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CUANDO LOS GEMIDOS DE TU PAREJA LO JODEN TODO

CUANDO LOS GEMIDOS DE TU PAREJA LO JODEN TODO

CARIÑO, NO ME GUSTAN TUS GEMIDOS

 

Los gemidos suelen ser una expresión de placer sexual que, normalmente refuerzan el nivel de excitación de la pareja durante un encuentro erótico. Pero, ¿qué sucede si los sonidos que se emiten hacen que nuestro deseo acabe por los suelos y queramos huir?

 

Cuando los gemidos de tu pareja lo joden todo

 

El cine, la televisión y la industria del porno nos tienen muy acostumbrados a estos alaridos orgásmicos (sobre todo femeninos). Tanto, que en la vida real los reclamamos como un ingrediente más para nuestro cocktail sexual. Bajo este escenario parece imposible que un gemido pueda resultarle desagradable a alguien; pero existen tantos gustos y preferencias eróticas como personas. Y hoy vamos a dedicarles un espacio a aquellas que odian los ruidos que exhalan sus parejas en el sexo.

 

EL ORIGEN DE LOS GEMIDOS

Los gemidos son una respuesta a los estímulos placenteros que se reciben durante las relaciones sexuales. Para muchas personas, es una señal de que su pareja está disfrutado y eso, por norma general, les produce un placer recíproco.

Algunos investigadores, como el neurocientífico Barry Komisaruk afirman que los gemidos son una respuesta fisiológica natural causada por el éxtasis del placer sexual. Y no sólo son característicos de las personas, sino también de animales como los primates.

Si lo que Komisaruk dice es cierto, los gemidos serían inevitables; aunque sabemos que muchos de los comportamientos eróticos también tienen un componente cultural importante. No podemos obviar que muchas personas (sobre todo mujeres) fingen sus gemidos porque han aprendido (normalmente a través del cine y la televisión) que esos sonidos son propios del placer experimentado durante las relaciones eróticas. En este sentido es importante desmitificar algunas ideas al respecto, como: que a todos los hombres les gusta oír gemir a su pareja; que todas las mujeres gimen; o que los hombres no gimen.

 

QUÉ HACER SI NO ME PONE NADA COMO GIME MI PAREJA

 El oído es uno de los cinco sentidos que indudablemente importan durante las relaciones sexuales. El hecho de ambientar el espacio donde va a tener lugar un encuentro, lo hace más propicio para el placer. Por ejemplo, podemos ambientarlo con música, sonidos agradables como la lluvia o conversando en un tono sensual.

A través del oído podemos mejorar nuestra concentración o empeorarla. El hecho de poner la mente en clave erótica es muy importante para lograr vivir cada una de las sensaciones placenteras durante un encuentro erótico. Los sonidos desagradables como el móvil, el reloj del horno que te avisa si la comida está lista o los niños llorando, no hacen más que distraer tu mente y alejarla del “aquí y el ahora” de la relación sexual. Esta distracción también puede proceder de los gemidos, ruidos o comentarios que realice tu pareja.

 

SUGERENCIAS PARA LIDIAR CON LOS GEMIDOS NO DESEADOS

Si estás planteando utilizar tapones, lee antes algunas recomendaciones que te planteo:

  • Habla con tu pareja: la comunicación es fundamental para la salud de una relación. Y no sólo en lo referente a la convivencia o el terreno sentimental; sino también en lo alusivo a la erótica.
  • Llega a un acuerdo: En ningún caso se trata de que tu pareja se reprima; sino de que sea consciente de lo que te gusta y lo que no. Seguro que hay tonos, expresiones o palabras que podéis cambiar.
  • Pon la mente en clave erótica: Cualquier distracción desagradable puede producir que tu deseo sexual descienda. Para que se produzca y mantenga la excitación es importante tener la mente entretenida en contenido sexual. De lo contrario, la respuesta sexual que el Sistema Nervioso Central envía desde el cerebro se detendrá y, probablemente la excitación acabe esfumándose. Si esto sucede puedes recurrir a algunas técnicas para poner tu mente en clave erótica, como: relajarte y visualizar cómo responde tu cuerpo a tiempo real durante la relación sexual; utilizar fantasías eróticas; cambiar de postura o de práctica erótica…
  • Responsabilízate de tu placer: Recuerda que cada uno es responsable de su propio placer. No podemos dejar el peso del encuentro en la otra persona esperando que sus comportamientos y acciones sean los responsables de nuestro goce. Es importante empoderarnos sexualmente conociendo qué nos gusta, cómo, dónde y, no sólo eso, sino también saber comunicarlo.
  • Valora lo positivo: Si los gemidos, ruidos o palabras que emite tu pareja durante el sexo te resultan desagradables, una buena opción sería centrarte en lo que sí te gusta de tu pareja durante la relación erótica; como por ejemplo sus gestos, su cuerpo, los movimientos que realiza, su olor, su mirada…
  • Acéptalo: Si tu pareja gime, probablemente sea porque lo que hacéis le resulte muy placentero. Puedes tener esto en cuenta cuando le escuches y, si te dejas llevar, quizás te acabe resultando excitante.

 

 

Lara Herrero Barba

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