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CUANDO LOS GEMIDOS DE TU PAREJA LO JODEN TODO

CARIÑO, NO ME GUSTAN TUS GEMIDOS

 

Los gemidos suelen ser una expresión de placer sexual que, normalmente refuerzan el nivel de excitación de la pareja durante un encuentro erótico. Pero, ¿qué sucede si los sonidos que se emiten hacen que nuestro deseo acabe por los suelos y queramos huir?

 

Cuando los gemidos de tu pareja lo joden todo

 

El cine, la televisión y la industria del porno nos tienen muy acostumbrados a estos alaridos orgásmicos (sobre todo femeninos). Tanto, que en la vida real los reclamamos como un ingrediente más para nuestro cocktail sexual. Bajo este escenario parece imposible que un gemido pueda resultarle desagradable a alguien; pero existen tantos gustos y preferencias eróticas como personas. Y hoy vamos a dedicarles un espacio a aquellas que odian los ruidos que exhalan sus parejas en el sexo.

 

EL ORIGEN DE LOS GEMIDOS

Los gemidos son una respuesta a los estímulos placenteros que se reciben durante las relaciones sexuales. Para muchas personas, es una señal de que su pareja está disfrutado y eso, por norma general, les produce un placer recíproco.

Algunos investigadores, como el neurocientífico Barry Komisaruk afirman que los gemidos son una respuesta fisiológica natural causada por el éxtasis del placer sexual. Y no sólo son característicos de las personas, sino también de animales como los primates.

Si lo que Komisaruk dice es cierto, los gemidos serían inevitables; aunque sabemos que muchos de los comportamientos eróticos también tienen un componente cultural importante. No podemos obviar que muchas personas (sobre todo mujeres) fingen sus gemidos porque han aprendido (normalmente a través del cine y la televisión) que esos sonidos son propios del placer experimentado durante las relaciones eróticas. En este sentido es importante desmitificar algunas ideas al respecto, como: que a todos los hombres les gusta oír gemir a su pareja; que todas las mujeres gimen; o que los hombres no gimen.

 

QUÉ HACER SI NO ME PONE NADA COMO GIME MI PAREJA

 El oído es uno de los cinco sentidos que indudablemente importan durante las relaciones sexuales. El hecho de ambientar el espacio donde va a tener lugar un encuentro, lo hace más propicio para el placer. Por ejemplo, podemos ambientarlo con música, sonidos agradables como la lluvia o conversando en un tono sensual.

A través del oído podemos mejorar nuestra concentración o empeorarla. El hecho de poner la mente en clave erótica es muy importante para lograr vivir cada una de las sensaciones placenteras durante un encuentro erótico. Los sonidos desagradables como el móvil, el reloj del horno que te avisa si la comida está lista o los niños llorando, no hacen más que distraer tu mente y alejarla del “aquí y el ahora” de la relación sexual. Esta distracción también puede proceder de los gemidos, ruidos o comentarios que realice tu pareja.

 

SUGERENCIAS PARA LIDIAR CON LOS GEMIDOS NO DESEADOS

Si estás planteando utilizar tapones, lee antes algunas recomendaciones que te planteo:

  • Habla con tu pareja: la comunicación es fundamental para la salud de una relación. Y no sólo en lo referente a la convivencia o el terreno sentimental; sino también en lo alusivo a la erótica.
  • Llega a un acuerdo: En ningún caso se trata de que tu pareja se reprima; sino de que sea consciente de lo que te gusta y lo que no. Seguro que hay tonos, expresiones o palabras que podéis cambiar.
  • Pon la mente en clave erótica: Cualquier distracción desagradable puede producir que tu deseo sexual descienda. Para que se produzca y mantenga la excitación es importante tener la mente entretenida en contenido sexual. De lo contrario, la respuesta sexual que el Sistema Nervioso Central envía desde el cerebro se detendrá y, probablemente la excitación acabe esfumándose. Si esto sucede puedes recurrir a algunas técnicas para poner tu mente en clave erótica, como: relajarte y visualizar cómo responde tu cuerpo a tiempo real durante la relación sexual; utilizar fantasías eróticas; cambiar de postura o de práctica erótica…
  • Responsabilízate de tu placer: Recuerda que cada uno es responsable de su propio placer. No podemos dejar el peso del encuentro en la otra persona esperando que sus comportamientos y acciones sean los responsables de nuestro goce. Es importante empoderarnos sexualmente conociendo qué nos gusta, cómo, dónde y, no sólo eso, sino también saber comunicarlo.
  • Valora lo positivo: Si los gemidos, ruidos o palabras que emite tu pareja durante el sexo te resultan desagradables, una buena opción sería centrarte en lo que sí te gusta de tu pareja durante la relación erótica; como por ejemplo sus gestos, su cuerpo, los movimientos que realiza, su olor, su mirada…
  • Acéptalo: Si tu pareja gime, probablemente sea porque lo que hacéis le resulte muy placentero. Puedes tener esto en cuenta cuando le escuches y, si te dejas llevar, quizás te acabe resultando excitante.

 

 

PARTNER PLUS

PARTNER PLUS

UN VIBRADOR PARA EL Y PARA ELLA

Partner Plus Juguetes eróticos Sexo Positivo

Partner Plus es un vibrador de última generación en forma de “U” ideal para utilizar durante la penetración vaginal, a solas o en relaciones lésbicas.

Aunque el juguete se comercialice entre parejas heterosexuales para incluirlo durante el coito, la verdad es que también puede utilizarse a solas durante la masturbación o en relaciones sexuales entre mujeres. Podemos usarlo en la masturbación como un simple vibrador en contacto con nuestros genitales o zonas erógenas. También podemos utilizarlo conjuntamente con un dildo o uno o más dedos introduciéndolo en la vagina a la vez que tenemos puesto el Partner Plus.

 

PARTNER PLUS ESTIMULA 5 ZONAS GENITALES

El juguete erótico Partner Plus posee dos motores de vibración para ambos miembros de la pareja (heterosexual). La parte delantera reposa sobre la zona externa de la vulva y estimula los labios y el clítoris. Mientras que la parte trasera se introduce en la vagina para estimularla, a la vez que lo hace sobre el pene durante la penetración y sobre el punto G del interior de la vagina.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PARTNER PLUS

Partner Plus Review Sexo Positivo

  • Su diseño ergonómico y flexible se ajusta perfectamente a la vulva, de tal manera que, independientemente de su forma o tamaño, podrás utilizarlo.
  • Posee diferentes modos de vibración, en concreto 10: 3 intensidades y 7 ritmos de vibración.
  • Es impermeable, por lo que puede utilizarse bajo el agua y añadir un toque diferente a la relación erótica.
  • El material del que está hecho es silicona, de tacto suave y agradable.
  • Es recargable, por lo que no lleva pilas. Se carga a través de un USB magnético que incluye el paquete con el juguete.

 

POR QUÉ RECOMENDARÍA EL PARTNER PLUS

Estos son algunos de los puntos fuertes por los que recomendaría el juguete erótico Partner Plus:

  • Puedes utilizarlo en combinación con otros juguetes como dildos.
  • Si eres una pareja heterosexual es un juguete para ambos.
  • En relaciones coitales produce sensación de estrechez vaginal en el pene.
  • Estimula diversas zonas de la vulva: Punto G, vagina, clítoris, labios menores…
  • Posee modos de vibración muy potentes.
  • Es muy fácil de lavar (con agua y un jabón neutro o un producto específico).
  • La batería es de larga duración y no lleva pilas, por lo que durará mucho tiempo y no tendrás que preocuparte por si se para a mitad de la relación sexual.
  • Tiene un uso diverso: se puede utilizar entre parejas heterosexuales y lésbicas, así como a solas.
  • En función de la postura también podría estimular la zona de los testículos en el hombre durante la penetración vaginal.

 

ALGUNAS DESVENTAJAS DEL PARTNER PLUS

No vamos a engañarnos. Todos los juguetes eróticos tienen sus pros y sus contras. Y el Partner Plus no iba a ser menos. Estas son algunas de las desventajas que he encontrado a este producto:

  • El ruido que produce la vibración es elevado. Esto puede ser un inconveniente si tienes a alguien al otro lado de la pared o no importante en absoluto.
  • La parte superior de la “U” del Partner Plus puede resultarte molesto en la zona del hueso pélvico, bajo el Monte de Venus, en función de la posición en que te coloques durante las relaciones sexuales.
  • Puede salirse la parte trasera de la “U” del Partner Plus que se introduce en la vagina durante las relaciones sexuales. Esto puede suceder, por ejemplo, en determinadas posturas o durante una penetración con movimientos fuertes y rápidos.

 

Partner Plus Review Juguete erótico

 

Partner Plus es un producto erótico que hay que probar al menos una vez en la vida. Es un juguete diferente con muchas posibilidades. En mi caso llevaba tiempo queriéndolo utilizar porque me lo demandaban muchas personas durante reuniones eróticas o en consulta (terapia sexológica o de pareja). Gracias a Sacia Sex he podido descubrir este maravilloso juguete que os recomiendo adquirir como complemento en vuestra vida sexual. Podéis hacerlo de una manera rápida, sencilla y segura en la tienda online de Sacia Sex.

 

 

Lara Herrero

SEXO VS NETFLIX

Sexo VS Netflix Mesa Redonda Erostreet Barcelona 2018

Hace ya unos cuantos años desde que se comenzó a investigar la incidencia del consumo masivo de contenido audio-visual en las relaciones sexuales. En 2016 la Universidad de Cambridge concluyó en su estudio sobre la conectividad masiva que plataformas como Netflix están produciendo un descenso del número de encuentros eróticos entre las parejas con respecto a años pasados

Y es que este servicio de streaming es el más utilizado en nuestro país según la investigación “Contenidos online de pago” de la  Universidad Complutense . Sobre todo entre jóvenes de 18 a 25 años, que le dedican de 1 a 2 horas diarias de su tiempo libre. Si tenemos en cuenta el ritmo de vida de la sociedad actual es innegable que entre las largas jornadas laborales, los desplazamientos y las propias obligaciones, el tiempo de ocio personal que nos queda es realmente escaso. Si ése tiempo solemos repartirlo entre comer, dormir y consumir series y/o películas frente a una pantalla, la realidad es que no nos quedan minutos para otras cosas, como dedicarle tiempo a nuestra pareja (en caso de tenerla), leer un buen libro o dar un paseo.

Esta es una de nuestras realidades sociales con las que tenemos que lidiar. Es importante abrir un debate al respecto para no acabar descuidando otros ámbitos que influyen en nuestra calidad de vida. Así pues, el pasado 12 de mayo tuve el placer de participar en la mesa redonda “Mas follar y menos Netflix” durante el festival EroStreet en Barcelona junto a un elenco maravilloso de Sex Bloggers: Bernice Xanthe, Miss TabooNass Marrero, Iria Ferrari, Laura Marcilla, Alfred López y Patxi Gómez

Todas y todos coincidimos en que esta situación es consecuencia de la posmodernidad. Hace 30 años las familias se sentaban frente al televisor en su tiempo libre (normalmente a la hora de cenar). Los anuncios entre escena y escena invitaban a realizar un descanso o intercambiar algún tipo de contacto; pero a las 00:00horas la película del día había terminado y todos se iban a la cama a una hora en la que aún quedaban restos de energía en caso de desear un encuentro sexual. Actualmente queremos contenidos de rápido y fácil acceso, que satisfagan nuestra necesidad de consumo en el instante. Muchas veces ni si quiera tenemos que discutir con nuestra pareja seriéfila qué queremos ver; sino que nos viene dado por las tendencias del momento o las recomendaciones de nuestras amistades. No hay mucho que pensar ni discutir, todo está a golpe de click. Cuando le damos al play pedimos silencio, no queremos perdernos ningún detalle del último capítulo de la temporada después de un largo día de trabajo. Es el momento que solemos compartir con quien convivimos, pero mientras vemos nuestra serie del momento no valen comentarios. Cuando acaba el primer episodio no podemos evitar ver otro u otros dos; así que al final nos acabamos acostando a las 2 de la mañana y, para cuando queremos llegar a la cama, estamos tan cansadas/os que en lo último que pensamos es en mantener relaciones sexuales (ya sea a solas o en pareja).

¿Cómo nos afecta el consumo masivo de Netflix en nuestra sexualidad?

En caso de tener pareja es imprescindible compartir un tiempo y una comunicación de calidad con ella. Si el único momento del día que nos relacionamos suele ser por la noche (después de la jornada laboral), tomar por rutina el visionado una película o serie diariamente puede que a la larga nos acabe afectando. Muchas veces no sólo dejamos de comunicarnos sino que, bajo este contexto, tampoco incitamos al deseo cuando realizamos una cena pesada (la pizza de los domingos), estamos a un metro de nuestra pareja o le observamos desaliñado con el pijama de cuadros y el calcetín con tomates.

En otras ocasiones la pareja construye la expectativa de llevar a cabo, como mínimo, un encuentro sexual a la semana. Después de pasar los días laborables agotados y sin tiempo para compartir llega el fin de semana, y las ganas de acabar la temporada de la serie de la que todo el mundo habla le pueden a las ganas de mantener relaciones sexuales. Así que acaba el domingo y a la hora de acostarse nos vemos forzados a practicar sexo porque es lo que habíamos acordado. De esta manera mantenemos relaciones eróticas sin deseo, dejando de lado que pueda suponer un peligro a la larga; puesto que si repetimos estos encuentros sin deseo, es probable que acabemos asociando la erótica a algo negativo (obligatorio, rutinario y enemigo del deseo).

Pero esto no sólo afecta a las personas con pareja. En caso de no tenerla también es importante que nos dediquemos tiempo de calidad, más allá de sentarnos frente al ordenador para dejar pasar las horas mientras vemos una serie en Netflix. Para gozar de una erótica satisfactoria es imprescindible que nos cuidemos. Es decir, que nos permitamos tener tiempo para descubrir qué cosas nos gustan y qué cosas no; tiempo para escucharnos, para mimarnos o darnos algún tipo de placer.

El lado positivo de Netflix en nuestras relaciones sexuales

Podemos sacar muchos aspectos positivos del consumo de series, películas o documentales en plataformas en streaming con respecto a la erótica. Te planteo varios aspectos:

Existen series con cierta carga erótica que pueden ser un buen complemento a tu deseo sexual. Un ejemplo es “Easy” dirigida por Joe Swanberg . Se trata de una serie que refleja diferentes aspectos del sexo, el amor y la tecnología. Por una parte contiene escenas sexuales y, por otra, su duración (unos 30 minutos) es ideal para ver un capítulo y después mantener relaciones sexuales sin que se haga muy tarde.

El pause siempre estará a tu disposición. Una de las ventajas de Netflix es que puedes dejar un capítulo a medias y, en el momento que quieras retomarlo, se habrá guardado en el instante donde lo dejaste. Es perfecto para pausar películas como “Love” , de Gaspar Noé, con un alto contenido sexual, pero de larga duración (135 minutos).

Aunque muchas películas de la industria mainstream nos muestren, exclusivamente, encuentros eróticos esporádicos y por sorpresa, la realidad es que podemos planear nuestro tiempo libre sin perder la magia. Por ejemplo, podemos planificar un encuentro durante un día de la semana y el visionado de una serie durante otro. Esto va a permitirnos dejar de dedicar todo nuestro ocio  a plataformas como Netflix.

Si nos permitimos distracciones mientras vemos contenidos de Netflix, podremos aprovechar ése tiempo para disfrutar de nuestra erótica. Por ejemplo, si tenemos pareja, podemos permitirnos dialogar. Cuando asumimos que la erótica es algo más que coitos, genitales y orgasmos, tenemos más posibilidades de placer sexual que, en ocasiones, pueden compartirse mientras, por ejemplo, vemos Juego de Tronos. Esto significa que podemos darnos permiso para disfrutar frente al televisor, en el sofá o la cama acurrucándonos junto a nuestra pareja, besándonos, acariciándonos, rozando nuestros pies o manos…

No siempre somos conscientes del ritmo de vida que llevamos y de cuánto le dedicamos a nuestra salud sexual. Te invito a reflexionar sobre el uso que haces en plataformas de streaming como Netflix y compartir tu experiencia en este espacio de sexualidad en positivo.

Lara Herrero Barba

 

Y SI NO HAY PENETRACIÓN, ¿QUÉ HACEMOS?

Young man caught in bed with his affair

¿Te imaginas que tu cocina es un buffet libre y que todos los días decidas comer el mismo plato?… En muchas relaciones sexuales heterosexuales sucede algo parecido. Y es que aunque la variedad de prácticas sea muy amplia, aún seguimos considerando que si no hay coito, no es un encuentro completo. Pero lo cierto es que cada vez son más las mujeres que demandan otro tipo de relaciones sexuales más allá de la penetración.

Desde el inicio en la sexualidad con otros, introducir el pene en la vagina es considerado esencial para culminar un encuentro. “Cuando la población joven habla de la primera vez o de perder la virginidad aún sigue refiriéndose a la penetración vaginal”. Nos comenta Marga Varela, sexóloga en la asociación Vallisoletana Dialogasex.  Además, afirma que las consultas que reciben de menores suelen relacionarse con ésta práctica. “Por ejemplo, nos preguntan cuál es la edad recomendada para realizar la primera penetración; cuánto debe durar un coito o qué hacer si el preservativo se queda dentro de la vagina”.

Tal y como dice Mireia Darder en “Nacidas para el placer”, si a esto le añadimos la falta de una educación sexual adecuada y profesional, muchas veces no harán más que perpetuar ese modelo basado en el coitocentrismo a lo largo de sus vidas. Aunque esto suele suceder más en un sexo que en otro. “A las chicas no se les enseña nada o casi nada sobre la forma de conseguir su placer. La mayoría de ellas se lanza a tener una relación sexual sin información, sin conocerse y, a menudo, más por complacer al chico y así no perderlo que conectadas auténticamente con su propio deseo. De este modo, tras su primera experiencia sexual, algunas chicas acaban sufriendo una enorme decepción, una vivencia que las marca negativamente y que puede llegar a ser difícil de subsanar o que solo se acaba relativizando con el paso de los años”.

¿Todos hablamos el mismo lenguaje?

Una noche después de haber ligado con un tipo le invitas a subir a casa y ya por el camino piensas que te apetece mantener relaciones sexuales con él, pero ¿significará lo mismo que para ti o irremediablemente una relación sexual significa penetrar?…

Si escuchamos a Shakira y Maluma cantar “quiere que se lo haga en diferentes partes […] tu muévete encima de mí” puede que comiencen las dudas: ¿Hablarán de hacer una caricia, un mordisco uno encima del otro? o ¿todos pensamos en el mete saca? El cantante repite hasta la saciedad la misma idea en otras canciones con frases como esta: “Y si con otro pasas el rato vamos a ser felices los cuatro, yo te acepto el trato. Y lo hacemos todo el rato”. Socialmente, al igual que relacionamos la primera vez o perder la virginidad con el coito,  también lo relacionamos con la expresión hacerlo para referirnos a mantener relaciones sexuales. La cuestión es si todos entendemos que se trata de la penetración vaginal o si incluye alguna práctica más. Con canciones como “Amantes de una noche” de Natti Natasha y Bad Bunny parece que el imaginario colectivo va más asociado a la penetración. Queda claro en estrofas como esta: “A tu novio dile que yo se me tus poses favoritas y que él no vive así. No entiendo por qué solos somos panas si nos sobran las ganas de hacer más de ocho poses en la cama”

Y, ¿qué sucedería si la amante de una noche o la pareja de larga duración tuviera candidiasis vaginal, no quisiera mantener relaciones con la regla o simplemente no le apeteciese practicar el coito? o, ¿qué ocurriría si es él quien no lo desease?… Para algunas parejas esto podría ser un problema, puesto que muchas no conciben el sexo sin penetración. Por lo tanto, si esta práctica no puede realizarse, se acabaron las relaciones sexuales. En este punto sería interesante preguntarnos si la abstinencia nos compensa o, si por el contrario, merece la pena probar con otras prácticas, excitarnos y disfrutar (con o sin nuestros genitales).

Pero, ¿por qué esta obsesión por “meterla”?

 En primer lugar, tenemos que situarnos en un contexto (Occidente) y en una cultura (cristiana) según la cual, la sexualidad únicamente cumple la función reproductiva. Por lo tanto el coito es única práctica sexual matrimonial destinada a este fin. No podemos obviar que nuestra sociedad está fuertemente ligada al catolicismo y que un gran número de personas siguen su doctrina. Así pues, serán muchas las que pongan esto en práctica; aunque la sexualidad, además de tener una dimensión reproductiva, también la tiene recreativa (placentera) y comunicativa (relacional).

En segundo lugar, la penetración vaginal es la gran protagonista de los encuentros heterosexuales porque convivimos con un modelo finalista de sexualidad basado en el coito como práctica primordial, los genitales como órganos principales de placer y el orgasmo como placer por excelencia. Pero imagina que tus relaciones sexuales son un menú repleto de posibilidades, ¿Por qué conformarse con tres platos cuando hay a tu disposición toda una variedad de exquisiteces? El coito es sólo una de las muchas prácticas que podemos poner en marcha. Emplear más verbos además de penetrar es enriquecedor: morder, besar, acariciar, azotar, arañar, masturbar, lamer, tocar, rozar, estimular… Y lo mismo sucede con las zonas erógenas. Aunque normalmente pongamos el punto de mira en el pene o la vulva, tenemos todo un cuerpo a nuestra disposición dotado de terminaciones nerviosas que permiten que sintamos a través de cada palmo de la piel. Puede que el placer que busquemos sea un orgasmo; pero también resulta interesante plantearse que existen otros tipos de goces igual de satisfactorios. Si tenemos esto en cuenta y mantenemos una relación que ha finalizado sin orgasmo, puede que dejemos de martirizarnos y comencemos a disfrutar del resto de sensaciones vividas.

Y, en tercer lugar, el coitocentrismo también se ve alimentado por la cultura del aquí te pillo aquí te mato, así como por la ausencia de una educación de caricias. Encendemos la televisión y comienza la escena: ella abre la puerta al chico y él le coge en brazos y seguidamente le coloca sentada encima de la lavadora. Le sube la falda, le baja las bragas y, después de desabrocharse el pantalón, le introduce su pene. No hay caricias, miradas ni palabras, sólo coito.  Estamos siendo bombardeados por escenas de sexo donde se producen penetraciones sin previa estimulación, sin apenas excitación ni tiempo para las caricias. Nuestros cuerpos necesitan prepararse. Es obvio que los penes han de estar erectos; pero es fundamental que las vaginas estén lubricadas y dilatadas para que la penetración no sea dolorosa. Y esto se consigue a través de la excitación, que requiere un tiempo de caricias y acciones estimulantes.

Entonces, ¿Qué hay más allá de la penetración?

Muchas personas confunden mantener relaciones sexuales con practicar el coito. Pero algunas, en su mayoría mujeres, llevan tiempo apostando por una erótica diversa, más allá del coitocentrismo. De hecho, existe todo un movimiento de lucha surgido en el feminismo de los cincuenta. Además de reivindicar derechos sexuales y reproductivos, las mujeres demandaban su propio placer sexual. Es entonces cuando se cuestiona la penetración como práctica obsoleta para el disfrute femenino. Un claro ejemplo es “El Informe Hite: Estudio de la Sexualidad Femenina”, donde su autora, Shere Hite afirmaba que casi el 70% de las mujeres alcanzaban el orgasmo sin dificultad a través de la estimulación del clítoris y la masturbación; mientras que les era imposible hacerlo con el coito.

Actualmente existen prácticas sexuales que dejan a la penetración en un segundo plano. Un claro ejemplo es el King Out que, como su nombre indica, deja fuera al que muchas veces consideramos el rey de las relaciones: el pene. Y, por lo tanto, si no hay pene, no hay penetración. O el petting, que incluye todo tipo de prácticas, como la masturbación, las caricias o los besos; a excepción de la penetración.

Está claro que existen relaciones más allá del coito. Cuantas más opciones nos planteemos, mayores posibilidades de placer tendremos. Tampoco vamos a demonizar esta práctica, pero estaría bien que comenzara a ser una opción y no una obligación entre parejas heterosexuales.

 

 

DESCUBRIENDO DIALOGASEX: Una asociación por una sexología para todxs

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Muchas personas me escribís para preguntarme asuntos personales o me aconsejáis que escriba algo más íntimo en el Blog. Pues bien, hoy voy a haceros un poquito de caso y os voy a acercar a una de las realidades que más me apasionan: Formar parte del equipo de la Asociación Dialogasex de Valladolid.

En 2015 me reuní con Yeni Martín y Jose Luís Casado (socia y socio fundadores de la asociación) para conocer su trabajo en el campo de la sexología. Desde ése momento las puertas se me abrieron para colaborar con ellxs. No me lo pensé dos veces. Su línea de trabajo casaba con mi visión para con la sexología: La formación en educación sexual (tanto en la educación formal como no formal a diferentes colectivos, instituciones y organizaciones); la difusión y formación en cuestiones de género e igualdad; la promoción de los derechos sexuales y reproductivos; la investigación e incidencia política o el cuidado del cuerpo y bienestar psicológico, entre otros fines.

Mi primera toma de contacto fue muy gratificante. Se trataba del proyecto “La vida sexual y afectiva en la madurez y vejez”. Una serie de talleres por diferentes pueblos de la provincia de Valladolid con el objetivo de favorecer la aceptación positiva de la sexualidad para vivir las diferentes posibilidades que ésta ofrece en la madurez y en la vejez. Una actividad con la que seguimos disfrutando actualmente, donde se comparten conocimientos e historias de vida realmente interesantes de un colectivo (personas mayores) que aún tiene mucho por disfrutar.

Este es uno de los muchos trabajos que realizamos en la asociación para acercar la educación sexual a todos y todas. Además, hemos llevado a cabo otros proyectos como: el programa de educación sexual en el IES Río Duero (Tudela de Duero, Valladolid); el taller ocupacional “Sexualidad y Diversidad Funcional”; el programa “I Love Me: Me quiero, me cuido, me relaciono positivamente”; el programa “Educando Sexualidades” para alumnos y alumnas de 6º de primaria y de transición a la vida adulta; cursos de formación a la diversidad sexual y familiar en el aula; el taller “La transexualidad infantil y juvenil en el ámbito educativo”; los talleres para madres y padres “Aprendiendo a dialogar con nuestras hijas e hijos”; o charlas como “Charla “Sexualidad: erótica femenina y autoconocimiento”.

Otro de los motivos por los que me encanta formar parte de Dialogasex es por su lucha para un asesoramiento sexológico accesible. Es por esto que, durante el verano de 2016, la asociación inaugura la Asesoría sexológica gratuita en Valladolid. Se trata de un recurso para tratar las demandas y consultas en torno a la sexualidad de las personas de entre 16 y 30 años; tales como los conflictos de pareja, la anticoncepción y contracepción, las disfunciones sexuales… Todo ello en un clima de confianza, sinceridad y anonimato, a través de una visita presencial, del correo electrónico, una llamada telefónica o vía WhatsApp.

Tampoco quiero olvidarme de otras actividades que se llevan a cabo como Las Jornadas de Educación Sexual; cuya finalidad es que los y las profesionales de la educación y la sexología, reflexionemos juntxs sobre cómo debería ser un modelo integrador de educación sexual que considere al sexo como una construcción y un valor en sí mismo. O el concurso de Relatos Eróticos para  promover la creatividad y el ejercicio de una vida sexual satisfactoria.

Ahora ya sabéis un poquito más sobre mí y sobre Dialogasex. Pero si os habéis quedado con ganas de más, os invito a mirar más de cerca nuestra Asociación en: http://dialogasex.es/ o a visitarnos en pleno centro de Valladolid. Estamos dispuestxs a compartir aprendizajes y experiencias en pro de una sexualidad en positivo.

Lara Herrero Barba

 

TÚ, YO Y EL MÓVIL. Un trío arriesgado

Designed by Teksomolika / Freepik

Designed by Teksomolika / Freepik

El móvil se ha convertido en una herramienta indispensable en nuestras vidas, o al menos así lo apuntan diversas investigaciones y estudios a nivel global. Entre ellos destaca el último Informe Ditrendia Mobile en España y en el mundo en el que aparece el siguiente dato: “la población española utiliza su Smartphone una media diaria de 3 horas y 23 minutos.”

¿Cómo influye el uso del móvil en la vida en pareja?

El manejo abusivo de dispositivos móviles interfiere en las relaciones sociales, especialmente en la red de amistades y la pareja. Si partimos de un día de 24 horas y le restamos el tiempo que dedicamos a trabajar, a dormir, a comer, a las tareas cotidianas y del hogar; las horas libres que nos quedan, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) son cuatro y media. Si descontamos la media estimada de 3 horas y 23 minutos que empleamos en usar nuestros móviles, nos queda 1 hora y 10 minutos. ¿Es suficiente para dedicar a nuestra vida social y/o de pareja?…

Para muchas personas este sería un tiempo suficiente, pero la realidad es que utilizamos el móvil tanto de manera exclusiva como durante el desarrollo de otras actividades. Muchas personas reconocen utilizar estos dispositivos mientras están con su pareja: en una cena, en el cine, en un bar, mientras conversan, en la cama e, incluso, manteniendo relaciones sexuales. En ocasiones estas situaciones se convierten en la causa de una discusión de pareja, sobre todo cuando uno de sus miembros siente que se está prestando más atención al teléfono que a él o ella. Es lo que se conoce como phubbing; es decir, el acto de ignorar a alguien en pro de prestar atención al móvil.

El uso abusivo e indebido del celular puede llegar a perjudicar nuestra amatoria e incluso puede ser unas de las causas de ruptura de una pareja. Esto no significa que no podamos darle un buen uso, tanto a solas como en compañía. Existen diferentes aplicaciones móviles que pueden ser un complemento en las relaciones sexuales y de pareja.

Desire, por ejemplo, propone una serie de retos para enviar a tu pareja o compañero entre una lista de categorías como: sensaciones de amor, vestuario o roles y fantasías. Cuantos más retos se superen, mayor número de desafíos se pueden elegir e incluso también se ofrece la posibilidad de crear un reto de propia cosecha. Se trata de un juego perfecto para aquellas parejas que quieran añadir un toque extra de pasión o para las que deseen mantener la creatividad en sus relaciones afectivo-sexuales.

Kindu es otra App que plantea una serie de preguntas eróticas. Se trata de que cada miembro de la pareja las conteste individualmente con el fin de conocer qué deseos tiene el otro, qué fantasías y qué prácticas sexuales le gustaría llevar a cabo.  Puede ser una buena herramienta para potenciar la comunicación erótica, cultivar la intimidad de la pareja y aventurarse a probar cosas nuevas.

 

Para las parejas que tienen la cabeza ocupada y que apenas tienen tiempo de pensar en sexo, existe 5 Minutos de Fantasía. Sólo tienes que abrir la aplicación, pulsar el reproductor, cerrar los ojos y dejarte llevar por técnicas de relajación guiadas. Un recurso muy útil para poner nuestra mente en clave erótica y prepararnos para dar y recibir placer.

También podemos utilizar el teléfono para practicar sexting con nuestra pareja e intercambiar nuestras fotos y videos más picantes. Eso sí, es importante conocer los riesgos que conlleva esta práctica y realizarla de mutuo acuerdo, respetando la intimidad de quien nos envía contenidos eróticos.

El uso del Smartphone mientras se está en compañía de la pareja puede ser positivo, siempre y cuando se respete el diálogo y la interacción entre ambos. Es importante que seamos conscientes de que un mal uso de estos dispositivos puede ocasionar malentendidos y discusiones innecesarias.

Artículo publicado en el  Periódico de Castilla y León (Junio)

Lara Herrero Barba

 

AFRODISICOS: Más allá de los alimentos

Arte por: Wish Candy

Arte por: Wish Candy

Esta noche tienes una cita en tu casa. Estás pensando en un menú especial, buscas alguna receta por Internet y varios artículos te recomiendan incluir alimentos afrodisíacos. No es la primera vez que has oído hablar de ellos y te gustaría que la cena acabase con la temperatura elevada. No tienes nada que perder, así que decides incluirlos en el menú: espárragos, ostras, trufas, canela, aguacate, nuez moscada, chocolate, miel, vino…

Después de todo el trabajo que te ha llevado, termináis de cenar en poco más de 30 minutos, pero aún queda el postre, así que decides contarle a tu chica que te has esmerado en preparar una exótica cena afrodisíaca. Llegan las fresas con nata y la cosa se anima… Que si “échame nata por aquí”, que si “lámeme allí”. Y al final acabáis en una noche de sexo muy satisfactorio.

Ya por la mañana comentáis la jugada y os preguntáis si habrán sido los alimentos afrodisíacos los responsables de lo ocurrido o, si más bien, fueron el contexto y los preparativos los que lograron un ambiente propicio para un encuentro erótico…

¿Existen alimentos afrodisíacos? Siento decirte que no. No existen alimentos que produzcan un incremento del deseo sexual o de la excitación. Los afrodisíacos no funcionan por sí solos, pero pueden ser una herramienta muy útil para innovar en tus relaciones sexuales o hacerlas más placenteras. Antes de explicarte cómo, hagamos un poco de historia:

Un afrodisíaco es todo aquel elemento que aumenta el deseo y placer eróticos. Su consumo se relaciona con la búsqueda del incremento de deseo, principalmente a la hora de practicar el coito. Si analizamos la historia comprobamos que ciertas tradiciones y ceremonias nos han trasmitido la idea de que el consumo de determinados alimentos y bebidas producen sensaciones placenteras que incrementan el deseo y apetito sexual. Las bacanales del mundo griego y romano son un buen ejemplo de fiestas donde la erótica se condimentaba con raciones generosas de vino y fruta.

Por otra parte, el hecho de que las personas pudieran alimentarse debidamente, se traducía en mayor capacidad enérgica para la actividad sexual. Es por esto que muchos alimentos con alto contenido proteico y nutritivo se hayan considerado como afrodisíacos. A otros se les ha calificado como tal por su parecido con los genitales masculinos o femeninos, o por su similitud con los fluidos que segregan.

Desde el punto de vista científico, no hay ninguna prueba que corrobore el efecto de los alimentos afrodisíacos. No vamos a negar que muchas personas, en determinadas circunstancias, han experimentado un aumento de su deseo sexual tras la ingesta de “afrodisíacos”, pero esto más bien se debe al efecto placebo y sugestivo que produce. Porque lo que verdaderamente activa nuestro deseo es el cerebro. Es decir, si ingieres un alimento con la convicción de que va a aumentar tu deseo y potencial sexual, es muy probable que así ocurra. Acordémonos de la historia que daba comienzo a este artículo. Existían muchos elementos que, por sí solos, invitaban a que se produjese un encuentro erótico: una cita, los preparativos de una cena, un ambiente íntimo, comida agradable a los sentidos, saber que otra persona se ha molestado en preparar algo para ti, que alguien esté disfrutando de tu cena…Si, además, le añadimos el extra de pensar en la posibilidad de que los alimentos ingeridos aumenten nuestro nivel de deseo y excitación sexual, habrá mayores probabilidades de éxito.

Como os decía, un alimento denominado afrodisíaco no actúa por sí solo, pero un contexto agradable y placentero puede hacerlo funcionar. Al mismo tiempo que podemos utilizarlo como una herramienta más en nuestros encuentros sexuales. Te propongo algunas sugerencias:

  1. Comida por el cuerpo: Un juego que ya es todo un clásico, pero que ofrece muchas posibilidades, desde untarse con un alimento para que la pareja lo lama (nata, miel, chocolate…), pasando por sujetar un hielo con la boca y recorrer el cuerpo del/a otro/a; hasta usar el cuerpo desnudo a modo de plato para el/a otro/a. Recomendaciones: además de la higiene, tened cuidado con determinadas sustancias que puedan producir reacciones alérgicas (como sustancias picantes). Es importante que evitéis introducir alimentos en la vagina o ano sin protección.
  1. Incluir alimentos que emulen partes del cuerpo: puede resultar excitante ver como tu pareja juega con un alimento de similar forma que los genitales masculinos (como espárragos o pepinos) o femeninos (como un higo abierto o una ostra). Por otra parte, alimentos alargados y duros pueden utilizarse a modo de consolador o dildo. El calabacín, por ejemplo, es una opción muy económica y puede manipularse y pelarse hasta conseguir la longitud y grosor deseados. Eso sí, siempre que lo acompañemos con un preservativo y lubricante.
  2. Dedicación a los 5 sentidos: Tened en cuenta que tanto las relaciones eróticas como la comida se potencian a través de nuestros sentidos. Os invito a despertar vuestros 5 sentidos utilizando alimentos en los preliminares: chupar una fruta jugosa al oído, rozar la piel con el suave tacto del melocotón, compartir el gusto de una fresa mordiéndola los dos a la vez, espolvorear canela para deleitaros con su aroma, dejar que vuestra pareja vea como os relaméis…
  3. Dar de comer a tu pareja: Podemos utilizar las manos, dejar que parte de la comida resbale por la comisura de los labios para lamerlos después o incluirlo como una variante de la primera sugerencia que os hacía (comida por el cuerpo).
  4. Cenar desnudos: Muchas veces puede resultar excitante el simple hecho de ver el cuerpo desnudo de nuestra pareja. Por qué no hacerlo mientras despertamos con placer el sentido del gusto en una cena…
  5. El juego del menú: elabora un menú sexual con tu pareja, con aperitivos, entrantes, primer y segundo plato, postre y bebida. En vez de comida os sugiero que elijáis entre las diferentes posibilidades que nos ofrece la erótica:, abrazarse, besos, caricias, un masaje, lamer, coito, penetración anal, masturbación, uso de juguetería erótica, morder, tocarse, hacerse cosquillas, susurrar algo erótico al oído… ¡Echadle imaginación!

Recuerda, los alimentos no son afrodisíacos por sí solos. A la hora de estimular el deseo sexual influyen diferentes factores como: el entorno, la compañía, la disposición, el estado de ánimo, la comunicación que tengamos con nuestra pareja, el grado de atracción… El deseo y los estímulos sexuales son mensajes que llegan a nuestro cerebro, que es quien califica si un alimento nos es afrodisíaco o no.

Una Realidad Distorsionada – Porno (Parte1)

Este es el primer vídeo de una serie de pequeños documentos audiovisuales de carácter informativo que iré subiendo periódicamente para visibilizar diferentes realidades de la sexualidad humana.

 

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