• 660 578 316
  • info.sexopositivo@gmail.com

Category ArchiveSexualidad y vejez

ALGUNOS APUNTES SOBRE LA SEXUALIDAD DURANTE LA VEJEZ

Arte por: Riccardo Mannelli

Arte por: Riccardo Mannelli

Vivimos en un contexto donde se premia la juventud. La edad es un factor que determina el ideal de belleza que impera: los protagonistas de la gran pantalla suelen ser personas de corta edad, así como los anunciantes de cremas para corregir arrugas o la alopecia, por no hablar de la ausencia de personas mayores en escenas eróticas.

Por esto no es de extrañar que, conforme cumplamos años, vayamos reprimiendo conductas y sentimientos asociados a la juventud. Un claro ejemplo es la sexualidad. Lo que es seguro es que nuestra sexualidad nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida; es decir, que desde que nacemos hasta que morimos somos seres sexuados. Cada persona tiene una sexualidad única. A lo largo de la vida no siempre le daremos la misma importancia al coito, las caricias o las relaciones con los demás, así como también podrá variar nuestro deseo o nuestras necesidades de afecto y apego.

Existen muchos mitos entorno a la sexualidad en la vejez, seguro que ya habías escuchado alguno de los que voy a mostrarte: “Las personas mayores que sienten deseo son viejos verdes o viudas alegres”, “los ancianos no tienen interés por las relaciones eróticas”, “la disfunción eréctil es inevitable con la edad”, “el deseo de la mujer disminuye de forma espectacular después de la menopausia”, “los orgasmos juveniles son más intensos “ o “las caricias orales y otros juegos eróticos son para jóvenes”.

Espero que, cuando termines de leer este post, tengas algunos argumentos para desmontar estas ideas erróneas. Lo primero que has de saber es que nuestra sexualidad se verá afectada no sólo por la edad, sino por los factores sociales, psicológicos y fisiológicos asociados a ella. Comencemos por destacar algunos de los cambios sociales y psicológicos que se producen en la vejez y que pueden influir en nuestra sexualidad:

  1. Nueva apariencia física: Con la edad van produciéndose cambios físicos como arrugas, pérdida de cabello, cambios en la masa muscular, flacidez…Ya hemos dicho que nuestras sociedades y culturas premian la juventud. No estamos acostumbrados a ver cuerpos de personas mayores en la televisión o el cine. A muchas mujeres su nueva apariencia física les preocupa., mientras que a otras les da miedo dejar de resultar atractivas a sus parejas. Otros dejan de arreglarse y de gustarse y van perdiendo el deseo.
  2. Viudedad o soltería: Nuestro contexto sentimental y de pareja varía a lo largo de nuestra vida. Es más común que durante la vejez se viva una situación de viudedad. Si se pierde a la pareja muchas veces se entra en una fase de abstinencia sexual. Hay personas que son felices viviendo sin pareja, pero hay otras que necesitan tener a alguien. La gran mayoría de personas mayores que llegan a la viudedad son mujeres. Si quieren buscar pareja es bueno que se relacionen y conozcan a gente, pero también pueden desear estar solteras/os. Hemos de respetar su decisión, y digo esto porque muchas veces, desde el entorno familiar o las amistades, se presiona para que la persona viuda no se relacione o busque una nueva pareja.
  3. Lugar de residencia: muchas personas, al alcanzar la vejez, se trasladan de hogar,  bien con la familia o bien a una residencia. En ambos ambiente existe una grave falta de intimidad. A veces han de compartir habitación, convivir con las puertas abiertas o acostumbrarse a estar siempre acompañados/as. Bajo este entorno siempre será más difícil disfrutar de una sexualidad libre y plena.
  4. Jubilación: Con la jubilación la vida cambia, así como las rutinas que antes teníamos. Es el momento de plantearse cómo ocupar el tiempo libre. Es bueno para la salud mantenerse ocupados/as. Las relaciones con la familia, amistades y la pareja cambian porque se dispone de más tiempo libre. Todos los cambios cuestan, se trata de habituarse a esta nueva vida poco a poco para evitar una crisis o una posible depresión que afecte a todos los aspectos de la vida y, por ende, a la sexualidad.
  5. La salud y las enfermedades: Algunas enfermedades pueden deteriorar nuestra vida sexual, veamos algunos ejemplos: La artritis puede producir que el contacto sexual resulte algo incómodo y doloroso, la diabetes puede causar impotencia y reducir la intensidad de la excitación y el orgasmo, los problemas de corazón puede aumentar la tensión (erección) del pene, la incontinencia urinaria puede llevar a evitar encuentros eróticos debido a la presión que se ejerce sobre el abdomen en los mismos, y, por último, me gustaría mencionar que la administración de algunos fármacos (antidepresivos, antihistamínicos, tranquilizantes…) puede afectar al deseo (disminuyéndolo), al mantenimiento de la erección del pene o a la eyaculación.

Si se padece alguna enfermedad o se consume algún fármaco hemos de saber que siempre hay alternativas. Por ejemplo, si un hombre toma un medicamento que le afecta a la erección y le impide practicar una penetración, en vez de realizar el coito puede dar y recibir caricias, besos, masajes…Porque como ya hemos dicho en otras ocasiones, la sexualidad no son solo coitos y genitales. Mantener encuentros eróticos en beneficioso para la salud, la autoestima y para hacer frente a enfermedades como episodios de infartos.

Veamos ahora qué cambios fisiológicos se producen con la vejez, que no son, en ningún caso negativos, sino variaciones fisiológicas naturales que hacen que tengamos que cambiar algunas de nuestras costumbres. No todos los cambios se dan por igual en todas las personas, como ya hemos dicho cada sexualidad es única e irrepetible, por lo que cada cual tendrá unas peculiaridades concretas. Comencemos hablando de las mujeres, que experimentan el fenómeno del climaterio. Esto es una disminución de estrógenos en el periodo anterior a la menopausia, durante y después del mismo. El Climaterio viene acompañado de una serie de cambios, como: pérdida de turgencia de los pechos, disminución del vello púbico, cambios en la distribución de la grasa corporal, disminución del tamaño y la elasticidad de la vagina, disminución de la capacidad para lubricar, disminución del ritmo de excitación y de la frecuencia e intensidad de las contracciones de los músculos pubococcígeos durante el orgasmo.

En los hombres los cambios no son tan bruscos como con la menopausia, pero también pueden experimentar variaciones como: aumento del periodo refractario, disminución de la cantidad de semen eyaculado, disminución de la frecuencia e intensidad de las contracciones de los músculos pubococcígeos durante el orgasmo, disminución de las erecciones nocturnas, disminución del ritmo de excitación y erección, y se puede necesitar mayor estimulación para producir una erección.

Si has llegado hasta aquí ya sabrás que cuando alcanzamos la vejez no perdemos nuestra sexualidad ni dejamos de ser seres sexuados, sino que, simplemente se van produciendo cambios que afectan, en mayor o menor grado, en nuestras relaciones eróticas, nuestro deseo, nuestras prácticas sexuales o en  nuestras necesidades. Ya sólo me queda añadir una última reflexión sobre cómo convertir algunos de estos cambios en aspectos positivos para nuestra sexualidad:

  • La menopausia puede ser una influencia positiva en la vida erótica, sobre todo en relación al coito. Para muchas mujeres resulta una liberación en cuanto a la preocupación de un embarazo no deseado.
  • Al hacerse más lenta la fase de excitación genital masculina y retrasarse la eyaculación, hay menos prisa y menos presión para llegar al orgasmo, por lo que se puede dedicar más tiempo a las relaciones genitales y al coito.
  • La jubilación, así como la despreocupación por determinadas responsabilidades, nos puede permitir disponer de más tiempo libre, que podemos traducir en mayor tiempo para nosotros/as, nuestra pareja, nuestro disfrute, nuestro deseo y nuestra intimidad.
  • La vejez es una etapa idónea para practicar caricias y ampliar el abanico de posibilidades eróticas. Nunca es tarde para aprender y experimentar algo nuevo, así como para darle a la imaginación.
  • El establecimiento de una relación de pareja íntima y positiva puede traducirse en una mayor desinhibición en las relaciones eróticas, y mayor capacidad para comunicar gustos y necesidades.

Y recuerda, durante la vejez “tu cuerpo tiene todavía recursos para la sexualidad y siempre para la sensualidad. Los sentidos siguen ahí, quizás amortiguados, pero en cambio mucho más sabios si hemos sabido vivir con acierto” (Sampedro J,L. 1989)

 

¿Sexo a partir de los 65? ¿Realidad o ficción?

Fotografía por: Jade Beall

Fotografía por: Jade Beall

Continuamos hablando sobre la sexualidad durante la vejez. Hoy lo hacemos a través de una colaboración con nuestras compañeras de Sexo Con Salud, un espacio para vivir el sexo “de una forma natural y saludable”. Os dejo con el post que han escrito sobre el tema.

La edad no perdona y la sexualidad no es una excepción. Es cierto que a partir de los 65 años es probable que algunas capacidades físicas se ven mermadas por los deterioros de la edad y los efectos de algunas enfermedades que afectan a  la respuesta sexual. Desde SexoConSalud queremos contarte un poco más:

La Sexualidad no solo se centra en los genitales y las relaciones coitales sino que podemos disfrutarla de todo el cuerpo, de la cabeza a los pies. Y no solo en pareja, sino también a solas.

Efectos de la edad en la sexualidad

 En el hombre;

  • La erección disminuye su potencia y duración.
  • La eyaculación es menos abundante.
  • La sensación de orgasmo puede ser también menos intensa que en la juventud.
  • Enfermedades como la diabetes o cirugías en la próstata, bastante típicas a edades avanzadas, pueden afectar también a la erección.

 En la mujer;

-Los cambios hormonales de la menopausia son muchos y diversos. La mujer mayor presenta menor lubricación vaginal.

– Hay una pérdida de elasticidad en la vagina. Los músculos que forman el suelo pélvico pierden fuerza y eso, puede provocar:

  • Incontinencia urinària.
  • Disminución de la sensibilidad de las paredes vaginales. Como consecuencia disminuyen la intensidad de los orgasmos.
  • Posibles Prolapsos uterinos.

Tanto a hombres y mujeres que padecen  enfermedades cardiacas, pulmonares, los dolores musculares, artritis… pueden obligar a variar la frecuencia y ritmo de las relaciones sexuales así como las posturas, pero, y esto es muy importante, no tienen mayores consecuencias.

Es importante apostar por la calidad más que por la cantidad en el sexo. Fomentar el contacto físico, los abrazos, los besos, las caricias, los masajes… Quitar importancia y peso a la penetración y centrarse en el placer y la comunicación afectiva.

Es importante, y aun teniendo pareja, fomentar la autosatisfacción, tratando de conocer el propio cuerpo (todo él), masajeando y estimulando zonas sensibles. Este “automimo” mejora mucho la autoestima y permite no renunciar a  una vida sexual plena en ninguna de las fases de nuestra vida.

 

Si os ha gustado este post, no dejéis de visitar Sexo Con Salud:

@sexoconsalud

https://www.facebook.com/Benvitae

Video “Sexualidad en la vejez”

Vuelvo de vacaciones con un video en pequeño formato sobre algunas cuestiones que afectan a la sexualidad durante la vejez.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies