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EL PLACER ES SUBJETIVO: EL PROTOTIPO DE RELACIÓN SEXUAL PERFECTA NO EXISTE

EL PLACER ES SUBJETIVO: EL PROTOTIPO DE RELACIÓN SEXUAL PERFECTA NO EXISTE

 

¿Qué ha de tener un encuentro erótico para que nos resulte satisfactorio?… Lo primero que hemos de tener en cuenta es que el placer y la satisfacción son subjetivos y dependen de cada persona, así como de otros factores secundarios como el contexto, las experiencias previas, el ideal de goce que tengamos o el autoconocimiento. También depende de si el placer se experimenta a solas o en pareja.

Lo que está claro es que para que una relación sexual resulte grata tenemos que gozar de la libertad suficiente que nos permita decidir entre lo que queremos llevar a cabo y lo que no, a partir de nuestros propios deseos y valores.  Para saber cuáles son nuestras preferencias el primer paso es conocerse: descubrir el propio cuerpo, cómo estimularlo y cómo responde ante ese estímulo… Pero no basta con conocerse, también es fundamental que nos aceptemos tal y como somos, como sujetos sexuados; es decir, que aceptemos nuestra imagen, nuestra identidad y nuestra orientación sexual.

Otro punto importante para disfrutar plenamente es el conocimiento que tengamos sobre sexualidad. La información que se tenga sobre educación sexual es fundamental para hacer frente a mitos, tabúes y prejuicios que puedan aparecer. Además, también es necesario conocer qué métodos anticonceptivos y de prevención de ITG (infecciones de transmisión genital) existen y cómo se utilizan. Del mismo modo, cuanto más rico sea el conocimiento previo, mayor será el mapa de placer con el que contemos. Esto significa que si se concibe la sexualidad como un mapa, tenemos que saber que el coito es sólo una de las posibilidades que nos ofrece la erótica, así como el orgasmo es sólo uno de los placeres que podemos alcanzar y los genitales una de las infinitas zonas de todo un cuerpo predispuesto para recibir estímulos.

La salud también puede influir en la satisfacción de las relaciones. Y no sólo a nivel físico, también psicológico. Así por ejemplo, la ansiedad, el estrés o la depresión pueden afectar al deseo sexual; o los problemas vasculares pueden producir dificultades en la fase de excitación (de erección o de lubricación).

Muchas veces, cuando se produce un encuentro erótico con alguien se deposita una gran parte de la responsabilidad de éxito en la otra persona. En este sentido, hemos de tomar conciencia de que para disfrutar en las relaciones sexuales es importante responsabilizarse del propio placer. Para ello hemos de hacernos respetar sexualmente, por ejemplo, manteniendo relaciones únicamente cuando nos apetezca, sin coacción y sin acceder exclusivamente por complacer a otra persona o por miedo a herirle en caso de inapetencia. Otra manera de responsabilizarse del propio placer es, como ya hemos dicho, conocerse, saber qué nos gusta y qué no, así como saber comunicarlo en caso de tener pareja.

Las expectativas que se tengan sobre un encuentro también influyen en la satisfacción sexual. Por ejemplo, hay personas con la expectativa de proporcionar un orgasmo a su pareja o personas con la expectativa de que la relación dure un periodo de tiempo concreto. Si las expectativas no se cumplen puede aparecer la frustración y derivar en otros problemas. Si sólo se centra la atención y el esfuerzo en alcanzar la expectativa es muy probable que no se disfrute de todo el camino previo o de lo que surja de manera inesperada. Las expectativas, por tanto, influyen en la satisfacción que tengamos en una relación sexual porque nuestra mente se centra en ellas (consciente o inconscientemente). Por eso, para que una relación sexual sea satisfactoria, además de sentir con el cuerpo es muy importante sentir a través de los pensamientos. Esto significa que la mente tiene que estar en clave erótica, por ejemplo: centrando la atención en las sensaciones experimentadas durante el encuentro, pensando en lo que emocionalmente la relación produce o utilizando fantasías.

No existen indicadores universales que puedan definir la satisfacción en una relación sexual a pesar de que muchos elementos resulten comunes en algunas personas, como: el número de orgasmos, la duración, la comunicación, las sensaciones, la complicidad o la pasión. Cada persona tiene una sexualidad única y, por tanto, la satisfacción dependerá de lo que cada una de ellas considere como placentero.

 

Lara Herrero Barba. Artículo para el Periódico de Castilla y León. Número-Noviembre.

Lara Herrero Barba

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