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COMISURAS, EL LIBRO

OS PRESENTAMOS “COMISURAS”

Con la ilusión de quienes comienzan un nuevo proyecto cargado de amor, os anunciamos “Comisuras”.

 

Comisuras, el libro

Comisuras, el libro

 

¿QUÉ ES “COMISURAS”?

Comisuras” es un libro de escritos ilustrados desde una perspectiva erótica y feminista. La escritura y la ilustración se unen a través de sus autoras: Lara Herrero y Noelia Maeso. Unas veces conforman un poema, otras una sola frase y, en ocasiones simplemente tienen un sentido transversal.

Comisuras” es un libro muy nuestro hecho para ti. Es un pequeño paréntesis para que la rutina se torne un poco menos rutina. Es una invitación al diálogo en la intimidad o colectivamente. Porque lo mejor que tiene “Comisuras” es que por cada título se plantean dos perspectivas diferentes de un mismo asunto en torno a la sexualidad, la erótica y el feminismo. Dos perspectivas por cada una de sus autoras. Una visión diferente por cada uno de sus lectores.

¿DÓNDE Y CUÁNDO ESTARÁ DISPONIBLE “COMISURAS”?

Comisuras” sólo podrá nacer de manera colectiva. Por ello, primero lanzaremos un proyecto crowdfunding en la plataforma Verkami. Nuestra finalidad es que juntos consigamos la ayuda necesaria para que este libro a todo color vea la luz. Para ello será necesaria vuestra ayuda como mecenas a través de la aportación económica que consideréis oportuna. A cambio, nosotras os haremos llegar recompensas en función de vuestras aportaciones.

Hacemos esto de manera totalmente autoeditada y autodidacta, lo que significa que no contamos con el respaldo de ninguna editorial. Tampoco tenemos mucho dinero en la cartera. Lo que si tenemos es ilusión y ganas de que “Comisuras” se convierta en algo real y tangible. Por eso creemos que Verkami es el viaje perfecto para que nuestro libro llegue a su destino: cada uno de vuestros hogares.

Si todo va bien, lanzaremos el Crowfunding en septiembre, pero tranquilos, os vamos a informar de cada paso que demos, porque como ya os hemos dicho, queremos que forméis parte de esto y conozcáis todo el proceso.

Vibra

Vibra

Posa para mí
Recordaré cada movimiento
Por cada fotograma una caricia
Por cada caricia una fantasía
Todo será ficción,
Como los afrodisíacos
De piedra, frío
Y vibra hasta tu muerte
O hasta la mía…
Sólo posa para mí

ÍNDICE Y CORAZÓN

Índice y Corazón

El torrente sanguíneo fluía con normalidad

Hasta que su dedo pulsó el botón

Imaginé que llovían lágrimas

Y así, poco a poco,

Nació de mis muslos un manantial

Gotas que se deslizan como pétalos

Tacto de seda acariciando a Dios

Índice y corazón apuntando al éxtasis

(Texto y collage por: Lara Herrero)

UN RECORRIDO POR LA HISTORIA DEL ARTE Y CINE PORNO

Ilustración de Leticia Amores

Ilustración de Leticia Amores

Conocer la historia de la pornografía nos ayuda a situarnos en el tiempo para comprender cómo hemos llegado hasta la actual industria.

            La palabra “pornografía” procede de las palabras griegas: porné (prostituta) y graphein (escribir), que hacen alusión a la descripción de una prostituta. Y aunque su origen se remonta a la Antigua Grecia, “no fue empleada hasta el siglo XVIII, utilizado para indicar las representaciones explícitas de los órganos o actos sexuales” (Marzano, 2006: 32). En los diccionarios europeos aparece en torno a 1840 como la descripción de la prostitución y de la vida de las prostitutas en la ciudad como una cuestión de higiene pública, según afirma Beatriz Preciado (2012).

Para hablar de los orígenes del porno hemos de trasladarnos mucho más lejos de la industria cinematográfica, hasta el paleolítico. Las primeras imágenes eróticas de la historia proceden de esta era. Se trata de representaciones de desnudos con genitales y atributos sexuales muy exagerados. Un claro ejemplo es la Venus de Willendorf, cuya sexualidad es símbolo de fertilidad. La finalidad de estas obras era puramente espiritual, por lo que difiere mucho de su función actual más cercana a la estimulación erótica.

Para encontrarnos con una visión más cercana a nuestros días, hemos de remontarnos a la Antigua Grecia. De su cultura destacan las imágenes de contenido homosexual de sus esculturas y cerámicas. La influencia de estas representaciones llega incluso hasta nuestros días, así por ejemplo, continuamos denominando a la práctica del sexo anal como sexo griego, por los grabados de la época. Entre otros, también destacan los que retrataban  penes de pequeño tamaño como el Herma de Demóstenes del 280 a.C.

En la era romana también podemos localizar referencias eróticas con imágenes fálicas, tanto en la escultura como en la pintura, así,  nos encontramos con la Villa de los misterios de Pompeya.

Las culturas orientales, como la de China, Japón o India, también cuentan con una tradición de arte erótico. Todas y todos conocemos, por ejemplo, el primer manual de sexo de la historia. Se trata del Kamasutra, de origen indio escrito por Vatsyayana. Muchos autores lo consideran la primera obra pornográfica, aunque eso es discutible. Por su parte, los japoneses ya en el siglo VII representaban escenas sexuales de los coitos tanto heterosexuales como homosexuales bajo el nombre de Shunga. Su creación acabó por desaparecer en el siglo XIX con la llegada de la pornografía fotográfica.

La Edad Media se convirtió en Europa en una época oscura en cuanto a la influencia negativa de la religión sobre las diferentes vertientes artísticas. La principal consecuencia fue que, por primera vez, el arte erótico se convirtió en un lujo para pocos privilegiados. Así, surgieron pequeñas representaciones eróticas entre los textos religiosos.

En 1398 nace Johannes Gutenberg, quien sin quererlo, consiguió a través de la imprenta la democratización de la literatura y, con ello, se lograse una distribución masiva de material pornográfico en Occidente.

En el Renacimiento aparece el primer editor de un libro con grabados eróticos: “Los dieciséis placeres” o “Las posiciones”, de Il Modi, encarcelado por ello bajo la influencia de la iglesia, institución que también fue responsable de la destrucción de la mayor parte de los ejemplares. Sin buscarlo, esta represión dio lugar, en el siglo XVI al primer caso de pornografía underground de la época, pues comenzaron a surgir copias en el mercado sin revelar el autor. Un siglo después, en la Vieja Europa, comenzaron a realizarse impresiones de novelas pornográficas como “L´ecole des filles” o “La putana errante”.

Si pasamos al cine, tenemos que hacer una primera parada en 1896, con la película “Le Bain”, en la que aparece por primera vez una actriz desnuda (Louis Willy). Ese mismo año sale la película “Le coucher de la Mariée” de Albert Kirchner, considerada la primera película erótica de la historia. Estas dos obras marcaron el inicio de las denominadas Stag Movies o películas privadas, únicamente para hombres.

Según Lust (2008), en 1920 continuaron surgiendo una serie de películas de carácter pornográfico a la vez que se prohibían novelas de contenido erótico como “El amante de Lady Charterley” de D. H. Lawrence, finalizada en 1927 y legalizada treinta años más tarde. Poco después, “el cine porno experimentó un boom después de la II Guerra Mundial, gracias a las cámaras de 8mm” (Barnés: 2014), que dieron lugar al porno amateur. Se trataba de películas rodadas, mayoritariamente, en burdeles por las propias prostitutas. Era un cine muy exclusivo para hombres adinerados.

En los años 50 aparecen las primeras películas de burlesque, caracterizadas por los striptease, donde surgen escenas simuladas. Se trataba de trabajos de bajo presupuesto, por lo que se redujo su coste y, en consecuencia, aumentó su visionado hasta expandirse al ámbito privado de los hogares. Hasta entonces la pornografía formaba parte de ciclos sociales masculinos, pero con la aparición de estas películas y de las denominadas Beaver movies, menos explícitas, su consumo se expande.

En esta época aparece en Copenhague el denominado Código Hayes que limitaba las imágenes de las películas y sancionaba escenas de cama u homosexuales entre otras. En 1967 el Código fue abolido, en parte gracias a la batalla de Hugh Hefner, con el propósito de conseguir desnudos de mujeres en su revista Play Boy.

Dos años después Dinamarca se convierte en el primer país en legalizar la pornografía. Poco después se creó el título de Películas X para calificar obras con contenido sexual o violento. La primera película X fue “Mona”, proyectada en el 72. A partir de entonces comienza la denominada Era dorada del cine porno, con obras como “Emmanuelle” o “Tras la puerta verde”.

En los años 80 surgen las primeras estrellas del cine porno, además, gracias a la industria del cine en formato VIH la industria crece. La demanda de películas de este género abarató los costes y la industria se masificó, produciendo cintas de baja calidad. Otro suceso importante en los años 80 fue la aparición del concepto X para parejas; es decir, películas porno para ver en pareja. Este acontecimiento puede relacionarse con los movimientos feministas de la época, puesto que reivindica el visionado de este cine por parte de las mujeres.

La era dorada del porno vuelve a resurgir en los 90 gracias a la popularidad de algunos actores y actrices. La popularización hizo resurgir las macroproducciones y la industria volvió a estar en auge. El año 2000 marca un antes y un después en la industria del cine porno porque entra un nuevo factor al juego: Internet. Con esta herramienta el acceso se abrió a un público mucho más amplio, así como a los actores y actrices. Ya no hacían falta caras conocidas para que el mercado funcionase, incluso podían verse grabaciones caseras de gente anónima no profesional. La accesibilidad y la amplia oferta han ido acercando, poco a poco, el porno a las mujeres. Con Internet ya no solo los hombres consumen este producto, ni son solo los hombres quienes lo dirigen.

BIBLIOGRAFÍA

Barnés, Héctor G (2014). Una historia desconocida de la pornografía y lo que revela de nuestras preferencias. [http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-05-10/una-historia-desconocida-de-la-pornografia-y-lo-que-revela-de-nuestras-preferencias-sexuales_127279/], 10 de mayo, El Confidencial.

Lust, Erika (2008). Porno para mujeres. Editorial Muselina, S.L.

Marzano, Michela (2006). La pornografía o el agotamiento del deseo. Manantial, Buenos Aires.

Preciado, Beatriz (2012). Museo, basura urbana y pornografía. http://lasdisidentes.com/2012/08/12/museo-basura-urbana-y-pornografia-por-beatriz-preciado/, 12 de agosto.

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