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SANTA ÁGUEDA Y LA CENSURA DE LOS PECHOS

DE LA HIPERSEXUALIZACIÓN A LA CONDENA DE LOS PECHOS FEMENINOS

Santa Águeda y la Censura de los pechos_Sexo Positivo

Santa Águeda y la Censura de los pechos_Sexo Positivo

Llevo un tiempo planteándome diferentes cuestiones relacionadas con los pechos femeninos (cis). Cuando algo te acompaña en los pensamientos insistentemente produce que, de manera sorprendente, atraigas acciones relacionadas con ello. Y esto es justo lo que me está sucediendo.

 

CUESTIONES DE PECHOS FEMENINOS

No hace mucho me topé con un video que mostraba un despliegue  policial en la playa de Necochea (Argentina) porque tres mujeres fueron denunciadas por hacer toples. La denuncia sostenía que se trataba de un acto de exhibicionismo que ofendía la decencia pública y que, en caso de repetirse, la ley les obligaría a detenerlas.

Entre otras cuestiones de pechos, el mes pasado una actriz me comentaba que en los últimos castings que había realizado le recomendaban operarse el pecho. Según su criterio, las mujeres de pechos grandes tenían más éxito, independientemente de sus dotes como actriz.

Inmersa en mis pensamientos “PPA” (pecho-pezón-areola) comienzan a intrigarme las mujeres mastectomizadas e indago sobre si existen recursos donde puedan sentirse identificadas y reflejadas, como videos, películas, novelas, escenas eróticas… La verdad es que las referencias son realmente escasas. Así que me ví obligada a rescatar algunas, así como a escribir un relato erótico al respecto.Podéis leerlo aquí.

Pocos días después, un periódico español relataba la historia de una mujer a la que le pidieron que se cubriese el pecho en el momento que amamantaba a su hijo en un restaurante. La respuesta de ésta fue cubrirse la cabeza mientras un familiar capturaba el momento con su móvil. Como no podía ser de otra manera, la publicación se viralizó en pocas horas.

Y, de pronto, casi sin quererlo, un buen día me topo con la talla de una mujer que sostiene sus pechos amputados sobre una bandeja. La imagen me dejó perpleja. Se trataba de Santa Águeda, expuesta de manera privada en la sacristía de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Rueda (Valladolid).

Fotografía por Pablo García Sanz - Santa Águeda y la Censura de los pechos.

Fotografía por Pablo García Sanz – Santa Águeda y la Censura de los pechos.

Y pensaréis, ¿qué tiene que ver Santa Águeda con los pechos femeninos y su actual persecución?… Pues mucho. A pesar de que hayamos evolucionado en cuanto a derechos humanos, lo cierto es que lo hemos hecho muy poco en lo que se refiere a la sexualidad femenina.

 

LOS PECHOS Y SANTA ÁGUEDA

Santa Águeda es una virgen que entregó su virginidad a Jesucristo y fue condenada por ello a través de diferentes castigos como la amputación de los pechos.

En el siglo III, durante la persecución al cristianismo, el procónsul siciliano Quintianus se enamoró de una joven llamada Águeda. Para cuando quiso declararse, había entregado su virginidad a Jesucristo. Quintianus no comprendía que el “no es no” y continuó insistiendo hasta que decidió vengarse por no ser correspondido. La manera en que comenzó a hacerlo fue intentando quitarle aquello que guardaba para otro: su virginidad. De esta manera le envío a trabajar a un prostíbulo. Cuenta la leyenda que milagrosamente Águeda pudo mantener su virginidad, por lo que, tras un tiempo sin alcanzar su venganza, el procónsul le condena a la amputación de sus pechos hasta que la joven muere desangrada.

Actualmente, el 5 de febrero se ha convertido en el Día de Santa Águeda; fecha en la que principalmente tienen protagonismo las mujeres (o eso cuentan). En nuestro país se realizan diversas celebraciones. Así por ejemplo, en diferentes localidades de Castilla y León, se les cede el bastón de mando del ayuntamiento a las mujeres. Además, existen numerosas referencias a la Santa cuando se recurre a peticiones de salud, como cáncer de pecho o partos complicados. En este sentido, se dice que es la patrona de las enfermeras.

 

LOS PECHOS FEMENINOS A DEBATE

Santa Águeda y la Censura de los pechos_SexoPositivo

Santa Águeda y la Censura de los pechos_SexoPositivo

Tal y como le sucedió a la Santa, los pechos femeninos (cis) siguen siendo motivo de castigo, censura y sexismo. Esta parte del cuerpo que nos alimenta y da vida ha sido utilizada como instrumento del patriarcado desde la hipersexualización hasta la condena.

Por una parte se nos bombardea con imágenes de escotes y pechos, a partir de una talla 90, con la excusa de vendernos un ideal de belleza, una camiseta o las 5 claves para seducir a un hombre. Mientras que, por otra parte, se desaprueba todo lo que tenga que ver con los pechos de las mujeres (cis); ya sea la lactancia materna, hacer toples en la playa o la censura de los pezones en redes sociales como Instagram o Facebook.

Si existe alguien que se ofende al ver la teta de una mujer es porque aprendió que es una zona indecorosa, sexualizada, pecaminosa e, incluso, que es algo que pertenece al ámbito privado. Pero, ¿en qué momento se decidió que una teta femenina ofende y una masculina no?… La cuestión es que determinar que una misma parte del cuerpo es censurable en función del sexo resulta totalmente opresor. ¿Os imagináis que los hombres tuvieran que llevar cubierto su cuello por resultar ser una zona indecorosa?… Y, hablando de ésta zona que para muchas personas resulta erógena, no puedo olvidar el argumento que afirma que los pechos femeninos han de cubrirse por esta misma razón. Lo cual cae por su propio “pecho” – digo peso – porque como ya hemos comprobado, existen otras zonas erógenas no censurables y, además, para muchos hombres, los pechos también resultan ser una de sus zonas más erógenas.

 

Santa Águeda y la Censura de los pechos.

Parece ser que no sólo se trata de poner en debate una parte del cuerpo, sino que más bien se trata de  poner en debate a uno de los sexos: las mujeres. Tengo la sensación de que, al igual que el resto del cuerpo femenino, la sexualidad y los espacios de poder; los pechos de las mujeres no siempre nos pertenecer a nosotras; sino que muchas veces son instrumentos de mando (generalmente masculino).

 

Y tú, ¿eres completamente dueña de tus pechos?, ¿los aceptas?, ¿los mimas?, ¿los respetas?… Y vosotros, ¿respetáis los pechos femeninos?…

 

 

Lara Herrero Barba

CUANDO LOS GEMIDOS DE TU PAREJA LO JODEN TODO

CARIÑO, NO ME GUSTAN TUS GEMIDOS

 

Los gemidos suelen ser una expresión de placer sexual que, normalmente refuerzan el nivel de excitación de la pareja durante un encuentro erótico. Pero, ¿qué sucede si los sonidos que se emiten hacen que nuestro deseo acabe por los suelos y queramos huir?

 

Cuando los gemidos de tu pareja lo joden todo

 

El cine, la televisión y la industria del porno nos tienen muy acostumbrados a estos alaridos orgásmicos (sobre todo femeninos). Tanto, que en la vida real los reclamamos como un ingrediente más para nuestro cocktail sexual. Bajo este escenario parece imposible que un gemido pueda resultarle desagradable a alguien; pero existen tantos gustos y preferencias eróticas como personas. Y hoy vamos a dedicarles un espacio a aquellas que odian los ruidos que exhalan sus parejas en el sexo.

 

EL ORIGEN DE LOS GEMIDOS

Los gemidos son una respuesta a los estímulos placenteros que se reciben durante las relaciones sexuales. Para muchas personas, es una señal de que su pareja está disfrutado y eso, por norma general, les produce un placer recíproco.

Algunos investigadores, como el neurocientífico Barry Komisaruk afirman que los gemidos son una respuesta fisiológica natural causada por el éxtasis del placer sexual. Y no sólo son característicos de las personas, sino también de animales como los primates.

Si lo que Komisaruk dice es cierto, los gemidos serían inevitables; aunque sabemos que muchos de los comportamientos eróticos también tienen un componente cultural importante. No podemos obviar que muchas personas (sobre todo mujeres) fingen sus gemidos porque han aprendido (normalmente a través del cine y la televisión) que esos sonidos son propios del placer experimentado durante las relaciones eróticas. En este sentido es importante desmitificar algunas ideas al respecto, como: que a todos los hombres les gusta oír gemir a su pareja; que todas las mujeres gimen; o que los hombres no gimen.

 

QUÉ HACER SI NO ME PONE NADA COMO GIME MI PAREJA

 El oído es uno de los cinco sentidos que indudablemente importan durante las relaciones sexuales. El hecho de ambientar el espacio donde va a tener lugar un encuentro, lo hace más propicio para el placer. Por ejemplo, podemos ambientarlo con música, sonidos agradables como la lluvia o conversando en un tono sensual.

A través del oído podemos mejorar nuestra concentración o empeorarla. El hecho de poner la mente en clave erótica es muy importante para lograr vivir cada una de las sensaciones placenteras durante un encuentro erótico. Los sonidos desagradables como el móvil, el reloj del horno que te avisa si la comida está lista o los niños llorando, no hacen más que distraer tu mente y alejarla del “aquí y el ahora” de la relación sexual. Esta distracción también puede proceder de los gemidos, ruidos o comentarios que realice tu pareja.

 

SUGERENCIAS PARA LIDIAR CON LOS GEMIDOS NO DESEADOS

Si estás planteando utilizar tapones, lee antes algunas recomendaciones que te planteo:

  • Habla con tu pareja: la comunicación es fundamental para la salud de una relación. Y no sólo en lo referente a la convivencia o el terreno sentimental; sino también en lo alusivo a la erótica.
  • Llega a un acuerdo: En ningún caso se trata de que tu pareja se reprima; sino de que sea consciente de lo que te gusta y lo que no. Seguro que hay tonos, expresiones o palabras que podéis cambiar.
  • Pon la mente en clave erótica: Cualquier distracción desagradable puede producir que tu deseo sexual descienda. Para que se produzca y mantenga la excitación es importante tener la mente entretenida en contenido sexual. De lo contrario, la respuesta sexual que el Sistema Nervioso Central envía desde el cerebro se detendrá y, probablemente la excitación acabe esfumándose. Si esto sucede puedes recurrir a algunas técnicas para poner tu mente en clave erótica, como: relajarte y visualizar cómo responde tu cuerpo a tiempo real durante la relación sexual; utilizar fantasías eróticas; cambiar de postura o de práctica erótica…
  • Responsabilízate de tu placer: Recuerda que cada uno es responsable de su propio placer. No podemos dejar el peso del encuentro en la otra persona esperando que sus comportamientos y acciones sean los responsables de nuestro goce. Es importante empoderarnos sexualmente conociendo qué nos gusta, cómo, dónde y, no sólo eso, sino también saber comunicarlo.
  • Valora lo positivo: Si los gemidos, ruidos o palabras que emite tu pareja durante el sexo te resultan desagradables, una buena opción sería centrarte en lo que sí te gusta de tu pareja durante la relación erótica; como por ejemplo sus gestos, su cuerpo, los movimientos que realiza, su olor, su mirada…
  • Acéptalo: Si tu pareja gime, probablemente sea porque lo que hacéis le resulte muy placentero. Puedes tener esto en cuenta cuando le escuches y, si te dejas llevar, quizás te acabe resultando excitante.

 

 

SEXO VS NETFLIX

Sexo VS Netflix Mesa Redonda Erostreet Barcelona 2018

Hace ya unos cuantos años desde que se comenzó a investigar la incidencia del consumo masivo de contenido audio-visual en las relaciones sexuales. En 2016 la Universidad de Cambridge concluyó en su estudio sobre la conectividad masiva que plataformas como Netflix están produciendo un descenso del número de encuentros eróticos entre las parejas con respecto a años pasados

Y es que este servicio de streaming es el más utilizado en nuestro país según la investigación “Contenidos online de pago” de la  Universidad Complutense . Sobre todo entre jóvenes de 18 a 25 años, que le dedican de 1 a 2 horas diarias de su tiempo libre. Si tenemos en cuenta el ritmo de vida de la sociedad actual es innegable que entre las largas jornadas laborales, los desplazamientos y las propias obligaciones, el tiempo de ocio personal que nos queda es realmente escaso. Si ése tiempo solemos repartirlo entre comer, dormir y consumir series y/o películas frente a una pantalla, la realidad es que no nos quedan minutos para otras cosas, como dedicarle tiempo a nuestra pareja (en caso de tenerla), leer un buen libro o dar un paseo.

Esta es una de nuestras realidades sociales con las que tenemos que lidiar. Es importante abrir un debate al respecto para no acabar descuidando otros ámbitos que influyen en nuestra calidad de vida. Así pues, el pasado 12 de mayo tuve el placer de participar en la mesa redonda “Mas follar y menos Netflix” durante el festival EroStreet en Barcelona junto a un elenco maravilloso de Sex Bloggers: Bernice Xanthe, Miss TabooNass Marrero, Iria Ferrari, Laura Marcilla, Alfred López y Patxi Gómez

Todas y todos coincidimos en que esta situación es consecuencia de la posmodernidad. Hace 30 años las familias se sentaban frente al televisor en su tiempo libre (normalmente a la hora de cenar). Los anuncios entre escena y escena invitaban a realizar un descanso o intercambiar algún tipo de contacto; pero a las 00:00horas la película del día había terminado y todos se iban a la cama a una hora en la que aún quedaban restos de energía en caso de desear un encuentro sexual. Actualmente queremos contenidos de rápido y fácil acceso, que satisfagan nuestra necesidad de consumo en el instante. Muchas veces ni si quiera tenemos que discutir con nuestra pareja seriéfila qué queremos ver; sino que nos viene dado por las tendencias del momento o las recomendaciones de nuestras amistades. No hay mucho que pensar ni discutir, todo está a golpe de click. Cuando le damos al play pedimos silencio, no queremos perdernos ningún detalle del último capítulo de la temporada después de un largo día de trabajo. Es el momento que solemos compartir con quien convivimos, pero mientras vemos nuestra serie del momento no valen comentarios. Cuando acaba el primer episodio no podemos evitar ver otro u otros dos; así que al final nos acabamos acostando a las 2 de la mañana y, para cuando queremos llegar a la cama, estamos tan cansadas/os que en lo último que pensamos es en mantener relaciones sexuales (ya sea a solas o en pareja).

¿Cómo nos afecta el consumo masivo de Netflix en nuestra sexualidad?

En caso de tener pareja es imprescindible compartir un tiempo y una comunicación de calidad con ella. Si el único momento del día que nos relacionamos suele ser por la noche (después de la jornada laboral), tomar por rutina el visionado una película o serie diariamente puede que a la larga nos acabe afectando. Muchas veces no sólo dejamos de comunicarnos sino que, bajo este contexto, tampoco incitamos al deseo cuando realizamos una cena pesada (la pizza de los domingos), estamos a un metro de nuestra pareja o le observamos desaliñado con el pijama de cuadros y el calcetín con tomates.

En otras ocasiones la pareja construye la expectativa de llevar a cabo, como mínimo, un encuentro sexual a la semana. Después de pasar los días laborables agotados y sin tiempo para compartir llega el fin de semana, y las ganas de acabar la temporada de la serie de la que todo el mundo habla le pueden a las ganas de mantener relaciones sexuales. Así que acaba el domingo y a la hora de acostarse nos vemos forzados a practicar sexo porque es lo que habíamos acordado. De esta manera mantenemos relaciones eróticas sin deseo, dejando de lado que pueda suponer un peligro a la larga; puesto que si repetimos estos encuentros sin deseo, es probable que acabemos asociando la erótica a algo negativo (obligatorio, rutinario y enemigo del deseo).

Pero esto no sólo afecta a las personas con pareja. En caso de no tenerla también es importante que nos dediquemos tiempo de calidad, más allá de sentarnos frente al ordenador para dejar pasar las horas mientras vemos una serie en Netflix. Para gozar de una erótica satisfactoria es imprescindible que nos cuidemos. Es decir, que nos permitamos tener tiempo para descubrir qué cosas nos gustan y qué cosas no; tiempo para escucharnos, para mimarnos o darnos algún tipo de placer.

El lado positivo de Netflix en nuestras relaciones sexuales

Podemos sacar muchos aspectos positivos del consumo de series, películas o documentales en plataformas en streaming con respecto a la erótica. Te planteo varios aspectos:

Existen series con cierta carga erótica que pueden ser un buen complemento a tu deseo sexual. Un ejemplo es “Easy” dirigida por Joe Swanberg . Se trata de una serie que refleja diferentes aspectos del sexo, el amor y la tecnología. Por una parte contiene escenas sexuales y, por otra, su duración (unos 30 minutos) es ideal para ver un capítulo y después mantener relaciones sexuales sin que se haga muy tarde.

El pause siempre estará a tu disposición. Una de las ventajas de Netflix es que puedes dejar un capítulo a medias y, en el momento que quieras retomarlo, se habrá guardado en el instante donde lo dejaste. Es perfecto para pausar películas como “Love” , de Gaspar Noé, con un alto contenido sexual, pero de larga duración (135 minutos).

Aunque muchas películas de la industria mainstream nos muestren, exclusivamente, encuentros eróticos esporádicos y por sorpresa, la realidad es que podemos planear nuestro tiempo libre sin perder la magia. Por ejemplo, podemos planificar un encuentro durante un día de la semana y el visionado de una serie durante otro. Esto va a permitirnos dejar de dedicar todo nuestro ocio  a plataformas como Netflix.

Si nos permitimos distracciones mientras vemos contenidos de Netflix, podremos aprovechar ése tiempo para disfrutar de nuestra erótica. Por ejemplo, si tenemos pareja, podemos permitirnos dialogar. Cuando asumimos que la erótica es algo más que coitos, genitales y orgasmos, tenemos más posibilidades de placer sexual que, en ocasiones, pueden compartirse mientras, por ejemplo, vemos Juego de Tronos. Esto significa que podemos darnos permiso para disfrutar frente al televisor, en el sofá o la cama acurrucándonos junto a nuestra pareja, besándonos, acariciándonos, rozando nuestros pies o manos…

No siempre somos conscientes del ritmo de vida que llevamos y de cuánto le dedicamos a nuestra salud sexual. Te invito a reflexionar sobre el uso que haces en plataformas de streaming como Netflix y compartir tu experiencia en este espacio de sexualidad en positivo.

Lara Herrero Barba

 

Y SI NO HAY PENETRACIÓN, ¿QUÉ HACEMOS?

Young man caught in bed with his affair

¿Te imaginas que tu cocina es un buffet libre y que todos los días decidas comer el mismo plato?… En muchas relaciones sexuales heterosexuales sucede algo parecido. Y es que aunque la variedad de prácticas sea muy amplia, aún seguimos considerando que si no hay coito, no es un encuentro completo. Pero lo cierto es que cada vez son más las mujeres que demandan otro tipo de relaciones sexuales más allá de la penetración.

Desde el inicio en la sexualidad con otros, introducir el pene en la vagina es considerado esencial para culminar un encuentro. “Cuando la población joven habla de la primera vez o de perder la virginidad aún sigue refiriéndose a la penetración vaginal”. Nos comenta Marga Varela, sexóloga en la asociación Vallisoletana Dialogasex.  Además, afirma que las consultas que reciben de menores suelen relacionarse con ésta práctica. “Por ejemplo, nos preguntan cuál es la edad recomendada para realizar la primera penetración; cuánto debe durar un coito o qué hacer si el preservativo se queda dentro de la vagina”.

Tal y como dice Mireia Darder en “Nacidas para el placer”, si a esto le añadimos la falta de una educación sexual adecuada y profesional, muchas veces no harán más que perpetuar ese modelo basado en el coitocentrismo a lo largo de sus vidas. Aunque esto suele suceder más en un sexo que en otro. “A las chicas no se les enseña nada o casi nada sobre la forma de conseguir su placer. La mayoría de ellas se lanza a tener una relación sexual sin información, sin conocerse y, a menudo, más por complacer al chico y así no perderlo que conectadas auténticamente con su propio deseo. De este modo, tras su primera experiencia sexual, algunas chicas acaban sufriendo una enorme decepción, una vivencia que las marca negativamente y que puede llegar a ser difícil de subsanar o que solo se acaba relativizando con el paso de los años”.

¿Todos hablamos el mismo lenguaje?

Una noche después de haber ligado con un tipo le invitas a subir a casa y ya por el camino piensas que te apetece mantener relaciones sexuales con él, pero ¿significará lo mismo que para ti o irremediablemente una relación sexual significa penetrar?…

Si escuchamos a Shakira y Maluma cantar “quiere que se lo haga en diferentes partes […] tu muévete encima de mí” puede que comiencen las dudas: ¿Hablarán de hacer una caricia, un mordisco uno encima del otro? o ¿todos pensamos en el mete saca? El cantante repite hasta la saciedad la misma idea en otras canciones con frases como esta: “Y si con otro pasas el rato vamos a ser felices los cuatro, yo te acepto el trato. Y lo hacemos todo el rato”. Socialmente, al igual que relacionamos la primera vez o perder la virginidad con el coito,  también lo relacionamos con la expresión hacerlo para referirnos a mantener relaciones sexuales. La cuestión es si todos entendemos que se trata de la penetración vaginal o si incluye alguna práctica más. Con canciones como “Amantes de una noche” de Natti Natasha y Bad Bunny parece que el imaginario colectivo va más asociado a la penetración. Queda claro en estrofas como esta: “A tu novio dile que yo se me tus poses favoritas y que él no vive así. No entiendo por qué solos somos panas si nos sobran las ganas de hacer más de ocho poses en la cama”

Y, ¿qué sucedería si la amante de una noche o la pareja de larga duración tuviera candidiasis vaginal, no quisiera mantener relaciones con la regla o simplemente no le apeteciese practicar el coito? o, ¿qué ocurriría si es él quien no lo desease?… Para algunas parejas esto podría ser un problema, puesto que muchas no conciben el sexo sin penetración. Por lo tanto, si esta práctica no puede realizarse, se acabaron las relaciones sexuales. En este punto sería interesante preguntarnos si la abstinencia nos compensa o, si por el contrario, merece la pena probar con otras prácticas, excitarnos y disfrutar (con o sin nuestros genitales).

Pero, ¿por qué esta obsesión por “meterla”?

 En primer lugar, tenemos que situarnos en un contexto (Occidente) y en una cultura (cristiana) según la cual, la sexualidad únicamente cumple la función reproductiva. Por lo tanto el coito es única práctica sexual matrimonial destinada a este fin. No podemos obviar que nuestra sociedad está fuertemente ligada al catolicismo y que un gran número de personas siguen su doctrina. Así pues, serán muchas las que pongan esto en práctica; aunque la sexualidad, además de tener una dimensión reproductiva, también la tiene recreativa (placentera) y comunicativa (relacional).

En segundo lugar, la penetración vaginal es la gran protagonista de los encuentros heterosexuales porque convivimos con un modelo finalista de sexualidad basado en el coito como práctica primordial, los genitales como órganos principales de placer y el orgasmo como placer por excelencia. Pero imagina que tus relaciones sexuales son un menú repleto de posibilidades, ¿Por qué conformarse con tres platos cuando hay a tu disposición toda una variedad de exquisiteces? El coito es sólo una de las muchas prácticas que podemos poner en marcha. Emplear más verbos además de penetrar es enriquecedor: morder, besar, acariciar, azotar, arañar, masturbar, lamer, tocar, rozar, estimular… Y lo mismo sucede con las zonas erógenas. Aunque normalmente pongamos el punto de mira en el pene o la vulva, tenemos todo un cuerpo a nuestra disposición dotado de terminaciones nerviosas que permiten que sintamos a través de cada palmo de la piel. Puede que el placer que busquemos sea un orgasmo; pero también resulta interesante plantearse que existen otros tipos de goces igual de satisfactorios. Si tenemos esto en cuenta y mantenemos una relación que ha finalizado sin orgasmo, puede que dejemos de martirizarnos y comencemos a disfrutar del resto de sensaciones vividas.

Y, en tercer lugar, el coitocentrismo también se ve alimentado por la cultura del aquí te pillo aquí te mato, así como por la ausencia de una educación de caricias. Encendemos la televisión y comienza la escena: ella abre la puerta al chico y él le coge en brazos y seguidamente le coloca sentada encima de la lavadora. Le sube la falda, le baja las bragas y, después de desabrocharse el pantalón, le introduce su pene. No hay caricias, miradas ni palabras, sólo coito.  Estamos siendo bombardeados por escenas de sexo donde se producen penetraciones sin previa estimulación, sin apenas excitación ni tiempo para las caricias. Nuestros cuerpos necesitan prepararse. Es obvio que los penes han de estar erectos; pero es fundamental que las vaginas estén lubricadas y dilatadas para que la penetración no sea dolorosa. Y esto se consigue a través de la excitación, que requiere un tiempo de caricias y acciones estimulantes.

Entonces, ¿Qué hay más allá de la penetración?

Muchas personas confunden mantener relaciones sexuales con practicar el coito. Pero algunas, en su mayoría mujeres, llevan tiempo apostando por una erótica diversa, más allá del coitocentrismo. De hecho, existe todo un movimiento de lucha surgido en el feminismo de los cincuenta. Además de reivindicar derechos sexuales y reproductivos, las mujeres demandaban su propio placer sexual. Es entonces cuando se cuestiona la penetración como práctica obsoleta para el disfrute femenino. Un claro ejemplo es “El Informe Hite: Estudio de la Sexualidad Femenina”, donde su autora, Shere Hite afirmaba que casi el 70% de las mujeres alcanzaban el orgasmo sin dificultad a través de la estimulación del clítoris y la masturbación; mientras que les era imposible hacerlo con el coito.

Actualmente existen prácticas sexuales que dejan a la penetración en un segundo plano. Un claro ejemplo es el King Out que, como su nombre indica, deja fuera al que muchas veces consideramos el rey de las relaciones: el pene. Y, por lo tanto, si no hay pene, no hay penetración. O el petting, que incluye todo tipo de prácticas, como la masturbación, las caricias o los besos; a excepción de la penetración.

Está claro que existen relaciones más allá del coito. Cuantas más opciones nos planteemos, mayores posibilidades de placer tendremos. Tampoco vamos a demonizar esta práctica, pero estaría bien que comenzara a ser una opción y no una obligación entre parejas heterosexuales.

 

 

DESCUBRIENDO DIALOGASEX: Una asociación por una sexología para todxs

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Muchas personas me escribís para preguntarme asuntos personales o me aconsejáis que escriba algo más íntimo en el Blog. Pues bien, hoy voy a haceros un poquito de caso y os voy a acercar a una de las realidades que más me apasionan: Formar parte del equipo de la Asociación Dialogasex de Valladolid.

En 2015 me reuní con Yeni Martín y Jose Luís Casado (socia y socio fundadores de la asociación) para conocer su trabajo en el campo de la sexología. Desde ése momento las puertas se me abrieron para colaborar con ellxs. No me lo pensé dos veces. Su línea de trabajo casaba con mi visión para con la sexología: La formación en educación sexual (tanto en la educación formal como no formal a diferentes colectivos, instituciones y organizaciones); la difusión y formación en cuestiones de género e igualdad; la promoción de los derechos sexuales y reproductivos; la investigación e incidencia política o el cuidado del cuerpo y bienestar psicológico, entre otros fines.

Mi primera toma de contacto fue muy gratificante. Se trataba del proyecto “La vida sexual y afectiva en la madurez y vejez”. Una serie de talleres por diferentes pueblos de la provincia de Valladolid con el objetivo de favorecer la aceptación positiva de la sexualidad para vivir las diferentes posibilidades que ésta ofrece en la madurez y en la vejez. Una actividad con la que seguimos disfrutando actualmente, donde se comparten conocimientos e historias de vida realmente interesantes de un colectivo (personas mayores) que aún tiene mucho por disfrutar.

Este es uno de los muchos trabajos que realizamos en la asociación para acercar la educación sexual a todos y todas. Además, hemos llevado a cabo otros proyectos como: el programa de educación sexual en el IES Río Duero (Tudela de Duero, Valladolid); el taller ocupacional “Sexualidad y Diversidad Funcional”; el programa “I Love Me: Me quiero, me cuido, me relaciono positivamente”; el programa “Educando Sexualidades” para alumnos y alumnas de 6º de primaria y de transición a la vida adulta; cursos de formación a la diversidad sexual y familiar en el aula; el taller “La transexualidad infantil y juvenil en el ámbito educativo”; los talleres para madres y padres “Aprendiendo a dialogar con nuestras hijas e hijos”; o charlas como “Charla “Sexualidad: erótica femenina y autoconocimiento”.

Otro de los motivos por los que me encanta formar parte de Dialogasex es por su lucha para un asesoramiento sexológico accesible. Es por esto que, durante el verano de 2016, la asociación inaugura la Asesoría sexológica gratuita en Valladolid. Se trata de un recurso para tratar las demandas y consultas en torno a la sexualidad de las personas de entre 16 y 30 años; tales como los conflictos de pareja, la anticoncepción y contracepción, las disfunciones sexuales… Todo ello en un clima de confianza, sinceridad y anonimato, a través de una visita presencial, del correo electrónico, una llamada telefónica o vía WhatsApp.

Tampoco quiero olvidarme de otras actividades que se llevan a cabo como Las Jornadas de Educación Sexual; cuya finalidad es que los y las profesionales de la educación y la sexología, reflexionemos juntxs sobre cómo debería ser un modelo integrador de educación sexual que considere al sexo como una construcción y un valor en sí mismo. O el concurso de Relatos Eróticos para  promover la creatividad y el ejercicio de una vida sexual satisfactoria.

Ahora ya sabéis un poquito más sobre mí y sobre Dialogasex. Pero si os habéis quedado con ganas de más, os invito a mirar más de cerca nuestra Asociación en: http://dialogasex.es/ o a visitarnos en pleno centro de Valladolid. Estamos dispuestxs a compartir aprendizajes y experiencias en pro de una sexualidad en positivo.

Lara Herrero Barba

 

LA MASTURBACIÓN FEMENINA: Un viaje hacia el autoconocimiento

Autor de la imagen: Alphachanneling

Autor de la imagen: Alphachanneling

La masturbación femenina es una de las muchas prácticas eróticas que existen y que puede realizarse tanto en pareja como a solas. En concreto, la masturbación en solitario, además de resultar placentera, es muy útil a la hora de conocer nuestro cuerpo y nuestros genitales, saber cómo reaccionan, qué es lo que nos gusta y lo que no, descubrir estímulos y sensaciones físicas y psicológicas… Y esto es fundamental para que, una vez conozcamos como  disfrutar en solitario, podamos aplicarlo en pareja o grupo.

¿Las mujeres se masturban en igual medida que los hombres?

Cuando planteo esta pregunta entre amigas, en reuniones eróticas o charlas sobre sexualidad, la respuesta está clara: “No, todos los hombres se masturban  y además lo hacen con mayor frecuencia” (afirma la mayoría). Podemos tomar esta respuesta como válida sin ningún fundamento empírico o podemos preguntarnos si, en realidad, las mujeres también se masturban pero no lo verbalizan con la misma frecuencia y naturalidad que los hombres. Esto tiene sentido si tenemos en cuenta la educación sexual diferenciada que recibimos en función de nuestro sexo. A los hombres, por ejemplo, se les comienza a hablar sobre la eyaculación y la penetración. Se les premia socialmente si muestran deseo o si han mantenido relaciones con cinco mujeres durante el último mes. Sin embargo, a las mujeres se les comienza a hablar de que la primera menstruación conlleva riesgos, de dolores, peligros… Y se les juzga socialmente si proclaman a los cuatro vientos sus relaciones sexuales. De esta manera, sin darnos cuenta, muchos hombres van asociando su sexualidad como algo positivo; mientras que muchas mujeres lo asocian a aspectos negativos o de riesgo. En palabras de Efigenio Amezúa, la masturbación femenina nace de una represión cuya base “ha radicado en ver a la mujer como generadora de vida, y en muy pocos casos como sujeto capaz de disfrute y satisfacción”.

Existen mujeres que no se masturban en solitario porque es una práctica que no les gusta, porque no están familiarizadas con sus genitales, porque no encuentran el estímulo que buscan o simplemente porque no les apetece. Pero también existen muchísimas mujeres que si lo hacen. En ambos casos es importante conocer algunos de los beneficios que conlleva esta práctica erótica:

En primer lugar, la masturbación no solo puede ayudarnos a conocer mejor nuestras preferencias a la hora de estimularnos sexualmente (y, de esta manera, poder aplicarlo en el resto de prácticas eróticas); sino que además nos sirve para experimentar y ampliar nuestro mapa erótico, por ejemplo, a través del uso de fantasías sexuales.

En segundo lugar,  mejora el estado de ánimo. Esto sucede porque cuando sentimos placer nuestro cuerpo genera neurotransmisores como la serotonina o las endorfinas que producen un estado de bienestar, relajación y felicidad.

En tercer lugar, el goce que experimentamos durante la masturbación ayuda a prevenir problemas de salud como la depresión (gracias a la liberación de endorfinas) o infecciones  vaginales o del tracto urinario, como la cistitis. En este caso se debe a que durante la masturbación se producen anticuerpos, así como también se facilita la expulsión de bacterias a través de fluidos que trasporta el cuello del útero. En este sentido, también puede ayudar a aliviar los posibles dolores menstruales, tanto por la segregación de endorfinas como por las contracciones musculares que se producen durante el orgasmo y que permite liberar con mayor facilidad el sangrado del endometrio. Por último, me gustaría añadir que la masturbación puede contribuir a evitar o mejorar problemas asociados con la anorgasmia y el vaginismo. En gran medida esto se debe a la experiencia de autoconocimiento que aporta.

Existen tantas formas de masturbación femenina como mujeres la practican. No hay fórmulas mejores ni peores. Lo mejor es explorar cuál nos resulta más placentera y cuál es la que mejor se adapta a nuestras preferencias. Para muchas mujeres la estimulación directa con sus genitales resulta una sensación demasiado intensa e, incluso, puede llegar a resultarles molesto. En este caso, una buena opción sería masturbarse sobre la ropa interior. Para otras mujeres, el contacto genital directo es fundamental. De esta manera podemos estimular nuestro clítoris, nuestros labios mayores y menores, la vagina, el ano u otras zonas erógenas de nuestro cuerpo como los pechos o los muslos. Al igual que existen diversas maneras de estimularse, también hay diferentes posturas, como boca abajo, de lado, boca arriba, con las rodillas hacia el pecho, de cuclillas, sentadas…

Si hablamos de la estimulación a través del roce con el dedo o dedos podemos hacerlo con un nivel de presión bajo, medio o fuerte. Existen diferentes opciones de movimiento, por ejemplo: de arriba abajo o de abajo hacia arriba, frotando de lado a lado, a través de pequeños y suaves golpecitos, dibujando círculos o un zigzag, aprisionando el clítoris entre los dedos, con pequeños pellizcos… Si no queremos utilizar los dedos o las manos o si queremos variar, también podemos manejar otras opciones  o combinarlas, como una almohada, un cojín o una toalla entre las piernas, el chorro de la ducha, objetos como un collar de cuentas…

Además podemos masturbarnos únicamente introduciendo algo en nuestra vagina o combinándolo con la estimulación del clítoris y/u otras zonas de los genitales femeninos externos y el cuerpo. En este caso podemos utilizar un dildo o un vibrador (acompañado de lubricante), uno o más dedos, un calabacín (con preservativo y lubricante)… Y tampoco podemos olvidar otros productos eróticos como el succionador de clítoris, el vibrador sencillo o doble estimulación (para la vagina y el clítoris), las bolas tailandesas (anales), el estimulador de pezones, lubricantes, geles de efecto calor o frío, etc.

 A la hora de masturbarnos podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación e ir variando en las prácticas. Podemos utilizar fantasías sexuales para aumentar y mantener la excitación, hacerlo frente al espejo, consumiendo contenido erótico (literatura, películas, fotografías…)… Recuerda que la masturbación femenina es una práctica con muchos beneficios y variantes, pero no tenemos por qué sentirnos obligadas a realizarla. La manera en que cada persona vive su sexualidad es única. Y no existe un modelo de goce universal. Te invito a descubrir y compartir de qué manera la disfrutas tú.

Lara Herrero Barba.

ALTERNATIVAS A LA MONOGAMIA: EL POLIAMOR

"Desingned by Pressfoto / Freeppik"

“Desingned by Pressfoto / Freeppik”

El poliamor es una manera de entender las relaciones en la que, de mutuo acuerdo, se permite tener relaciones sentimentales con más de una persona a la vez. La monogamia parece ser la única opción de unión posible tal y como nuestra sociedad entiende las relaciones, basándose en el ideal de amor romántico y en la exclusividad. El poliamor lleva practicándose mucho tiempo en privado como alternativa amorosa a la monogamia y cada vez son más las parejas que entienden las relaciones de manera diferente.

Cuando no hemos tenido referencias de parejas poliamorosas y únicamente nos han educado en la monogamia, parece difícil comprender que una persona pueda mantener varias relaciones amorosas a la vez sin que esto le suponga conflictos. De aquí surgen falsas creencias y diversos mitos.

Muchas personas piensan que las relaciones poliamorosas son poco duraderas y están abocadas al fracaso. Lo cierto es que no existen datos que fundamenten esta idea. Lo que sí sabemos es que las relaciones no exclusivas con varias personas finalizan a medida que sus protagonistas lo consideran, de igual manera que lo hacen las parejas monógamas. Otro de los argumentos que cuestionan el poliamor es que las personas que lo practican lo hacen porque no son capaces de ser fieles y prefieren gozar del beneficio que da la libertad y la disponibilidad que ofrece la soltería. En realidad las personas poliamorosas deciden mantener varias relaciones de manera consensuada, libre y pactada entre todos los miembros de la pareja; mientras que las monógamas mantienen la exclusividad amorosa con un solo miembro de la pareja, por lo que si esto se rompe a veces recurren al engaño o lo que llamamos “infidelidad”. El hecho es que la mentira y el engaño son aspectos que no caben en ningún tipo de relación, ya sea poliamorosa o monógama.

¿Cómo es una relación poliamorosa?

No existe una organización particular en las relaciones poliamorosas. Hay personas que tienen dos parejas, otras que tienen una relación principal y otra(s) secundaria(s); personas que mantienen una relación homosexual con tres personas, amantes heterosexuales que conviven en la misma casa; dos madres y un padre… En el poliamor hay cabida para las relaciones entre todos los sexos, identidades y orientaciones; al igual que sucede en las relaciones monógamas.

Aunque el poliamor no siga una estructura concreta existen elementos que definen las relaciones de quienes lo practican. Uno de ellos es la negociación: Los componentes de cada relación establecen entre todos un funcionamiento de la misma, de forma libre y consensuada. Como en cualquier tipo de compromiso, se trata de poner unas reglas básicas que habrán de ser revisadas periódicamente a medida que la relación evolucione. Por ejemplo, en la monogamia, una de las reglas comunes es la exclusividad sexual a la pareja. En el poliamor las reglas pueden modificarse y ser reajustadas. Lo fundamental para la negociación es la comunicación con el fin de solucionar cualquier tipo de desacuerdo. En este sentido no parece haber muchas diferencias entre las personas monógamas y las poliamorosas. La comunicación es un pilar imprescindible para la salud de cualquier tipo de relación. Es fundamental hablar con libertad, naturalidad y claridad a la hora de comunicar situaciones con las que no estamos conformes, confesiones o deseos. Así como la honestidad y el respeto con los otros. Decir la verdad es otra de las claves para el éxito de una relación amorosa. Algunas personas monógamas temen ser sinceras con sus deseos por miedo a herir a sus parejas; sin embargo, para la mayoría de poliamorosas es básico mantener una independencia y autonomía, por lo que la confianza a la hora de decir la verdad es imprescindible. La investigación “Consensually Nonmonogamous Relationships” de Terrí D. Conley, publicada en la revista Perspectives on Pshychological Science asegura que las personas poliamorosas tienen más confianza en su pareja y por tanto son menos celosas.

Con la monogamia como protagonista, actualmente el poliamor es una opción de la que poco conocemos. Muchas personas poliamorosas no saben muy bien cómo actuar o cómo comunicar esta situación en su entorno. Otras prefieren mantenerlo en secreto por miedo al rechazo, la incomprensión o la culpabilidad por no querer mantener relaciones monógamas. Poco a poco estamos comprobando que en el poliamor no todo son impedimentos. Existen aspectos positivos como dar y recibir amor de más de una persona o tener una amplia red de apoyo e intimidad. Lo que está claro es que tanto la monogamia como el poliamor son opciones igual de válidas. Todo depende de la libre elección de cada persona.

Artículo publicado en El Periódico de Castilla y León (número de Septiembre 2017).

Lara Herrero Barba

ORGULLO GAY ¿Qué sabes sobre esta celebración?

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El pasado 28 de junio se celebró el Día Internacional del Orgullo Gay. Se trata de un encuentro donde la comunidad LGTB+ celebra diferentes actos en pro de la diversidad sexual, el respeto y la tolerancia. Es un día para reivindicar a nivel mundial asuntos como: el fin de la discriminación, la despenalización de la homosexualidad, la legalización del matrimonio homosexual y el establecimiento de familias, la lucha contra la LGB-fobia o el respeto a la identidad sexual.

¿Por qué se celebra el 28 de junio y no otro día?

La década de los 50 y 60 estuvo marcada por la persecución policial a gais y lesbianas. Las leyes penalizaban la homosexualidad a través de multas y detenciones El Día del Orgullo se celebra en conmemoración a los disturbios de Stonewall que tuvieron lugar en 1969 en Nueva York durante una redada policial para arrestar a personas homosexuales en un local llamado Stonewall Inn. En respuesta, se celebraron diferentes protestas y manifestaciones hasta que en 1970 se convirtieron en una marcha para recordar lo sucedido. Hasta siete años después no llegó a celebrarse en España, concretamente en Barcelona y un año después, en 1978, en Madrid. El éxito fue tal que pasó a convertirse en un evento Internacional de protesta ciudadana hasta lo que hoy conocemos como Día del Orgullo.

¿Por qué su símbolo es una bandera arco iris?

Para celebrar el 25 aniversario de los disturbios de Stonewall el artista Gilbert Baker creó una bandera arco iris. Este símbolo se utilizó por primera vez en 1978 en la  marcha del Orgullo LGBT de San Francisco. En un principio la bandera constaba de ocho colores que representan la diversidad sexual y la pluralidad de personas que forman la comunidad LGTB. Actualmente los colores se han reducido a seis: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta.

 

¿Sigue siendo necesario celebrar el Ogullo?

Son 22 los países que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. La adopción homoparental es legal en 26 países. En muchos de éstos lugares también existen leyes contra la discriminación por la orientación sexual, legislación contra delitos de odio hacia personas LGBTI (lesbianas, gais, transexuales y personas intersexuales) o normativas contra el acoso escolar para proteger a menores LGTBI.

Sin embargo, en muchos países se siguen vulnerando los derechos de las personas por su orientación sexual, por lo que aún sigue siendo muy necesario que se celebren días como el Ogullo Gay para hacer visible una lucha a nivel Internacional en pro de la tolerancia, el respeto y la igualdad entre personas LGTBI. Según el último Informe de ILGA (Asociamción Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales y personas Intersexuales) existen más de 70 países donde las relaciones homosexuales se castigan con la cárcel, torturas e, incluso la pena de muerte. En Yemen las relaciones entre hombres se castigan con penas como: 100 latigazos, un año de presión (para hombres solteros) o la lapidación (para hombres casados). En países como Pakistan o Somalia las relaciones homosexuales se castigan con la muerte.

Por otra parte, se siguen cometiendo delitos homófobos, incluso en países cuya legislación aboga por los derechos de éstas personas. Un ejemplo es lo sucedido en Orlando en 2016, que tras un año después de aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, se produjo un ataque en un club gay que acabó con la vida de más de 40 personas. Según las investigaciones de ESADE Business School Ben Capell más de la mitad de la población LGTB ha sufrido algún tipo de discriminación en su lugar de trabajo.

Este año nuestra capital ha sido la sede para celebrar la quinta edición del Orgullo Mundial, convirtiéndose así en una de las marchas del orgullo más importantes de Europa. Entre las actividades que se ofrecen podemos encontrar: espectáculos, conciertos, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Carrera de la Diversidad por una sociedad orgullosa de su Diversidad Sexual o exposiciones como “Amor Diverso” en el museo Thyssen.

Artículo publicado en El Periódico de Castilla y León (número de Julio).

Lara Herrero Barba

COSA DE VULVAS ¿Cómo influye la relación que tienes con tu vulva en la sexualidad?

Arte por: Jana Brike

Arte por: Jana Brike

¿Cómo de bien conoces tu cuerpo?, ¿y tu vulva?, ¿y cómo respondes ante un encuentro sexual?, ¿qué relación tienes con tu menstruación?, ¿cómo vives los tabúes en torno a ella?… Estas son algunas de las preguntas que deberías hacerte si quieres saber cómo influye en tu sexualidad la relación que tienes con tu vulva.

Lo primero de todo: ya es hora de que empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Está muy bien que le pongas un seudónimo a tus genitales o que te refieras a ellos con diferentes nombres en función de si el momento es más romántico, pasional o infantil. Llama a los genitales como quieras, pero conoce cómo se denominan realmente, porque ése será un primer paso para conocerlos. Me resulta curioso que cuando acudo a algún taller sobre sexualidad la gente se avergüence cuando hablo de penes y vulvas y ni se inmuten al oír “coño”, “chorra”, “poya” o “seta”.

Lo de los penes está claro, pero ¿todas y todos sabríamos a que nos referimos con vulva?… Y aquí viene el segundo paso para conocernos: nuestra anatomía. ¿Es lo mismo una vulva que una vagina?… No. La vulva es el conjunto de órganos genitales femeninos externos (el monte de venus, el clítoris, los labios…) Y la vagina forma parte de los órganos genitales femeninos internos que van desde la vulva hasta el útero.

Si nunca has distinguido las partes de tu vulva o nunca las has visto, te recomiendo un ejercicio muy sencillo de auto-conocimiento: Desnúdate (si quieres sólo de cintura para abajo), coge un espejo y observa tu vulva. Tómate tu tiempo, relájate y vete recorriendo cada parte, fíjate en su forma, en su color, si te resulta agradable… Cada parte de tu cuerpo es importante. Si conoces cómo es tu rostro, tus manos o tus piernas, pregúntate por qué hasta ahora no conocías tu vulva.

Este mismo ejercicio también puedes realizarlo con todo tu cuerpo: Tras una ducha relajante detente desnuda frente al espejo. Recorre cada palmo de tu piel, no te olvides de ningún recoveco, respira hondo y observa cómo es tu cuerpo, qué parte te resulta más agradable, qué te gusta, cómo lo sientes… Cuando valoramos nuestra vulva y nuestro cuerpo, nos valoramos a nosotras mismas.

Y, ¿por qué es tan importante conocerse? El primer paso para disfrutar (eróticamente hablando) es conocernos. Cuando conocemos cómo es nuestro cuerpo y lo aceptamos y valoramos tal cual es, será más fácil que permitamos que otros también lo acepten y lo valoren. Es decir, cuando aprendemos a valorarnos y querernos asumimos que somos dignas y dignos de ser valorados y queridos y permitimos que esto suceda. Cuando no nos aceptamos es más probable que sintamos rechazo hacia nosotras/os mismas, y esto hará más difícil que alguien nos valore. Si nos conocemos sabremos qué nos gusta y que no nos gusta y será más fácil comunicárselo a nuestra pareja sexual.

El hecho de que muchas mujeres no conozcan o no acepten sus cuerpos como parte de su sexualidad tiene que ver, entre otras cosas, con el papel que socialmente se le ha sido asignado en el terreno sexual. Por ejemplo, al hombre se le otorgado el rol de activo y a la mujer el rol de pasiva. Las consecuencias de estas etiquetas han producido que algunas mujeres acaben tomando este rol como verdadero. Como resultado, muchas nunca han tomado la iniciativa en sus relaciones sexuales, siempre han esperado a que sea el hombre quien despierte su propio deseo y, en el peor de los casos, cuando han tomado el rol de activas o han mostrado su deseo sexual, han sido tachadas de guarras, frescas, fulanas o putas.

El autoconocimiento sexual femenino también tiene mucho que ver con la autopercepción de la menstruación. En nuestro país no hace mucho tiempo que, cuando a una chica le bajaba la regla por primera vez, se le venía encima una pesada manta de mitos, consejos, cautelas, prohibiciones y alarmas varias: “ahora que eres mujer tienes que tener mucho cuidado”, “con la regla no puedes ducharte”, “si tienes la menstruación la mahonesa se cortará”, “no puedes practicar deportes cuando menstrúes” o “las plantas se morirán cuando las toques si estás con la regla”.

En la actualidad hemos cambiado ésos mitos por rechazo: a los olores, fluidos, cambios hormonales, a la vulva, a los cuerpos… La diferencia es que este rechazo no está tan expuesto, socialmente hablando, como lo estaban los mitos que ya hemos mencionado. Te doy dos ejemplos:

  1. ¿Te has fijado en los mensajes que acompañan a los productos “higiénico-sanitarios para los genitales femeninos?
    No sólo no llaman a las cosas por su nombre (¿Zona íntima?… ¿hablan de mi vulva, de mis sentimientos o de mi casa?); sino que envían un mensaje peligroso: en tu vagina tienes que tener una limpieza extra, porque puede oler mal, porque si no está fresca se notará que tienes la regla o porque tienes que mantener limpias tus braguitas. Además no muestran la menstruación como un proceso natural de la mujer, sinónimo de salud; sino como un líquido azul que poco se asemeja a la sangre y que te produce extraños comportamientos.
  2. Las mujeres llevamos productos a la vista o sueltos por el bolso, pero cuando se trata de tampones, compresas, salvaslips o copas menstruales utilizamos una variedad infinita de tácticas para que nadie sepa que lo llevamos encima. No nos incomoda pedir agua en un bar para tomar una pastilla contra el dolor menstrual; pero si tenemos que cambiarnos de tampón en el baño lo escondemos en un estuche dentro de un neceser dentro del bolsillo interior del bolso y sólo cuando estamos solas, con la puerta cerrada, lo sacamos para que nadie lo vea.

Y, continuando con los mitos, uno que aún se mantiene en torno a la menstruación es que no se pueden mantener relaciones sexuales mientras se menstrúa. Esto es totalmente falso, lo que sí es verdad es que a muchas personas les produce rechazo. ¿Por qué?… Antes de citar algunos de los argumentos más comunes tenemos que reflexionar sobre lo que entendemos por relaciones sexuales. Si sólo nos referimos a relaciones que impliquen los genitales, la penetración y la finalidad de obtener orgasmos. O si nuestra concepción es mucho más amplia y también incluye otras zonas del cuerpo, otras prácticas y otro tipo de placeres derivados, por ejemplo, de un masaje. Habrá muchas personas a las que no les apetezca el coito durante la menstruación, pero sí otras prácticas eróticas.

A veces las mujeres no quieren mantener relaciones sexuales mientras menstrúan porque creen que la sangre va a producir temor, asco o aversión a sus parejas. Lo cierto es que sólo suelen ser suposiciones. Si hablamos de parejas heterosexuales, los hombres son quienes menos impedimentos ponen al respecto.

Otras mujeres (normalmente las que sufren dolores menstruales) creen que tener un orgasmo durante la menstruación puede ser doloroso por las contracciones que se producen. En realidad el cuerpo libera oxitocina y dopamina al producirse un orgasmo y esto puede aliviar el dolor. Además, los orgasmos producen contracciones que permiten eliminar más flujo y esto también alivia las posibles molestias.

Hay algunas mujeres que la sangre les produce rechazo y piensan que la sangre menstrual es algo sucio. Esto puede tratarse de un problema educacional mucho más complejo de lo que parece, y que se relaciona con los modelos sociales de hombre y mujer que una sociedad va construyendo a partir de estereotipos en función de nuestro sexo biológico. A este asunto podría dedicarle otro artículo, pero lo que pretendo es reflexionar sobre la concepción diferenciada que tenemos de nuestros propios fluidos en función de si somos hombres o mujeres. Es decir, ¿creéis que el semen produce el mismo rechazo que la sangre menstrual? Ambos fluidos forman parte de la vida y permiten la concepción humana, pero uno (el semen) está mucho mejor considerado…

Tanto si mantienes relaciones sexuales durante la menstruación como si no, hay otras cosas que debes saber:

  • Ya he aclarado que mantener relaciones sexuales durante la menstruación no es inmoral ni sucio; sino que estas ideas tienen que ver con la tradición cultural y social y la moral religiosa, pero en ningún caso se basan en fundamentos científicos. Tampoco es algo perjudicial para la salud. Es una decisión personal y de pareja. No existen pautas generales porque cada persona tiene una sexualidad única. Lo que para una persona puede resultar placentero, para otra persona quizás no tanto.
  • Para muchas mujeres el sexo durante la menstruación no sólo les resulta placentero, sino que facilita ciertas prácticas como la penetración, puesto que la sangre hace de lubricante. Además, el deseo sexual puede verse incrementado (aunque esto depende de cada mujer y de cada ciclo menstrual)
  • Es recomendable el uso del preservativo. Durante la menstruación puedes quedarte embarazada y contraer infecciones de transmisión genital y enfermedades de transmisión sexual. El riesgo no tiene que ver con la menstruación o el contacto con la sangre, es el mismo riesgo los días en que la mujer menstrúa que los que no lo hace.
  • Si decides mantener relaciones sexuales durante la menstruación pero quieres controlar tu flujo, una buena opción en hacerlo bajo la ducha. Si no te convence, te propongo las esponjas vaginales. Puedes utilizarlas incluso durante la penetración, con comodidad y sin necesidad de quitártela.

Os animo a analizar los mitos con los que habéis convivido en torno a vuestra menstruación y a dejarlos atrás, observando cómo es vuestra propia experiencia, vuestra sangre y vuestro cuerpo durante todo el ciclo, para haceros una idea propia de vuestra menstruación a partir de la vivencia personal.

Y ya que estamos hablando de menstruación yo también quiero sumarme a las alternativas al tampón y la compresa convencional. Aunque el mercado nos incite a comprar estos dos productos, existen otros como la copa menstrual que, pese a que ha ganado fama muy recientemente, es un producto que existe desde los años 30.  Supongo que ya sabréis las ventajas de su uso (a la larga te sale muy rentable, ayuda al medio ambiente, puedes usarla durante 10 horas, no daña tu vagina ni sus fluidos…), pero os voy añadir una más que he descubierto por propia experiencia.

Cuando comienzas a utilizar la copa menstrual la relación con tu regla puede cambiar, comienzas un nuevo camino de autonocimiento. Muchas mujeres nunca han tocado su vulva ni introducido otra cosa que no sea un pene en su vagina. Con la copa puedes descubrir y experimentar aspectos como: diferenciar partes de tu vulva, la cantidad de flujo que tienes y como es su color y densidad, conocer la fuerza que tienen los músculos de tu vagina y las contracciones que produce, desterrar algunos mitos como que la vagina es una cueva sin fin o que si introduces algo puede que no vuelva a salir… En cuanto a su uso, seguro que ya sabéis cómo funciona, pero quiero daros un pequeño consejo: muchas mujeres ven en la copa el inconveniente de tener que lavarla después de utilizarla, sobre todo si nos encontramos en lugares públicos. Pues bien, siempre podemos llevar en el bolso una botellita de agua y lavarla sin salir del inodoro o limpiar los restos de sangre con papel higiénico para, después, volver a introducírnosla. Esto es algo que puedes hacer si te encuentras fuera de casa ocasionalmente, pero cuando dispongas de intimidad, es necesario que la laves con agua y jabón neutro.

Además de las copas menstruales no quería dejar de mencionaros otros productos como las compresas reutilizables de tela ecológicas o las esponjas de mar. Recordad que no hay dos mujeres iguales, por lo que no hay productos menstruales universales, sino que para cada mujer existirá un método idóneo.

Conócete, infórmate, escucha a tu cuerpo y ¡fuera mitos y tabúes! Cada mujer es única e irrepetible, al igual que su sexualidad.

Y recuerda, ¡la revolución comienza con el autoconocimiento!

 

DE LA “SEXUALIDAD SENTIMENTAL” A LA SEXUALIDAD SIMPLIFICADA: “Love”

Hoy os hablo de sexo y amor a través de “Love”, la nueva película de Gaspar Noé.

Retratar la sexualidad humana a través de una pantalla no es una tarea sencilla. En primer lugar, hay que esquivar el etiquetado tradicional de una industria poco acostumbrada a mostrar el sexo como algo natural, más allá de las categorías “erótico-porno-X”. En segundo lugar, es difícil competir con contenidos cuyo único propósito es vender, sin importar la cosificación de la mujer o la veracidad de sus escenas. Y, en tercer y último lugar, el significado social que damos a la sexualidad está lleno de mitos, tabúes, miedos, censuras, genitalidad y exclusión que hay que manejar muy bien para no acabar haciendo una obra vulgar.

La historia es la siguiente: Murphy es un hombre infeliz, padre de un hijo de dos años y pareja de Omi, una mujer rubia más joven que él. La película se desarrolla entre los pensamientos nostálgicos del protagonista, cuando compartía la vida con Electra, su expareja. A través de sus recuerdos comienza a narrar sus aventuras de amor y sexo con Electra, una historia feliz hasta que aparece una vecina con quien surge un trío, Omi. Cuando Murphy decide repetir el polvo con Omi, pero a espaldas de Electra, el preservativo se rompe y Omi se queda embarazada. A partir de entonces la relación entre el protagonista y Electra se rompe, pero él no puede olvidar todo lo que vivió con ella y lo que sexualmente experimentaron juntos.

Mi propósito no es desgranar la historia, sino acercaros a algunos detalles de la película que me gustaría destacar. Como ya sabréis a estas alturas, la película tiene una gran carga erótica con varios puntos a favor, como: la variedad de planos estéticamente cuidados; que los cuerpos que aparecen, así como las prácticas que se realizan se nos muestran desde diferentes ángulos; y los genitales aparecen como una parte más del cuerpo, sin restarle protagonismo a otras zonas de placer. Los puntos en contra: los genitales masculinos son los protagonistas, una vez más, mostrándose en las diferentes etapas de la respuesta sexual humana, cuando aumentan su dureza y firmeza y cuando se produce la eyuculación; sin embargo los genitales femeninos no se ven explícitamente.

¿Será Noé un cineasta más que responsabiliza al pene del propio placer y el de la pareja en las relaciones sexuales?

Otro punto a favor de “Love” es que muestra diferentes prácticas eróticas: masturbación masculina y femenina, besos, caricias, una sesión de fotos erótica, el 69, felaciones, cunnilingus y, como no, coitos. Puntos en contra: de ocho escenas analizadas, 6 muestran la penetración como fin último para obtener orgasmos y en su totalidad los genitales aparecen como los órganos protagonistas del placer.

Recordemos que:

Muchas veces las películas, imágenes y contenidos eróticos o pornográficos no permiten que todas las personas se sientan identificadas con lo que ven. Entre otras cosas, esto sucede porque los cánones estéticos y de comportamiento sexual no son muy fieles a la realidad y son poco diversos, como ya os expliqué en otro post (http://www.sexopositivo.com/un-recorrido-por-la-historia-del-arte-y-cine-porno/) Los actores y actrices suelen parecerse en cuanto a que mantienen sus cuerpos cuidados, depilados, sus gestos y voces suelen ser exagerados…  Un punto a favor de Noé en este sentido es que nos muestra a una pareja que disfruta en sus relaciones pero que no gime. No hace falta que nos oigan los vecinos para dejar claro que lo que estamos haciendo nos resulta placentero. Además, la coprotagonista lleva con mucha seguridad una buena mata de pelo en su vulva, porque no todas las mujeres deciden depilarse y, aunque la industria pornográfica tradicional nos quiera vender que el vello es feo, cada mujer ha de decidirlo por sí misma. Otro punto a favor en este sentido es que, a diferencia de las escenas eróticas tradicionales, además de mostrarse los preliminares, antes del coito aparece el uso de preservativos y, no sólo eso, también nos muestra con naturalidad la posibilidad de que se pueda romper.

Un punto en contra que no puedo dejar pasar es el sentimiento de pertenencia en una pareja. La película perpetúa una imagen machista de las relaciones heterosexuales con frases del protagonista hacia Electra como: “Hicimos una promesa, yo te pertenezco y tú me perteneces”; “vivir con una mujer es como compartir la cama con la Cía. No hay secretos”; “estaba muy buena, no pude resistirme, tenía que metérsela” o “he hecho lo correcto, proteger a mi dama”. Los comportamientos de los protagonistas perpetúan los roles sexuales de hombre-activo y mujer-pasiva que tantos problemas nos ocasionan en la realidad porque benefician la sexualidad de un@s y perjudican la de otr@s en función del sexo.

Podríamos justificar los puntos negativos que os he mencionado alegando que el director está desarrollando un guion que no tiene por qué ser fiel a la realidad; pero Noé nos acompaña durante todo el film a través de su protagonista. La señal más clara es cuando se entremezcla la propia intencionalidad del mismo con la del actor principal a través de esta frase: “¿Sabes cuál es mi mayor sueño en la vida? Mi mayor sueño es hacer una película que represente verdaderamente la sexualidad sentimental”. Lo cierto es que simplificar los sentimientos al amor y éste a la pasión, la posesión, los celos, el desasosiego y la resignación no hace más que empequeñecer la sexualidad. Del mismo modo que lo hace reducirla a la heterosexualidad, el coito, los genitales y los orgasmos.

Juzguen ustedes mism@s

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