero ¿todas y todos sabríamos a que nos referimos con vulva?… Y aquí viene el segundo paso para conocernos: nuestra anatomía. ¿Es lo mismo una vulva que una vagina?… No. La vulva es el conjunto de órganos genitales femeninos externos (el monte de venus, el clítoris, los labios…) Y la vagina forma parte de los órganos genitales femeninos internos que van desde la vulva hasta el útero.

Si nunca has distinguido las partes de tu vulva o nunca las has visto, te recomiendo un ejercicio muy sencillo de auto-conocimiento: Desnúdate (si quieres sólo de cintura para abajo), coge un espejo y observa tu vulva. Tómate tu tiempo, relájate y vete recorriendo cada parte, fíjate en su forma, en su color, si te resulta agradable… Cada parte de tu cuerpo es importante. Si conoces cómo es tu rostro, tus manos o tus piernas, pregúntate por qué hasta ahora no conocías tu vulva.

Este mismo ejercicio también puedes realizarlo con todo tu cuerpo: Tras una ducha relajante detente desnuda frente al espejo. Recorre cada palmo de tu piel, no te olvides de ningún recoveco, respira hondo y observa cómo es tu cuerpo, qué parte te resulta más agradable, qué te gusta, cómo lo sientes… Cuando valoramos nuestra vulva y nuestro cuerpo, nos valoramos a nosotras mismas.

Y, ¿por qué es tan importante conocerse? El primer paso para disfrutar (eróticamente hablando) es conocernos. Cuando conocemos cómo es nuestro cuerpo y lo aceptamos y valoramos tal cual es, será más fácil que permitamos que otros también lo acepten y lo valoren. Es decir, cuando aprendemos a valorarnos y querernos asumimos que somos dignas y dignos de ser valorados y queridos y permitimos que esto suceda. Cuando no nos aceptamos es más probable que sintamos rechazo hacia nosotras/os mismas, y esto hará más difícil que alguien nos valore. Si nos conocemos sabremos qué nos gusta y que no nos gusta y será más fácil comunicárselo a nuestra pareja sexual.

El hecho de que muchas mujeres no conozcan o no acepten sus cuerpos como parte de su sexualidad tiene que ver, entre otras cosas, con el papel que socialmente se le ha sido asignado en el terreno sexual. Por ejemplo, al hombre se le otorgado el rol de activo y a la mujer el rol de pasiva. Las consecuencias de estas etiquetas han producido que algunas mujeres acaben tomando este rol como verdadero. Como resultado, muchas nunca han tomado la iniciativa en sus relaciones sexuales, siempre han esperado a que sea el hombre quien despierte su propio deseo y, en el peor de los casos, cuando han tomado el rol de activas o han mostrado su deseo sexual, han sido tachadas de guarras, frescas, fulanas o putas.

El autoconocimiento sexual femenino también tiene mucho que ver con la autopercepción de la menstruación. En nuestro país no hace mucho tiempo que, cuando a una chica le bajaba la regla por primera vez, se le venía encima una pesada manta de mitos, consejos, cautelas, prohibiciones y alarmas varias: “ahora que eres mujer tienes que tener mucho cuidado”, “con la regla no puedes ducharte”, “si tienes la menstruación la mahonesa se cortará”, “no puedes practicar deportes cuando menstrúes” o “las plantas se morirán cuando las toques si estás con la regla”.

En la actualidad hemos cambiado ésos mitos por rechazo: a los olores, fluidos, cambios hormonales, a la vulva, a los cuerpos… La diferencia es que este rechazo no está tan expuesto, socialmente hablando, como lo estaban los mitos que ya hemos mencionado. Te doy dos ejemplos:

  1. ¿Te has fijado en los mensajes que acompañan a los productos “higiénico-sanitarios para los genitales femeninos?
    No sólo no llaman a las cosas por su nombre (¿Zona íntima?… ¿hablan de mi vulva, de mis sentimientos o de mi casa?); sino que envían un mensaje peligroso: en tu vagina tienes que tener una limpieza extra, porque puede oler mal, porque si no está fresca se notará que tienes la regla o porque tienes que mantener limpias tus braguitas. Además no muestran la menstruación como un proceso natural de la mujer, sinónimo de salud; sino como un líquido azul que poco se asemeja a la sangre y que te produce extraños comportamientos.
  2. Las mujeres llevamos productos a la vista o sueltos por el bolso, pero cuando se trata de tampones, compresas, salvaslips o copas menstruales utilizamos una variedad infinita de tácticas para que nadie sepa que lo llevamos encima. No nos incomoda pedir agua en un bar para tomar una pastilla contra el dolor menstrual; pero si tenemos que cambiarnos de tampón en el baño lo escondemos en un estuche dentro de un neceser dentro del bolsillo interior del bolso y sólo cuando estamos solas, con la puerta cerrada, lo sacamos para que nadie lo vea.

Y, continuando con los mitos, uno que aún se mantiene en torno a la menstruación es que no se pueden mantener relaciones sexuales mientras se menstrúa. Esto es totalmente falso, lo que sí es verdad es que a muchas personas les produce rechazo. ¿Por qué?… Antes de citar algunos de los argumentos más comunes tenemos que reflexionar sobre lo que entendemos por relaciones sexuales. Si sólo nos referimos a relaciones que impliquen los genitales, la penetración y la finalidad de obtener orgasmos. O si nuestra concepción es mucho más amplia y también incluye otras zonas del cuerpo, otras prácticas y otro tipo de placeres derivados, por ejemplo, de un masaje. Habrá muchas personas a las que no les apetezca el coito durante la menstruación, pero sí otras prácticas eróticas.

A veces las mujeres no quieren mantener relaciones sexuales mientras menstrúan porque creen que la sangre va a producir temor, asco o aversión a sus parejas. Lo cierto es que sólo suelen ser suposiciones. Si hablamos de parejas heterosexuales, los hombres son quienes menos impedimentos ponen al respecto.

Otras mujeres (normalmente las que sufren dolores menstruales) creen que tener un orgasmo durante la menstruación puede ser doloroso por las contracciones que se producen. En realidad el cuerpo libera oxitocina y dopamina al producirse un orgasmo y esto puede aliviar el dolor. Además, los orgasmos producen contracciones que permiten eliminar más flujo y esto también alivia las posibles molestias.

Hay algunas mujeres que la sangre les produce rechazo y piensan que la sangre menstrual es algo sucio. Esto puede tratarse de un problema educacional mucho más complejo de lo que parece, y que se relaciona con los modelos sociales de hombre y mujer que una sociedad va construyendo a partir de estereotipos en función de nuestro sexo biológico. A este asunto podría dedicarle otro artículo, pero lo que pretendo es reflexionar sobre la concepción diferenciada que tenemos de nuestros propios fluidos en función de si somos hombres o mujeres. Es decir, ¿creéis que el semen produce el mismo rechazo que la sangre menstrual? Ambos fluidos forman parte de la vida y permiten la concepción humana, pero uno (el semen) está mucho mejor considerado…

Tanto si mantienes relaciones sexuales durante la menstruación como si no, hay otras cosas que debes saber:

  • Ya he aclarado que mantener relaciones sexuales durante la menstruación no es inmoral ni sucio; sino que estas ideas tienen que ver con la tradición cultural y social y la moral religiosa, pero en ningún caso se basan en fundamentos científicos. Tampoco es algo perjudicial para la salud. Es una decisión personal y de pareja. No existen pautas generales porque cada persona tiene una sexualidad única. Lo que para una persona puede resultar placentero, para otra persona quizás no tanto.
  • Para muchas mujeres el sexo durante la menstruación no sólo les resulta placentero, sino que facilita ciertas prácticas como la penetración, puesto que la sangre hace de lubricante. Además, el deseo sexual puede verse incrementado (aunque esto depende de cada mujer y de cada ciclo menstrual)
  • Es recomendable el uso del preservativo. Durante la menstruación puedes quedarte embarazada y contraer infecciones de transmisión genital y enfermedades de transmisión sexual. El riesgo no tiene que ver con la menstruación o el contacto con la sangre, es el mismo riesgo los días en que la mujer menstrúa que los que no lo hace.
  • Si decides mantener relaciones sexuales durante la menstruación pero quieres controlar tu flujo, una buena opción en hacerlo bajo la ducha. Si no te convence, te propongo las esponjas vaginales. Puedes utilizarlas incluso durante la penetración, con comodidad y sin necesidad de quitártela.

Os animo a analizar los mitos con los que habéis convivido en torno a vuestra menstruación y a dejarlos atrás, observando cómo es vuestra propia experiencia, vuestra sangre y vuestro cuerpo durante todo el ciclo, para haceros una idea propia de vuestra menstruación a partir de la vivencia personal.

Y ya que estamos hablando de menstruación yo también quiero sumarme a las alternativas al tampón y la compresa convencional. Aunque el mercado nos incite a comprar estos dos productos, existen otros como la copa menstrual que, pese a que ha ganado fama muy recientemente, es un producto que existe desde los años 30.  Supongo que ya sabréis las ventajas de su uso (a la larga te sale muy rentable, ayuda al medio ambiente, puedes usarla durante 10 horas, no daña tu vagina ni sus fluidos…), pero os voy añadir una más que he descubierto por propia experiencia.

Cuando comienzas a utilizar la copa menstrual la relación con tu regla puede cambiar, comienzas un nuevo camino de autonocimiento. Muchas mujeres nunca han tocado su vulva ni introducido otra cosa que no sea un pene en su vagina. Con la copa puedes descubrir y experimentar aspectos como: diferenciar partes de tu vulva, la cantidad de flujo que tienes y como es su color y densidad, conocer la fuerza que tienen los músculos de tu vagina y las contracciones que produce, desterrar algunos mitos como que la vagina es una cueva sin fin o que si introduces algo puede que no vuelva a salir… En cuanto a su uso, seguro que ya sabéis cómo funciona, pero quiero daros un pequeño consejo: muchas mujeres ven en la copa el inconveniente de tener que lavarla después de utilizarla, sobre todo si nos encontramos en lugares públicos. Pues bien, siempre podemos llevar en el bolso una botellita de agua y lavarla sin salir del inodoro o limpiar los restos de sangre con papel higiénico para, después, volver a introducírnosla. Esto es algo que puedes hacer si te encuentras fuera de casa ocasionalmente, pero cuando dispongas de intimidad, es necesario que la laves con agua y jabón neutro.

Además de las copas menstruales no quería dejar de mencionaros otros productos como las compresas reutilizables de tela ecológicas o las esponjas de mar. Recordad que no hay dos mujeres iguales, por lo que no hay productos menstruales universales, sino que para cada mujer existirá un método idóneo.

Conócete, infórmate, escucha a tu cuerpo y ¡fuera mitos y tabúes! Cada mujer es única e irrepetible, al igual que su sexualidad.

Y recuerda, ¡la revolución comienza con el autoconocimiento!

 

INDAGANDO EN LAS FANTASÍAS SEXUALES

arsomnibus

Las fantasías sexuales son representaciones eróticas en forma de pensamiento que nos producen estímulos agradables o excitantes. Son una de las muchas formas de conectar nuestra mente con nuestra erótica.

Existen muchas formas de fantasear y tantos tipos de fantasías como personas que las imaginan. Hay fantasías muy elaboradas y otras muy simples, fantasías largas y breves. Para muchas personas lo excitante son los detalles, el lugar o la ropa; para otras lo importante es la persona con la que se fantasea y para algunas la práctica que se lleva a cabo. Lo que se fantasea no siempre es imaginario o, por lo menos, no en su totalidad. Existe la posibilidad de excitarse recordando una situación vivida o una relación sexual pasada. A veces, la historia se recrea tal y como sucedió y, otras veces se añaden detalles imaginarios, como decoración, ropa, más personas, frases, otros lugares… También existe la posibilidad de recordar e imaginar algo que hayamos visto previamente y que no necesariamente hayamos vivido, como la escena de una película o un relato erótico.

En cuanto a las fantasías de las que más se habla (y no por ello más comunes), podemos encontrar: tríos, lugares poco tradicionales, sexo con personas desconocidas, juegos de dominación, exhibicionismo, juegos de roles y/o disfraces, fetichismo, voyeurismo o coprolalia (excitación al escuchar palabras con alto contenido sexual y/u obscenas). Por otra parte están las fantasías sexuales socialmente censuradas e, incluso, en muchas ocasiones, tratadas como indicadores de enfermedad de quien las imagina, como por ejemplo: la zoofilia (fantasías con animales, tanto relaciones directas como relaciones en lugares donde aparezcan animales o relaciones con personajes mitad humano/a mitad animal…), coprofagia y urofilia (fantasías con fluidos corporales, normalmente producidos por los genitales, la orina o las heces), necrofilia (fantasías con muertos, ataúdes, cementerios…) o la pedofilia (fantasías con menores de edad, que, por cierto, son potenciadas por el ideal de belleza imperante o famosas obras como “Lolita”; aunque este sería otro tema del que hablar). Las fantasías viven en la mente y la imaginación y, mientras se respete la libertad personal y no resulten perjudiciales, son totalmente lícitas para incrementar la satisfacción y enriquecer la sexualidad de cada persona.

Muchas personas afirman que una fantasía no es sólo un pensamiento, sino que ese pensamiento querría llevarse a cabo. ¿Es esto cierto?… Freud decía que las fantasías son “representaciones no destinadas a ejecutarse”. Es importante que no confundamos las fantasías con los deseos. Los deseos hacen referencia a situaciones, acciones, comportamientos o prácticas que nos gustaría llevar a cabo; sin embargo, las  fantasías son sólo eso y, no sólo no se desean llevar a cabo, sino que, a veces, sería imposible. A sí mismo, si una fantasía se llevase a la práctica, posiblemente dejaría de resultarnos estimulante, puesto que lo que lo que la define como tal está exclusivamente en nuestra imaginación. El deseo es un adelanto de un suceso futuro que puede alimentarse o intensificarse con fantasías.

Otras personas aseguran que las fantasías únicamente pueden producirse en solitario y, en ningún caso, mientras se mantienen relaciones sexuales con otra persona. Lo cierto es que podemos utilizar las fantasías para disfrutar más de nuestra sexualidad, individualmente o con otros/as. Por ejemplo, el hecho de que uno de los miembros de una pareja fantasee mientras su compañero/a le besa o acaricia, no hará más que intensificar el erotismo y la excitación. Y esto es algo que beneficia a ambos/as.

Y con esto llega otra de las cuestiones que mucha gente se plantea: Si mi pareja o yo tenemos fantasías con otras personas, ¿puede considerarse infidelidad?… En la mayor parte de los casos esta duda viene reforzada por una serie de creencias erróneas y mitos que se alejan de la realidad, pero que generan sentimientos desagradables de culpa o vergüenza y que, muchas veces, conducen a que las personas acaben reprimiéndose y censurando sus propias fantasías. Veamos algunos de los mitos más comunes: “Si tengo fantasías con alguien que no sea mi pareja la estaré traicionando”;  “Sólo tienen fantasías las personas con algún tipo de problema o disfunción sexual”; “Las personas que fantasean son pervertidas”; “Si tienes fantasías con otra persona es que tu pareja no te gusta lo suficiente o no es buena en la cama”… La verdad es que no se traiciona a nadie mientras se fantasea. Si, por ejemplo, utilizamos una fantasía durante el coito, por mucho que imaginemos, realmente estaremos manteniendo una relación con nuestra pareja.  El hecho de que fantasees no tiene nada que ver con el grado de atracción que tengas hacia tu pareja, el deseo hacia la misma o con la calidad como amante de tu compañero/a. Las fantasías simplemente pueden ser un extra en las relaciones sexuales, un estímulo más (pero a la mente) que potencia la satisfacción.

Hace unos días lanzaba la siguiente pregunta: ¿te atreverías a contarle a tu pareja una de tus fantasías sexuales?… En ocasiones, esto puede convertirse en un motivo de discusión; bien porque la pareja decida no desvelarlo o bien porque relacionemos la fantasía de nuestra pareja con alguno de los mitos que hemos mencionado. Las fantasías no traicionan a nadie, no tienen por qué compartiste si no se desea, no es obligatorio contar con qué o quién se fantasea; sin embargo, puede resultar muy excitante si utiliza como un juego erótico más en el que ambas partes (la que cuenta y la que escucha) están en igualdad de condiciones, no sufren coacción y están de acuerdo. Para muchas personas resulta excitante escuchar las fantasías de su pareja pero, recuerda, las fantasías son sólo fantasías y, en la mayor parte de los casos, no se desean realizar, sino imaginar.

A la hora de experimentar orgasmos o si tienes dificultades para alcanzarlos, las fantasías son una herramienta muy útil. Como sabéis, el orgasmo viene precedido por un nivel de excitación muy alto. Para alcanzar ese punto álgido de excitación es necesaria una estimulación erótica continuada a través de caricias, estimulación, besos, un ambiente agradable… si a esto le añadimos fantasías, las probabilidades de éxito serán mayores. Los pensamientos y recuerdos en forma de fantasía no hacen más que aumentar el deseo y facilitar la excitación, pero no siempre es fácil construir una fantasía potente y, menos aún, si nunca lo has practicado. Lo primero es ser capaces de abandonarnos al placer a través de nuestra propia imaginación, para ello hemos de tomar una actitud egoísta, en el buen sentido de la palabra; es decir, que hemos de centrarnos en nuestro propio placer y en las sensaciones que vamos experimentando. Digo esto porque, muchas veces, cuando mantenemos una relación sexual estamos más pendientes del placer de nuestro/a compañero que del nuestro o de si lo que hacemos le resulta agradable.

Tanto si utilizáis fantasías para potenciar vuestra erótica, como si aún no lo habéis hecho, me gustaría recomendaros “Mi Jardín Secreto”, de Nancy Friday. Una una obra que recoge diferentes fantasías sexuales de mujeres a través de unas diez mil cartas que sus protagonistas enviaron a la propia autora.

Recuerda que todo tipo de estimulación (física o mental) consensuada y no lesiva que sirva para potenciar la excitación y el placer, es positiva; tanto para uno/a mismo como para la pareja, en caso de tenerla.

 

Video “No al intrusismo laboral – Sexología”

Hoy os traigo un nuevo video en pequeño formato para denunciar el intrusismo laboral que sufrimos los y las sexólogas, sobre todo, a la hora de impartir educación sexual.

Os dejo con ello:

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