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LITERATURA ERÓTICA

Fugace Piacere Thais Duthie _ Literatura erótica lésbica BDSM

HABLANDO CON THAIS DUTHIE SOBRE SU PRIMER LIBRO:  “FUGACE PIACERE Y OTRAS HISTORIAS”

Una periodista se adentra, sin quererlo, en el mundo del BDSM. Allí descubre sensaciones, prácticas y placeres que le conducen, al igual que a muchos lectores, hacia nuevos rincones donde apetece quedarse. Así comienza “Fugace Piacere”, el libro de literatura erótica de Thais Duthie.

Se trata de algo más que un libro de literatura erótica. Es un viaje hedonista que aúna el BDSM y las relaciones lésbicas. Dos particularidades difíciles de encontrar, retratadas con buen gusto, entre las historias de libros. La autora nos recomienda LES Editorial. “Una editorial que publica libros por y para mujeres LGBT. Contacté con ellas porque me enamoró su filosofía y ahora les ayudo con la organización de eventos, me hace muy feliz poder formar parte de su proyecto. Todas sus obras están cuidadosamente seleccionadas y son historias de calidad que representan muy bien al colectivo lésbico. Mi recomendación: Cosas del destino de Cris Ginsey y Anna Pólux, una obra que me conquistó la primera página, muy humana y repleta de sentimientos con los que me sentí muy identificada”. Tú también puedes dejar un comentario con el título de la obra que no nos podemos perder.

No es fácil encontrar escenas naturales y reales de relaciones sexuales entre dos mujeres. Pero esto no sólo sucede en la literatura. Muchas veces la pornografía mainstream muestra encuentros lésbicos irreales, filmados con el objetivo de satisfacer los deseos de hombres heterosexuales. Preguntamos a Thais Duthie si cree que en la literatura erótica sucede lo mismo.

“Sí, estoy acostumbrada a encontrarme escenas con posturas imposibles, mucha tijera y demasiados orgasmos fingidos. Creo que en la erótica no ocurre tanto, o no de la misma manera. Quienes escribimos erótica lésbica tenemos o hemos tenido experiencias con otras mujeres y eso nos ayuda a reflejarlo con verosimilitud. Es mucho más sencillo detectar irrealidad en literatura que en pornografía o cine”.

Pero volvamos a adentrarnos en la obra. La autora propicia el clima idóneo para que te sumerjas en la historia pidiendo a gritos la acción erótica. Aunque esto es casi inevitable puesto que no sólo estimula tu imaginación, sino también los sentidos gracias al aroma afrodisiaco de sus hojas (impregnadas de incienso) y a la lista de reproducción de Spotify que acompaña perfectamente la lectura. Y es que el ambiente es muy importante en cualquier encuentro sexual: la iluminación, los aromas, la ropa, la temperatura, los sonidos o la música… Así como los complementos que (opcionalmente) se utilicen. Dos ejemplos interesantes son los propuestos en “Fugace Piacere”: un lazo de tacto agradable para eliminar uno de los sentidos (la vista) y así potenciar el resto; y un cubito de hielo para estimular las sensaciones corporales.

Cuando te encuentras frente a una obra literaria que aborda el BDSM por primera vez, es probable caer en ciertas ideas preconcebidas en torno a ésta forma de vivir la erótica. Sin embargo, desde las primeras líneas “Fugace Piacere” te sorprende mostrándote el BDSM con mucha elegancia, naturalidad e, incluso cierta delicadeza que, en mi caso, no hace más que aumentar la curiosidad.

En torno al BDMS hay un halo de misterio y desconocimiento que mayoritariamente conduce a ciertos mitos, tabúes y prejuicios. Últimamente se están lanzando numerosas publicaciones para el gran público en torno a estas prácticas.

¿Crees que, de alguna manera, están contribuyendo a naturalizar el BDSM? O, por el contrario ¿piensas que no han arrojado demasiada luz al ideario social porque puedan estar influenciadas por ése desconocimiento?

“Por un lado, creo sí que arrojan luz hacia el BDSM y le dan algo más de visibilidad, pero si estas publicaciones no representan el BDSM de un modo veraz entonces no sirve para nada, porque muestran una imagen que no se corresponde con la realidad. Lo más importante es que el lector sea inteligente y esté informado para separar lo que puede pasar y lo que no debe pasar bajo ningún concepto. Si logramos que quien lee la historia participe tomando esta decisión, no hay peligro”.

¿Qué aspectos concretos debería conocer la población sobre el BDSM para incluirlo entre una de las muchas opciones que ofrece la erótica sin prejuicios?

“El aspecto más concreto y fundamental es el lema: sensato, seguro y consensuado. Relacionado con ello, lo más importante en el BDSM, a mi modo de ver, es la confianza y la comunicación, que no es siempre verbal. Es básico conocer a la otra persona y saber interpretar hasta la más mínima de sus señales”.

Fugace Piacere” es una obra muy recomendable, no sólo para el público lésbico o para quienes practiquen BDSM, sino para todo aquel que quiera erotizar su mente a través de un lenguaje cómodo y una historia de descubrimientos. Como puntos a destacar son un extra las alusiones a Frida Kahlo, los relatos inéditos y las ilustraciones que acompañan la historia principal. No sé si las ganas de más podrían considerarse como algo negativo porque, tal y como dice este extracto del libro, la historia te deja huella durante un tiempo, entre fantasía y fantasía: “Escondió el rostro en mi cuello, haciéndome succiones en mi piel que probablemente me dejarían marca durante unos días”.

Relato erótico: “De Camino al Concierto”

La literatura erótica está cada vez más en auge, lo que permite elegir entre una gran variedad de documentos: poéticos, explícitos, dirigidos a diversas orientaciones sexuales, atrevidos, clásicos… Elige tu mism@.

Desde Sexo Positivo hoy te traemos uno de nuestra propia cosecha.

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Le dije a Paul que fuera más despacio. El faro derecho de su carro estaba fundido y en el horizonte sólo se divisaban curvas.

Yo iba con Yulián en la parte de atrás contando las pocas estrellas que se ven en una noche nublada cerca de la ciudad. Él es dueño de una pequeña tienda de discos para los nostálgicos del vinilo. La primera vez que lo vi supe que era de los que repiten en la cama. Suelo pensar cómo follan los desconocidos interesantes con los que me cruzo.

Yulián bajó la ventanilla, se quitó la chupa vaquera vintage de 20 pavos y, justo después me apartó el pelo y chupó mi cuello. Sonaba “Hey Joe”de Jimi Hendrix cuando agarró mi mano para que notase el palpitar de su poya, dura y caliente. No era la primera vez que la palpaba, pero algo era diferente. Quizás fue lo inesperado del momento lo que me excito, o saber que Paul iba a ver como se la comía a Yulián.

Noté como el Chevrolet reducía de velocidad casi al mismo tiempo en que yo también lo hacía. Me gusta alargar los finales, siempre fui algo nostálgica.

Cuando volví la cabeza Paul tenía una mano en el volante y otra en su bragueta. Había girado el retrovisor para deleitarse con las vistas a los asientos traseros. Él y Yulián cruzaban sus miradas constantemente. Los tres fallábamos en trío a través de un espejo.

Lamí por última vez la poya de Yulián antes de que se corriese. No aguantaba más tiempo sin besarle. Me gustan sus labios, finos y sencillos, de tipo común. Unos labios rosáceos, de igual color que su glande.

Paul apagó el motor y los tres salimos del cuatro ruedas. Corría un viento que abanicaba y yo levanté mi vestido para quitarme las bragas de estampado floral made in Italy. Era mi turno y ellos lo sabían. El capó trasero no es que fuera muy cómodo, aunque eso dejó de importarme cuando la lengua de Paul se deslizó por mi clítoris. Me di cuenta de que había cerrado los ojos y maldije el mecanismo de los impulsos involuntarios que produce nuestro cuerpo. Quería verlo todo, desde la cabeza de Paul hasta los dedos de Yulián recorriendo mis senos. Aquella escena se quedó en mi cerebro durante meses, justo lo necesario para proyectarla en mis noches de dulce soledad.

La barba de Paul rozaba mi vulva mientras usaba la lengua y los labios indistintamente. Me resultó muy excitante que dos hombres tuvieran la boca ocupada con mi cuerpo. Mientras, exhalé aire por última vez antes de mi primer orgasmo del día. No me importó haber alcanzado el clímax demasiado pronto. Sabía que aquel encuentro no terminaba ahí.

Abrí las dos puertas traseras del coche, me quité los zapatos y, desde dentro, les dije que se colocaran a un lado cada uno. Yulián caminó hacia la puerta derecha mientras Paul se  bajaba los pantalones pitillo color gris perla. Me tumbé boca arriba sobre los asientos traseros y ambos empezaron a besarme, recorriendo cada poro de mi piel, Yulián desde la cabeza y Paul desde los pies.

Cuando Yulián llegó a mi obligo tenía su poya en mi boca, por segunda vez en aquel día. Sólo la aparté de allí para decir a Paul que me penetrase. Lo hizo suavemente hasta coger ritmo, mientras dibujaba zig-zags en mi clítoris con los dedos índice y corazón de su mano derecha. Los tres nos fuimos corriendo en orden, primero Yulián y su poya en mi boca, después lo hice yo y, por último Paul.

Salí del coche, besé a los dos y miré el reloj. Eran las doce y el concierto de Gary Clarck Jr. al que nos dirigíamos había empezado hacía ya una hora. Pusimos su último disco en CD “The story of Sonny Boy Slim” y decidimos que sería mejor escuchar sus canciones mientras follábamos que verlo en directo.

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