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VULVA, TE QUIERO ASÍ

EL NUEVO PROYECTO PARA POSITIVIZAR LAS VULVAS SE LLAMA “VULVA, TE QUIERO ASÍ”

¿Alguna vez te has parado a pensar si te gustan tus genitales? O ¿Si esa auto-apreciación puede influir en tu autoestima y en tu sexualidad?

“Vulva, te quiero así” es un espacio para positivizar las vulvas en el imaginario colectivo y, de esta manera, permitir a las personas con vulva (mujeres y hombres) poder disfrutar de una relación sana y satisfactoria con sus genitales y, en general con su sexualidad.

El contexto socio-cultural en el que vivimos ha perpetuado, durante muchos años, una idea de sexualidad basada principalmente en la reproducción. Entre otras cosas, es por esto que los genitales suelen ser los grandes protagonistas de nuestra erótica.

 

¿Nos resultan bonitos nuestros genitales?

Cada hombre y cada mujer tienen su propia opinión al respecto. Parece ser que los hombres(cisgénero) se relacionan con sus genitales de una manera más amable que las mujeres; quienes muchas veces tienen una actitud distante al respecto.

A lo largo de la historia la sexualidad de las mujeres ha estado en un segundo plano. Del mismo modo que las vulvas se han visibilizado en menor medida que los penes. Durante mucho tiempo los genitales femeninos se han relacionado con algo suciopecaminosoimpuromaloliente y doloroso. Las mujeres tenían que mantenerse vírgenes hasta el matrimonio, vestir condecorosamente para ser aceptadas y menstruar en silencio (por si la mahonesa se cortaba o por si la sangre menstrual producía un olor desagradable) .  A nivel educativo se han investigado bastante menos los genitales femeninos que los masculinos. Además, normalmente hay mucha más libertad para hablar de sexualidad masculina (masturbación, promiscuidad…), mientras que aún existe censura y agravio hacia la sexualidad femenina.

A veces, cuando vemos la imagen de una vulva o intentamos hacer una descripción, surgen palabras negativas como: feo, sucio, arrugado, raro, desagradable, extraño, pringoso… Muchas personas no logran aceptar sus genitales como una parte bella de su cuerpo. Cuando tenemos problemas de aceptación hacia alguna zona de nuestro cuerpo, es probable que nuestra relación con la misma sea mala o inexistente. Es por esto que las personas con una percepción negativa de sus vulvas tienen más posibilidades de tener problemas para obtener placer a través de las mismas.

 

¿Qué imagen se te viene a la cabeza si visualizas una vulva?

¿Es positiva, negativa, te da miedo pensarlo; se asemeja a algo vivo, a algo triste, a algo salvaje, a un sentimiento o emoción…?

A través de “Vulva, te quiero así” te propongo que realices un parecido razonable entre las vulvas y algo que se le parezca. La única condición es que tiene que ser positivo. Puede ser un objeto, un alimento, un pensamiento, un color, un animal, un mineral, una planta,  algo totalmente abstracto…

 

 

Formato
  • Te invito a compartir tu parecido en positivo en forma de texto, fotografía, ilustración o collage; acompañado de una pequeña explicación justificando tu elección.
  • Da igual tu edad, tu identidad sexual, tu orientación del deseo, tu procedencia o creencia religiosa.
  • Envía tu parecido razonable (positivo) a: info.sexopositivo@gmail.com con el asunto “Vulva, te quiero así”. Indicando si deseas aparecer como autor/a con nombre y apellidos o de manera anónima.
  • Te dejo mi parecido razonable para que lo tomes como ejemplo.

 

MI PARECIDO RAZONABLE PARA VULVA TE QUIERO ASÍ: LA ALCACHOFA

Las vulvas me recuerdan a una alcachofa. Cada una de sus capas se asemeja a los pliegues de los labios mayores y menores que protegen los genitales externos. Cada alcachofa, al igual que cada vulva, tiene un color diferente. Y las capas que la componen son únicas e irrepetibles. Si separamos una alcachofa por la mitad y observamos uno de los trozos, veremos las capas con mayor claridad.

La parte inferior de una mitad me recuerda a la entrada de la vagina, de un color más notorio que el resto. Mientras que la parte superior de las capas es similar al glande del clítoris, dispuesto en la zona alta de los genitales, bajo los labios mayores. Visualmente el rabo de la alcachofa podría asemejarse a la raíz del clítoris, que termina en la zona del llamado Punto G, del interior de la vagina.

Muchas mujeres nunca han observado sus genitales con un espejo, visualizando de cerca cada una de sus partes, sus colores y texturas; bien por desconocimiento, indiferencia, miedo, rechazo o asco. Estos impedimentos que no nos permiten tener una relación saludable con cada zona de nuestros genitales son como las capas de una alcachofa. Hay que ir descubriendo una a una. A veces estas capas (o impedimentos) son construidas, otras son aprendidas y, en muchas ocasiones, infundadas. Sería maravilloso ir saboreando, capa a capa, hasta llegar al corazón; que es lo más sabroso y lo que, en mayor medida, despierta nuestros sentidos.

 

Vulva, te quiero así” es un rincón para compartir experiencias y construir junt@s una imagen positiva y diversa de las vulvas.

 

Lara Herrero Barba. Sexo Positivo.

EL PLACER ES SUBJETIVO: EL PROTOTIPO DE RELACIÓN SEXUAL PERFECTA NO EXISTE

 

¿Qué ha de tener un encuentro erótico para que nos resulte satisfactorio?… Lo primero que hemos de tener en cuenta es que el placer y la satisfacción son subjetivos y dependen de cada persona, así como de otros factores secundarios como el contexto, las experiencias previas, el ideal de goce que tengamos o el autoconocimiento. También depende de si el placer se experimenta a solas o en pareja.

Lo que está claro es que para que una relación sexual resulte grata tenemos que gozar de la libertad suficiente que nos permita decidir entre lo que queremos llevar a cabo y lo que no, a partir de nuestros propios deseos y valores.  Para saber cuáles son nuestras preferencias el primer paso es conocerse: descubrir el propio cuerpo, cómo estimularlo y cómo responde ante ese estímulo… Pero no basta con conocerse, también es fundamental que nos aceptemos tal y como somos, como sujetos sexuados; es decir, que aceptemos nuestra imagen, nuestra identidad y nuestra orientación sexual.

Otro punto importante para disfrutar plenamente es el conocimiento que tengamos sobre sexualidad. La información que se tenga sobre educación sexual es fundamental para hacer frente a mitos, tabúes y prejuicios que puedan aparecer. Además, también es necesario conocer qué métodos anticonceptivos y de prevención de ITG (infecciones de transmisión genital) existen y cómo se utilizan. Del mismo modo, cuanto más rico sea el conocimiento previo, mayor será el mapa de placer con el que contemos. Esto significa que si se concibe la sexualidad como un mapa, tenemos que saber que el coito es sólo una de las posibilidades que nos ofrece la erótica, así como el orgasmo es sólo uno de los placeres que podemos alcanzar y los genitales una de las infinitas zonas de todo un cuerpo predispuesto para recibir estímulos.

La salud también puede influir en la satisfacción de las relaciones. Y no sólo a nivel físico, también psicológico. Así por ejemplo, la ansiedad, el estrés o la depresión pueden afectar al deseo sexual; o los problemas vasculares pueden producir dificultades en la fase de excitación (de erección o de lubricación).

Muchas veces, cuando se produce un encuentro erótico con alguien se deposita una gran parte de la responsabilidad de éxito en la otra persona. En este sentido, hemos de tomar conciencia de que para disfrutar en las relaciones sexuales es importante responsabilizarse del propio placer. Para ello hemos de hacernos respetar sexualmente, por ejemplo, manteniendo relaciones únicamente cuando nos apetezca, sin coacción y sin acceder exclusivamente por complacer a otra persona o por miedo a herirle en caso de inapetencia. Otra manera de responsabilizarse del propio placer es, como ya hemos dicho, conocerse, saber qué nos gusta y qué no, así como saber comunicarlo en caso de tener pareja.

Las expectativas que se tengan sobre un encuentro también influyen en la satisfacción sexual. Por ejemplo, hay personas con la expectativa de proporcionar un orgasmo a su pareja o personas con la expectativa de que la relación dure un periodo de tiempo concreto. Si las expectativas no se cumplen puede aparecer la frustración y derivar en otros problemas. Si sólo se centra la atención y el esfuerzo en alcanzar la expectativa es muy probable que no se disfrute de todo el camino previo o de lo que surja de manera inesperada. Las expectativas, por tanto, influyen en la satisfacción que tengamos en una relación sexual porque nuestra mente se centra en ellas (consciente o inconscientemente). Por eso, para que una relación sexual sea satisfactoria, además de sentir con el cuerpo es muy importante sentir a través de los pensamientos. Esto significa que la mente tiene que estar en clave erótica, por ejemplo: centrando la atención en las sensaciones experimentadas durante el encuentro, pensando en lo que emocionalmente la relación produce o utilizando fantasías.

No existen indicadores universales que puedan definir la satisfacción en una relación sexual a pesar de que muchos elementos resulten comunes en algunas personas, como: el número de orgasmos, la duración, la comunicación, las sensaciones, la complicidad o la pasión. Cada persona tiene una sexualidad única y, por tanto, la satisfacción dependerá de lo que cada una de ellas considere como placentero.

 

Lara Herrero Barba. Artículo para el Periódico de Castilla y León. Número-Noviembre.

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