• 660 578 316
  • info.sexopositivo@gmail.com

Archivos de la etiquetas sexos

PARTNER PLUS

PARTNER PLUS

UN VIBRADOR PARA EL Y PARA ELLA

Partner Plus Juguetes eróticos Sexo Positivo

Partner Plus es un vibrador de última generación en forma de “U” ideal para utilizar durante la penetración vaginal, a solas o en relaciones lésbicas.

Aunque el juguete se comercialice entre parejas heterosexuales para incluirlo durante el coito, la verdad es que también puede utilizarse a solas durante la masturbación o en relaciones sexuales entre mujeres. Podemos usarlo en la masturbación como un simple vibrador en contacto con nuestros genitales o zonas erógenas. También podemos utilizarlo conjuntamente con un dildo o uno o más dedos introduciéndolo en la vagina a la vez que tenemos puesto el Partner Plus.

 

PARTNER PLUS ESTIMULA 5 ZONAS GENITALES

El juguete erótico Partner Plus posee dos motores de vibración para ambos miembros de la pareja (heterosexual). La parte delantera reposa sobre la zona externa de la vulva y estimula los labios y el clítoris. Mientras que la parte trasera se introduce en la vagina para estimularla, a la vez que lo hace sobre el pene durante la penetración y sobre el punto G del interior de la vagina.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PARTNER PLUS

Partner Plus Review Sexo Positivo

  • Su diseño ergonómico y flexible se ajusta perfectamente a la vulva, de tal manera que, independientemente de su forma o tamaño, podrás utilizarlo.
  • Posee diferentes modos de vibración, en concreto 10: 3 intensidades y 7 ritmos de vibración.
  • Es impermeable, por lo que puede utilizarse bajo el agua y añadir un toque diferente a la relación erótica.
  • El material del que está hecho es silicona, de tacto suave y agradable.
  • Es recargable, por lo que no lleva pilas. Se carga a través de un USB magnético que incluye el paquete con el juguete.

 

POR QUÉ RECOMENDARÍA EL PARTNER PLUS

Estos son algunos de los puntos fuertes por los que recomendaría el juguete erótico Partner Plus:

  • Puedes utilizarlo en combinación con otros juguetes como dildos.
  • Si eres una pareja heterosexual es un juguete para ambos.
  • En relaciones coitales produce sensación de estrechez vaginal en el pene.
  • Estimula diversas zonas de la vulva: Punto G, vagina, clítoris, labios menores…
  • Posee modos de vibración muy potentes.
  • Es muy fácil de lavar (con agua y un jabón neutro o un producto específico).
  • La batería es de larga duración y no lleva pilas, por lo que durará mucho tiempo y no tendrás que preocuparte por si se para a mitad de la relación sexual.
  • Tiene un uso diverso: se puede utilizar entre parejas heterosexuales y lésbicas, así como a solas.
  • En función de la postura también podría estimular la zona de los testículos en el hombre durante la penetración vaginal.

 

ALGUNAS DESVENTAJAS DEL PARTNER PLUS

No vamos a engañarnos. Todos los juguetes eróticos tienen sus pros y sus contras. Y el Partner Plus no iba a ser menos. Estas son algunas de las desventajas que he encontrado a este producto:

  • El ruido que produce la vibración es elevado. Esto puede ser un inconveniente si tienes a alguien al otro lado de la pared o no importante en absoluto.
  • La parte superior de la “U” del Partner Plus puede resultarte molesto en la zona del hueso pélvico, bajo el Monte de Venus, en función de la posición en que te coloques durante las relaciones sexuales.
  • Puede salirse la parte trasera de la “U” del Partner Plus que se introduce en la vagina durante las relaciones sexuales. Esto puede suceder, por ejemplo, en determinadas posturas o durante una penetración con movimientos fuertes y rápidos.

 

Partner Plus Review Juguete erótico

 

Partner Plus es un producto erótico que hay que probar al menos una vez en la vida. Es un juguete diferente con muchas posibilidades. En mi caso llevaba tiempo queriéndolo utilizar porque me lo demandaban muchas personas durante reuniones eróticas o en consulta (terapia sexológica o de pareja). Gracias a Sacia Sex he podido descubrir este maravilloso juguete que os recomiendo adquirir como complemento en vuestra vida sexual. Podéis hacerlo de una manera rápida, sencilla y segura en la tienda online de Sacia Sex.

 

 

Lara Herrero

VULVA, TE QUIERO ASÍ

EL NUEVO PROYECTO PARA POSITIVIZAR LAS VULVAS SE LLAMA “VULVA, TE QUIERO ASÍ”

¿Alguna vez te has parado a pensar si te gustan tus genitales? O ¿Si esa auto-apreciación puede influir en tu autoestima y en tu sexualidad?

“Vulva, te quiero así” es un espacio para positivizar las vulvas en el imaginario colectivo y, de esta manera, permitir a las personas con vulva (mujeres y hombres) poder disfrutar de una relación sana y satisfactoria con sus genitales y, en general con su sexualidad.

El contexto socio-cultural en el que vivimos ha perpetuado, durante muchos años, una idea de sexualidad basada principalmente en la reproducción. Entre otras cosas, es por esto que los genitales suelen ser los grandes protagonistas de nuestra erótica.

 

¿Nos resultan bonitos nuestros genitales?

Cada hombre y cada mujer tienen su propia opinión al respecto. Parece ser que los hombres(cisgénero) se relacionan con sus genitales de una manera más amable que las mujeres; quienes muchas veces tienen una actitud distante al respecto.

A lo largo de la historia la sexualidad de las mujeres ha estado en un segundo plano. Del mismo modo que las vulvas se han visibilizado en menor medida que los penes. Durante mucho tiempo los genitales femeninos se han relacionado con algo suciopecaminosoimpuromaloliente y doloroso. Las mujeres tenían que mantenerse vírgenes hasta el matrimonio, vestir condecorosamente para ser aceptadas y menstruar en silencio (por si la mahonesa se cortaba o por si la sangre menstrual producía un olor desagradable) .  A nivel educativo se han investigado bastante menos los genitales femeninos que los masculinos. Además, normalmente hay mucha más libertad para hablar de sexualidad masculina (masturbación, promiscuidad…), mientras que aún existe censura y agravio hacia la sexualidad femenina.

A veces, cuando vemos la imagen de una vulva o intentamos hacer una descripción, surgen palabras negativas como: feo, sucio, arrugado, raro, desagradable, extraño, pringoso… Muchas personas no logran aceptar sus genitales como una parte bella de su cuerpo. Cuando tenemos problemas de aceptación hacia alguna zona de nuestro cuerpo, es probable que nuestra relación con la misma sea mala o inexistente. Es por esto que las personas con una percepción negativa de sus vulvas tienen más posibilidades de tener problemas para obtener placer a través de las mismas.

 

¿Qué imagen se te viene a la cabeza si visualizas una vulva?

¿Es positiva, negativa, te da miedo pensarlo; se asemeja a algo vivo, a algo triste, a algo salvaje, a un sentimiento o emoción…?

A través de “Vulva, te quiero así” te propongo que realices un parecido razonable entre las vulvas y algo que se le parezca. La única condición es que tiene que ser positivo. Puede ser un objeto, un alimento, un pensamiento, un color, un animal, un mineral, una planta,  algo totalmente abstracto…

 

 

Formato
  • Te invito a compartir tu parecido en positivo en forma de texto, fotografía, ilustración o collage; acompañado de una pequeña explicación justificando tu elección.
  • Da igual tu edad, tu identidad sexual, tu orientación del deseo, tu procedencia o creencia religiosa.
  • Envía tu parecido razonable (positivo) a: info.sexopositivo@gmail.com con el asunto “Vulva, te quiero así”. Indicando si deseas aparecer como autor/a con nombre y apellidos o de manera anónima.
  • Te dejo mi parecido razonable para que lo tomes como ejemplo.

 

MI PARECIDO RAZONABLE PARA VULVA TE QUIERO ASÍ: LA ALCACHOFA

Las vulvas me recuerdan a una alcachofa. Cada una de sus capas se asemeja a los pliegues de los labios mayores y menores que protegen los genitales externos. Cada alcachofa, al igual que cada vulva, tiene un color diferente. Y las capas que la componen son únicas e irrepetibles. Si separamos una alcachofa por la mitad y observamos uno de los trozos, veremos las capas con mayor claridad.

La parte inferior de una mitad me recuerda a la entrada de la vagina, de un color más notorio que el resto. Mientras que la parte superior de las capas es similar al glande del clítoris, dispuesto en la zona alta de los genitales, bajo los labios mayores. Visualmente el rabo de la alcachofa podría asemejarse a la raíz del clítoris, que termina en la zona del llamado Punto G, del interior de la vagina.

Muchas mujeres nunca han observado sus genitales con un espejo, visualizando de cerca cada una de sus partes, sus colores y texturas; bien por desconocimiento, indiferencia, miedo, rechazo o asco. Estos impedimentos que no nos permiten tener una relación saludable con cada zona de nuestros genitales son como las capas de una alcachofa. Hay que ir descubriendo una a una. A veces estas capas (o impedimentos) son construidas, otras son aprendidas y, en muchas ocasiones, infundadas. Sería maravilloso ir saboreando, capa a capa, hasta llegar al corazón; que es lo más sabroso y lo que, en mayor medida, despierta nuestros sentidos.

 

Vulva, te quiero así” es un rincón para compartir experiencias y construir junt@s una imagen positiva y diversa de las vulvas.

 

Lara Herrero Barba. Sexo Positivo.

LITERATURA ERÓTICA

Fugace Piacere Thais Duthie _ Literatura erótica lésbica BDSM

HABLANDO CON THAIS DUTHIE SOBRE SU PRIMER LIBRO:  “FUGACE PIACERE Y OTRAS HISTORIAS”

Una periodista se adentra, sin quererlo, en el mundo del BDSM. Allí descubre sensaciones, prácticas y placeres que le conducen, al igual que a muchos lectores, hacia nuevos rincones donde apetece quedarse. Así comienza “Fugace Piacere”, el libro de literatura erótica de Thais Duthie.

Se trata de algo más que un libro de literatura erótica. Es un viaje hedonista que aúna el BDSM y las relaciones lésbicas. Dos particularidades difíciles de encontrar, retratadas con buen gusto, entre las historias de libros. La autora nos recomienda LES Editorial. “Una editorial que publica libros por y para mujeres LGBT. Contacté con ellas porque me enamoró su filosofía y ahora les ayudo con la organización de eventos, me hace muy feliz poder formar parte de su proyecto. Todas sus obras están cuidadosamente seleccionadas y son historias de calidad que representan muy bien al colectivo lésbico. Mi recomendación: Cosas del destino de Cris Ginsey y Anna Pólux, una obra que me conquistó la primera página, muy humana y repleta de sentimientos con los que me sentí muy identificada”. Tú también puedes dejar un comentario con el título de la obra que no nos podemos perder.

No es fácil encontrar escenas naturales y reales de relaciones sexuales entre dos mujeres. Pero esto no sólo sucede en la literatura. Muchas veces la pornografía mainstream muestra encuentros lésbicos irreales, filmados con el objetivo de satisfacer los deseos de hombres heterosexuales. Preguntamos a Thais Duthie si cree que en la literatura erótica sucede lo mismo.

“Sí, estoy acostumbrada a encontrarme escenas con posturas imposibles, mucha tijera y demasiados orgasmos fingidos. Creo que en la erótica no ocurre tanto, o no de la misma manera. Quienes escribimos erótica lésbica tenemos o hemos tenido experiencias con otras mujeres y eso nos ayuda a reflejarlo con verosimilitud. Es mucho más sencillo detectar irrealidad en literatura que en pornografía o cine”.

Pero volvamos a adentrarnos en la obra. La autora propicia el clima idóneo para que te sumerjas en la historia pidiendo a gritos la acción erótica. Aunque esto es casi inevitable puesto que no sólo estimula tu imaginación, sino también los sentidos gracias al aroma afrodisiaco de sus hojas (impregnadas de incienso) y a la lista de reproducción de Spotify que acompaña perfectamente la lectura. Y es que el ambiente es muy importante en cualquier encuentro sexual: la iluminación, los aromas, la ropa, la temperatura, los sonidos o la música… Así como los complementos que (opcionalmente) se utilicen. Dos ejemplos interesantes son los propuestos en “Fugace Piacere”: un lazo de tacto agradable para eliminar uno de los sentidos (la vista) y así potenciar el resto; y un cubito de hielo para estimular las sensaciones corporales.

Cuando te encuentras frente a una obra literaria que aborda el BDSM por primera vez, es probable caer en ciertas ideas preconcebidas en torno a ésta forma de vivir la erótica. Sin embargo, desde las primeras líneas “Fugace Piacere” te sorprende mostrándote el BDSM con mucha elegancia, naturalidad e, incluso cierta delicadeza que, en mi caso, no hace más que aumentar la curiosidad.

En torno al BDMS hay un halo de misterio y desconocimiento que mayoritariamente conduce a ciertos mitos, tabúes y prejuicios. Últimamente se están lanzando numerosas publicaciones para el gran público en torno a estas prácticas.

¿Crees que, de alguna manera, están contribuyendo a naturalizar el BDSM? O, por el contrario ¿piensas que no han arrojado demasiada luz al ideario social porque puedan estar influenciadas por ése desconocimiento?

“Por un lado, creo sí que arrojan luz hacia el BDSM y le dan algo más de visibilidad, pero si estas publicaciones no representan el BDSM de un modo veraz entonces no sirve para nada, porque muestran una imagen que no se corresponde con la realidad. Lo más importante es que el lector sea inteligente y esté informado para separar lo que puede pasar y lo que no debe pasar bajo ningún concepto. Si logramos que quien lee la historia participe tomando esta decisión, no hay peligro”.

¿Qué aspectos concretos debería conocer la población sobre el BDSM para incluirlo entre una de las muchas opciones que ofrece la erótica sin prejuicios?

“El aspecto más concreto y fundamental es el lema: sensato, seguro y consensuado. Relacionado con ello, lo más importante en el BDSM, a mi modo de ver, es la confianza y la comunicación, que no es siempre verbal. Es básico conocer a la otra persona y saber interpretar hasta la más mínima de sus señales”.

Fugace Piacere” es una obra muy recomendable, no sólo para el público lésbico o para quienes practiquen BDSM, sino para todo aquel que quiera erotizar su mente a través de un lenguaje cómodo y una historia de descubrimientos. Como puntos a destacar son un extra las alusiones a Frida Kahlo, los relatos inéditos y las ilustraciones que acompañan la historia principal. No sé si las ganas de más podrían considerarse como algo negativo porque, tal y como dice este extracto del libro, la historia te deja huella durante un tiempo, entre fantasía y fantasía: “Escondió el rostro en mi cuello, haciéndome succiones en mi piel que probablemente me dejarían marca durante unos días”.

SEXO VS NETFLIX

Sexo VS Netflix Mesa Redonda Erostreet Barcelona 2018

Hace ya unos cuantos años desde que se comenzó a investigar la incidencia del consumo masivo de contenido audio-visual en las relaciones sexuales. En 2016 la Universidad de Cambridge concluyó en su estudio sobre la conectividad masiva que plataformas como Netflix están produciendo un descenso del número de encuentros eróticos entre las parejas con respecto a años pasados

Y es que este servicio de streaming es el más utilizado en nuestro país según la investigación “Contenidos online de pago” de la  Universidad Complutense . Sobre todo entre jóvenes de 18 a 25 años, que le dedican de 1 a 2 horas diarias de su tiempo libre. Si tenemos en cuenta el ritmo de vida de la sociedad actual es innegable que entre las largas jornadas laborales, los desplazamientos y las propias obligaciones, el tiempo de ocio personal que nos queda es realmente escaso. Si ése tiempo solemos repartirlo entre comer, dormir y consumir series y/o películas frente a una pantalla, la realidad es que no nos quedan minutos para otras cosas, como dedicarle tiempo a nuestra pareja (en caso de tenerla), leer un buen libro o dar un paseo.

Esta es una de nuestras realidades sociales con las que tenemos que lidiar. Es importante abrir un debate al respecto para no acabar descuidando otros ámbitos que influyen en nuestra calidad de vida. Así pues, el pasado 12 de mayo tuve el placer de participar en la mesa redonda “Mas follar y menos Netflix” durante el festival EroStreet en Barcelona junto a un elenco maravilloso de Sex Bloggers: Bernice Xanthe, Miss TabooNass Marrero, Iria Ferrari, Laura Marcilla, Alfred López y Patxi Gómez

Todas y todos coincidimos en que esta situación es consecuencia de la posmodernidad. Hace 30 años las familias se sentaban frente al televisor en su tiempo libre (normalmente a la hora de cenar). Los anuncios entre escena y escena invitaban a realizar un descanso o intercambiar algún tipo de contacto; pero a las 00:00horas la película del día había terminado y todos se iban a la cama a una hora en la que aún quedaban restos de energía en caso de desear un encuentro sexual. Actualmente queremos contenidos de rápido y fácil acceso, que satisfagan nuestra necesidad de consumo en el instante. Muchas veces ni si quiera tenemos que discutir con nuestra pareja seriéfila qué queremos ver; sino que nos viene dado por las tendencias del momento o las recomendaciones de nuestras amistades. No hay mucho que pensar ni discutir, todo está a golpe de click. Cuando le damos al play pedimos silencio, no queremos perdernos ningún detalle del último capítulo de la temporada después de un largo día de trabajo. Es el momento que solemos compartir con quien convivimos, pero mientras vemos nuestra serie del momento no valen comentarios. Cuando acaba el primer episodio no podemos evitar ver otro u otros dos; así que al final nos acabamos acostando a las 2 de la mañana y, para cuando queremos llegar a la cama, estamos tan cansadas/os que en lo último que pensamos es en mantener relaciones sexuales (ya sea a solas o en pareja).

¿Cómo nos afecta el consumo masivo de Netflix en nuestra sexualidad?

En caso de tener pareja es imprescindible compartir un tiempo y una comunicación de calidad con ella. Si el único momento del día que nos relacionamos suele ser por la noche (después de la jornada laboral), tomar por rutina el visionado una película o serie diariamente puede que a la larga nos acabe afectando. Muchas veces no sólo dejamos de comunicarnos sino que, bajo este contexto, tampoco incitamos al deseo cuando realizamos una cena pesada (la pizza de los domingos), estamos a un metro de nuestra pareja o le observamos desaliñado con el pijama de cuadros y el calcetín con tomates.

En otras ocasiones la pareja construye la expectativa de llevar a cabo, como mínimo, un encuentro sexual a la semana. Después de pasar los días laborables agotados y sin tiempo para compartir llega el fin de semana, y las ganas de acabar la temporada de la serie de la que todo el mundo habla le pueden a las ganas de mantener relaciones sexuales. Así que acaba el domingo y a la hora de acostarse nos vemos forzados a practicar sexo porque es lo que habíamos acordado. De esta manera mantenemos relaciones eróticas sin deseo, dejando de lado que pueda suponer un peligro a la larga; puesto que si repetimos estos encuentros sin deseo, es probable que acabemos asociando la erótica a algo negativo (obligatorio, rutinario y enemigo del deseo).

Pero esto no sólo afecta a las personas con pareja. En caso de no tenerla también es importante que nos dediquemos tiempo de calidad, más allá de sentarnos frente al ordenador para dejar pasar las horas mientras vemos una serie en Netflix. Para gozar de una erótica satisfactoria es imprescindible que nos cuidemos. Es decir, que nos permitamos tener tiempo para descubrir qué cosas nos gustan y qué cosas no; tiempo para escucharnos, para mimarnos o darnos algún tipo de placer.

El lado positivo de Netflix en nuestras relaciones sexuales

Podemos sacar muchos aspectos positivos del consumo de series, películas o documentales en plataformas en streaming con respecto a la erótica. Te planteo varios aspectos:

Existen series con cierta carga erótica que pueden ser un buen complemento a tu deseo sexual. Un ejemplo es “Easy” dirigida por Joe Swanberg . Se trata de una serie que refleja diferentes aspectos del sexo, el amor y la tecnología. Por una parte contiene escenas sexuales y, por otra, su duración (unos 30 minutos) es ideal para ver un capítulo y después mantener relaciones sexuales sin que se haga muy tarde.

El pause siempre estará a tu disposición. Una de las ventajas de Netflix es que puedes dejar un capítulo a medias y, en el momento que quieras retomarlo, se habrá guardado en el instante donde lo dejaste. Es perfecto para pausar películas como “Love” , de Gaspar Noé, con un alto contenido sexual, pero de larga duración (135 minutos).

Aunque muchas películas de la industria mainstream nos muestren, exclusivamente, encuentros eróticos esporádicos y por sorpresa, la realidad es que podemos planear nuestro tiempo libre sin perder la magia. Por ejemplo, podemos planificar un encuentro durante un día de la semana y el visionado de una serie durante otro. Esto va a permitirnos dejar de dedicar todo nuestro ocio  a plataformas como Netflix.

Si nos permitimos distracciones mientras vemos contenidos de Netflix, podremos aprovechar ése tiempo para disfrutar de nuestra erótica. Por ejemplo, si tenemos pareja, podemos permitirnos dialogar. Cuando asumimos que la erótica es algo más que coitos, genitales y orgasmos, tenemos más posibilidades de placer sexual que, en ocasiones, pueden compartirse mientras, por ejemplo, vemos Juego de Tronos. Esto significa que podemos darnos permiso para disfrutar frente al televisor, en el sofá o la cama acurrucándonos junto a nuestra pareja, besándonos, acariciándonos, rozando nuestros pies o manos…

No siempre somos conscientes del ritmo de vida que llevamos y de cuánto le dedicamos a nuestra salud sexual. Te invito a reflexionar sobre el uso que haces en plataformas de streaming como Netflix y compartir tu experiencia en este espacio de sexualidad en positivo.

Lara Herrero Barba

 

Y SI NO HAY PENETRACIÓN, ¿QUÉ HACEMOS?

Young man caught in bed with his affair

¿Te imaginas que tu cocina es un buffet libre y que todos los días decidas comer el mismo plato?… En muchas relaciones sexuales heterosexuales sucede algo parecido. Y es que aunque la variedad de prácticas sea muy amplia, aún seguimos considerando que si no hay coito, no es un encuentro completo. Pero lo cierto es que cada vez son más las mujeres que demandan otro tipo de relaciones sexuales más allá de la penetración.

Desde el inicio en la sexualidad con otros, introducir el pene en la vagina es considerado esencial para culminar un encuentro. “Cuando la población joven habla de la primera vez o de perder la virginidad aún sigue refiriéndose a la penetración vaginal”. Nos comenta Marga Varela, sexóloga en la asociación Vallisoletana Dialogasex.  Además, afirma que las consultas que reciben de menores suelen relacionarse con ésta práctica. “Por ejemplo, nos preguntan cuál es la edad recomendada para realizar la primera penetración; cuánto debe durar un coito o qué hacer si el preservativo se queda dentro de la vagina”.

Tal y como dice Mireia Darder en “Nacidas para el placer”, si a esto le añadimos la falta de una educación sexual adecuada y profesional, muchas veces no harán más que perpetuar ese modelo basado en el coitocentrismo a lo largo de sus vidas. Aunque esto suele suceder más en un sexo que en otro. “A las chicas no se les enseña nada o casi nada sobre la forma de conseguir su placer. La mayoría de ellas se lanza a tener una relación sexual sin información, sin conocerse y, a menudo, más por complacer al chico y así no perderlo que conectadas auténticamente con su propio deseo. De este modo, tras su primera experiencia sexual, algunas chicas acaban sufriendo una enorme decepción, una vivencia que las marca negativamente y que puede llegar a ser difícil de subsanar o que solo se acaba relativizando con el paso de los años”.

¿Todos hablamos el mismo lenguaje?

Una noche después de haber ligado con un tipo le invitas a subir a casa y ya por el camino piensas que te apetece mantener relaciones sexuales con él, pero ¿significará lo mismo que para ti o irremediablemente una relación sexual significa penetrar?…

Si escuchamos a Shakira y Maluma cantar “quiere que se lo haga en diferentes partes […] tu muévete encima de mí” puede que comiencen las dudas: ¿Hablarán de hacer una caricia, un mordisco uno encima del otro? o ¿todos pensamos en el mete saca? El cantante repite hasta la saciedad la misma idea en otras canciones con frases como esta: “Y si con otro pasas el rato vamos a ser felices los cuatro, yo te acepto el trato. Y lo hacemos todo el rato”. Socialmente, al igual que relacionamos la primera vez o perder la virginidad con el coito,  también lo relacionamos con la expresión hacerlo para referirnos a mantener relaciones sexuales. La cuestión es si todos entendemos que se trata de la penetración vaginal o si incluye alguna práctica más. Con canciones como “Amantes de una noche” de Natti Natasha y Bad Bunny parece que el imaginario colectivo va más asociado a la penetración. Queda claro en estrofas como esta: “A tu novio dile que yo se me tus poses favoritas y que él no vive así. No entiendo por qué solos somos panas si nos sobran las ganas de hacer más de ocho poses en la cama”

Y, ¿qué sucedería si la amante de una noche o la pareja de larga duración tuviera candidiasis vaginal, no quisiera mantener relaciones con la regla o simplemente no le apeteciese practicar el coito? o, ¿qué ocurriría si es él quien no lo desease?… Para algunas parejas esto podría ser un problema, puesto que muchas no conciben el sexo sin penetración. Por lo tanto, si esta práctica no puede realizarse, se acabaron las relaciones sexuales. En este punto sería interesante preguntarnos si la abstinencia nos compensa o, si por el contrario, merece la pena probar con otras prácticas, excitarnos y disfrutar (con o sin nuestros genitales).

Pero, ¿por qué esta obsesión por “meterla”?

 En primer lugar, tenemos que situarnos en un contexto (Occidente) y en una cultura (cristiana) según la cual, la sexualidad únicamente cumple la función reproductiva. Por lo tanto el coito es única práctica sexual matrimonial destinada a este fin. No podemos obviar que nuestra sociedad está fuertemente ligada al catolicismo y que un gran número de personas siguen su doctrina. Así pues, serán muchas las que pongan esto en práctica; aunque la sexualidad, además de tener una dimensión reproductiva, también la tiene recreativa (placentera) y comunicativa (relacional).

En segundo lugar, la penetración vaginal es la gran protagonista de los encuentros heterosexuales porque convivimos con un modelo finalista de sexualidad basado en el coito como práctica primordial, los genitales como órganos principales de placer y el orgasmo como placer por excelencia. Pero imagina que tus relaciones sexuales son un menú repleto de posibilidades, ¿Por qué conformarse con tres platos cuando hay a tu disposición toda una variedad de exquisiteces? El coito es sólo una de las muchas prácticas que podemos poner en marcha. Emplear más verbos además de penetrar es enriquecedor: morder, besar, acariciar, azotar, arañar, masturbar, lamer, tocar, rozar, estimular… Y lo mismo sucede con las zonas erógenas. Aunque normalmente pongamos el punto de mira en el pene o la vulva, tenemos todo un cuerpo a nuestra disposición dotado de terminaciones nerviosas que permiten que sintamos a través de cada palmo de la piel. Puede que el placer que busquemos sea un orgasmo; pero también resulta interesante plantearse que existen otros tipos de goces igual de satisfactorios. Si tenemos esto en cuenta y mantenemos una relación que ha finalizado sin orgasmo, puede que dejemos de martirizarnos y comencemos a disfrutar del resto de sensaciones vividas.

Y, en tercer lugar, el coitocentrismo también se ve alimentado por la cultura del aquí te pillo aquí te mato, así como por la ausencia de una educación de caricias. Encendemos la televisión y comienza la escena: ella abre la puerta al chico y él le coge en brazos y seguidamente le coloca sentada encima de la lavadora. Le sube la falda, le baja las bragas y, después de desabrocharse el pantalón, le introduce su pene. No hay caricias, miradas ni palabras, sólo coito.  Estamos siendo bombardeados por escenas de sexo donde se producen penetraciones sin previa estimulación, sin apenas excitación ni tiempo para las caricias. Nuestros cuerpos necesitan prepararse. Es obvio que los penes han de estar erectos; pero es fundamental que las vaginas estén lubricadas y dilatadas para que la penetración no sea dolorosa. Y esto se consigue a través de la excitación, que requiere un tiempo de caricias y acciones estimulantes.

Entonces, ¿Qué hay más allá de la penetración?

Muchas personas confunden mantener relaciones sexuales con practicar el coito. Pero algunas, en su mayoría mujeres, llevan tiempo apostando por una erótica diversa, más allá del coitocentrismo. De hecho, existe todo un movimiento de lucha surgido en el feminismo de los cincuenta. Además de reivindicar derechos sexuales y reproductivos, las mujeres demandaban su propio placer sexual. Es entonces cuando se cuestiona la penetración como práctica obsoleta para el disfrute femenino. Un claro ejemplo es “El Informe Hite: Estudio de la Sexualidad Femenina”, donde su autora, Shere Hite afirmaba que casi el 70% de las mujeres alcanzaban el orgasmo sin dificultad a través de la estimulación del clítoris y la masturbación; mientras que les era imposible hacerlo con el coito.

Actualmente existen prácticas sexuales que dejan a la penetración en un segundo plano. Un claro ejemplo es el King Out que, como su nombre indica, deja fuera al que muchas veces consideramos el rey de las relaciones: el pene. Y, por lo tanto, si no hay pene, no hay penetración. O el petting, que incluye todo tipo de prácticas, como la masturbación, las caricias o los besos; a excepción de la penetración.

Está claro que existen relaciones más allá del coito. Cuantas más opciones nos planteemos, mayores posibilidades de placer tendremos. Tampoco vamos a demonizar esta práctica, pero estaría bien que comenzara a ser una opción y no una obligación entre parejas heterosexuales.

 

 

DESCUBRIENDO DIALOGASEX: Una asociación por una sexología para todxs

3

Muchas personas me escribís para preguntarme asuntos personales o me aconsejáis que escriba algo más íntimo en el Blog. Pues bien, hoy voy a haceros un poquito de caso y os voy a acercar a una de las realidades que más me apasionan: Formar parte del equipo de la Asociación Dialogasex de Valladolid.

En 2015 me reuní con Yeni Martín y Jose Luís Casado (socia y socio fundadores de la asociación) para conocer su trabajo en el campo de la sexología. Desde ése momento las puertas se me abrieron para colaborar con ellxs. No me lo pensé dos veces. Su línea de trabajo casaba con mi visión para con la sexología: La formación en educación sexual (tanto en la educación formal como no formal a diferentes colectivos, instituciones y organizaciones); la difusión y formación en cuestiones de género e igualdad; la promoción de los derechos sexuales y reproductivos; la investigación e incidencia política o el cuidado del cuerpo y bienestar psicológico, entre otros fines.

Mi primera toma de contacto fue muy gratificante. Se trataba del proyecto “La vida sexual y afectiva en la madurez y vejez”. Una serie de talleres por diferentes pueblos de la provincia de Valladolid con el objetivo de favorecer la aceptación positiva de la sexualidad para vivir las diferentes posibilidades que ésta ofrece en la madurez y en la vejez. Una actividad con la que seguimos disfrutando actualmente, donde se comparten conocimientos e historias de vida realmente interesantes de un colectivo (personas mayores) que aún tiene mucho por disfrutar.

Este es uno de los muchos trabajos que realizamos en la asociación para acercar la educación sexual a todos y todas. Además, hemos llevado a cabo otros proyectos como: el programa de educación sexual en el IES Río Duero (Tudela de Duero, Valladolid); el taller ocupacional “Sexualidad y Diversidad Funcional”; el programa “I Love Me: Me quiero, me cuido, me relaciono positivamente”; el programa “Educando Sexualidades” para alumnos y alumnas de 6º de primaria y de transición a la vida adulta; cursos de formación a la diversidad sexual y familiar en el aula; el taller “La transexualidad infantil y juvenil en el ámbito educativo”; los talleres para madres y padres “Aprendiendo a dialogar con nuestras hijas e hijos”; o charlas como “Charla “Sexualidad: erótica femenina y autoconocimiento”.

Otro de los motivos por los que me encanta formar parte de Dialogasex es por su lucha para un asesoramiento sexológico accesible. Es por esto que, durante el verano de 2016, la asociación inaugura la Asesoría sexológica gratuita en Valladolid. Se trata de un recurso para tratar las demandas y consultas en torno a la sexualidad de las personas de entre 16 y 30 años; tales como los conflictos de pareja, la anticoncepción y contracepción, las disfunciones sexuales… Todo ello en un clima de confianza, sinceridad y anonimato, a través de una visita presencial, del correo electrónico, una llamada telefónica o vía WhatsApp.

Tampoco quiero olvidarme de otras actividades que se llevan a cabo como Las Jornadas de Educación Sexual; cuya finalidad es que los y las profesionales de la educación y la sexología, reflexionemos juntxs sobre cómo debería ser un modelo integrador de educación sexual que considere al sexo como una construcción y un valor en sí mismo. O el concurso de Relatos Eróticos para  promover la creatividad y el ejercicio de una vida sexual satisfactoria.

Ahora ya sabéis un poquito más sobre mí y sobre Dialogasex. Pero si os habéis quedado con ganas de más, os invito a mirar más de cerca nuestra Asociación en: http://dialogasex.es/ o a visitarnos en pleno centro de Valladolid. Estamos dispuestxs a compartir aprendizajes y experiencias en pro de una sexualidad en positivo.

Lara Herrero Barba

 

EL PLACER ES SUBJETIVO: EL PROTOTIPO DE RELACIÓN SEXUAL PERFECTA NO EXISTE

 

¿Qué ha de tener un encuentro erótico para que nos resulte satisfactorio?… Lo primero que hemos de tener en cuenta es que el placer y la satisfacción son subjetivos y dependen de cada persona, así como de otros factores secundarios como el contexto, las experiencias previas, el ideal de goce que tengamos o el autoconocimiento. También depende de si el placer se experimenta a solas o en pareja.

Lo que está claro es que para que una relación sexual resulte grata tenemos que gozar de la libertad suficiente que nos permita decidir entre lo que queremos llevar a cabo y lo que no, a partir de nuestros propios deseos y valores.  Para saber cuáles son nuestras preferencias el primer paso es conocerse: descubrir el propio cuerpo, cómo estimularlo y cómo responde ante ese estímulo… Pero no basta con conocerse, también es fundamental que nos aceptemos tal y como somos, como sujetos sexuados; es decir, que aceptemos nuestra imagen, nuestra identidad y nuestra orientación sexual.

Otro punto importante para disfrutar plenamente es el conocimiento que tengamos sobre sexualidad. La información que se tenga sobre educación sexual es fundamental para hacer frente a mitos, tabúes y prejuicios que puedan aparecer. Además, también es necesario conocer qué métodos anticonceptivos y de prevención de ITG (infecciones de transmisión genital) existen y cómo se utilizan. Del mismo modo, cuanto más rico sea el conocimiento previo, mayor será el mapa de placer con el que contemos. Esto significa que si se concibe la sexualidad como un mapa, tenemos que saber que el coito es sólo una de las posibilidades que nos ofrece la erótica, así como el orgasmo es sólo uno de los placeres que podemos alcanzar y los genitales una de las infinitas zonas de todo un cuerpo predispuesto para recibir estímulos.

La salud también puede influir en la satisfacción de las relaciones. Y no sólo a nivel físico, también psicológico. Así por ejemplo, la ansiedad, el estrés o la depresión pueden afectar al deseo sexual; o los problemas vasculares pueden producir dificultades en la fase de excitación (de erección o de lubricación).

Muchas veces, cuando se produce un encuentro erótico con alguien se deposita una gran parte de la responsabilidad de éxito en la otra persona. En este sentido, hemos de tomar conciencia de que para disfrutar en las relaciones sexuales es importante responsabilizarse del propio placer. Para ello hemos de hacernos respetar sexualmente, por ejemplo, manteniendo relaciones únicamente cuando nos apetezca, sin coacción y sin acceder exclusivamente por complacer a otra persona o por miedo a herirle en caso de inapetencia. Otra manera de responsabilizarse del propio placer es, como ya hemos dicho, conocerse, saber qué nos gusta y qué no, así como saber comunicarlo en caso de tener pareja.

Las expectativas que se tengan sobre un encuentro también influyen en la satisfacción sexual. Por ejemplo, hay personas con la expectativa de proporcionar un orgasmo a su pareja o personas con la expectativa de que la relación dure un periodo de tiempo concreto. Si las expectativas no se cumplen puede aparecer la frustración y derivar en otros problemas. Si sólo se centra la atención y el esfuerzo en alcanzar la expectativa es muy probable que no se disfrute de todo el camino previo o de lo que surja de manera inesperada. Las expectativas, por tanto, influyen en la satisfacción que tengamos en una relación sexual porque nuestra mente se centra en ellas (consciente o inconscientemente). Por eso, para que una relación sexual sea satisfactoria, además de sentir con el cuerpo es muy importante sentir a través de los pensamientos. Esto significa que la mente tiene que estar en clave erótica, por ejemplo: centrando la atención en las sensaciones experimentadas durante el encuentro, pensando en lo que emocionalmente la relación produce o utilizando fantasías.

No existen indicadores universales que puedan definir la satisfacción en una relación sexual a pesar de que muchos elementos resulten comunes en algunas personas, como: el número de orgasmos, la duración, la comunicación, las sensaciones, la complicidad o la pasión. Cada persona tiene una sexualidad única y, por tanto, la satisfacción dependerá de lo que cada una de ellas considere como placentero.

 

Lara Herrero Barba. Artículo para el Periódico de Castilla y León. Número-Noviembre.

TÚ, YO Y EL MÓVIL. Un trío arriesgado

Designed by Teksomolika / Freepik

Designed by Teksomolika / Freepik

El móvil se ha convertido en una herramienta indispensable en nuestras vidas, o al menos así lo apuntan diversas investigaciones y estudios a nivel global. Entre ellos destaca el último Informe Ditrendia Mobile en España y en el mundo en el que aparece el siguiente dato: “la población española utiliza su Smartphone una media diaria de 3 horas y 23 minutos.”

¿Cómo influye el uso del móvil en la vida en pareja?

El manejo abusivo de dispositivos móviles interfiere en las relaciones sociales, especialmente en la red de amistades y la pareja. Si partimos de un día de 24 horas y le restamos el tiempo que dedicamos a trabajar, a dormir, a comer, a las tareas cotidianas y del hogar; las horas libres que nos quedan, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) son cuatro y media. Si descontamos la media estimada de 3 horas y 23 minutos que empleamos en usar nuestros móviles, nos queda 1 hora y 10 minutos. ¿Es suficiente para dedicar a nuestra vida social y/o de pareja?…

Para muchas personas este sería un tiempo suficiente, pero la realidad es que utilizamos el móvil tanto de manera exclusiva como durante el desarrollo de otras actividades. Muchas personas reconocen utilizar estos dispositivos mientras están con su pareja: en una cena, en el cine, en un bar, mientras conversan, en la cama e, incluso, manteniendo relaciones sexuales. En ocasiones estas situaciones se convierten en la causa de una discusión de pareja, sobre todo cuando uno de sus miembros siente que se está prestando más atención al teléfono que a él o ella. Es lo que se conoce como phubbing; es decir, el acto de ignorar a alguien en pro de prestar atención al móvil.

El uso abusivo e indebido del celular puede llegar a perjudicar nuestra amatoria e incluso puede ser unas de las causas de ruptura de una pareja. Esto no significa que no podamos darle un buen uso, tanto a solas como en compañía. Existen diferentes aplicaciones móviles que pueden ser un complemento en las relaciones sexuales y de pareja.

Desire, por ejemplo, propone una serie de retos para enviar a tu pareja o compañero entre una lista de categorías como: sensaciones de amor, vestuario o roles y fantasías. Cuantos más retos se superen, mayor número de desafíos se pueden elegir e incluso también se ofrece la posibilidad de crear un reto de propia cosecha. Se trata de un juego perfecto para aquellas parejas que quieran añadir un toque extra de pasión o para las que deseen mantener la creatividad en sus relaciones afectivo-sexuales.

Kindu es otra App que plantea una serie de preguntas eróticas. Se trata de que cada miembro de la pareja las conteste individualmente con el fin de conocer qué deseos tiene el otro, qué fantasías y qué prácticas sexuales le gustaría llevar a cabo.  Puede ser una buena herramienta para potenciar la comunicación erótica, cultivar la intimidad de la pareja y aventurarse a probar cosas nuevas.

 

Para las parejas que tienen la cabeza ocupada y que apenas tienen tiempo de pensar en sexo, existe 5 Minutos de Fantasía. Sólo tienes que abrir la aplicación, pulsar el reproductor, cerrar los ojos y dejarte llevar por técnicas de relajación guiadas. Un recurso muy útil para poner nuestra mente en clave erótica y prepararnos para dar y recibir placer.

También podemos utilizar el teléfono para practicar sexting con nuestra pareja e intercambiar nuestras fotos y videos más picantes. Eso sí, es importante conocer los riesgos que conlleva esta práctica y realizarla de mutuo acuerdo, respetando la intimidad de quien nos envía contenidos eróticos.

El uso del Smartphone mientras se está en compañía de la pareja puede ser positivo, siempre y cuando se respete el diálogo y la interacción entre ambos. Es importante que seamos conscientes de que un mal uso de estos dispositivos puede ocasionar malentendidos y discusiones innecesarias.

Artículo publicado en el  Periódico de Castilla y León (Junio)

Lara Herrero Barba

 

DE LA “SEXUALIDAD SENTIMENTAL” A LA SEXUALIDAD SIMPLIFICADA: “Love”

Hoy os hablo de sexo y amor a través de “Love”, la nueva película de Gaspar Noé.

Retratar la sexualidad humana a través de una pantalla no es una tarea sencilla. En primer lugar, hay que esquivar el etiquetado tradicional de una industria poco acostumbrada a mostrar el sexo como algo natural, más allá de las categorías “erótico-porno-X”. En segundo lugar, es difícil competir con contenidos cuyo único propósito es vender, sin importar la cosificación de la mujer o la veracidad de sus escenas. Y, en tercer y último lugar, el significado social que damos a la sexualidad está lleno de mitos, tabúes, miedos, censuras, genitalidad y exclusión que hay que manejar muy bien para no acabar haciendo una obra vulgar.

La historia es la siguiente: Murphy es un hombre infeliz, padre de un hijo de dos años y pareja de Omi, una mujer rubia más joven que él. La película se desarrolla entre los pensamientos nostálgicos del protagonista, cuando compartía la vida con Electra, su expareja. A través de sus recuerdos comienza a narrar sus aventuras de amor y sexo con Electra, una historia feliz hasta que aparece una vecina con quien surge un trío, Omi. Cuando Murphy decide repetir el polvo con Omi, pero a espaldas de Electra, el preservativo se rompe y Omi se queda embarazada. A partir de entonces la relación entre el protagonista y Electra se rompe, pero él no puede olvidar todo lo que vivió con ella y lo que sexualmente experimentaron juntos.

Mi propósito no es desgranar la historia, sino acercaros a algunos detalles de la película que me gustaría destacar. Como ya sabréis a estas alturas, la película tiene una gran carga erótica con varios puntos a favor, como: la variedad de planos estéticamente cuidados; que los cuerpos que aparecen, así como las prácticas que se realizan se nos muestran desde diferentes ángulos; y los genitales aparecen como una parte más del cuerpo, sin restarle protagonismo a otras zonas de placer. Los puntos en contra: los genitales masculinos son los protagonistas, una vez más, mostrándose en las diferentes etapas de la respuesta sexual humana, cuando aumentan su dureza y firmeza y cuando se produce la eyuculación; sin embargo los genitales femeninos no se ven explícitamente.

¿Será Noé un cineasta más que responsabiliza al pene del propio placer y el de la pareja en las relaciones sexuales?

Otro punto a favor de “Love” es que muestra diferentes prácticas eróticas: masturbación masculina y femenina, besos, caricias, una sesión de fotos erótica, el 69, felaciones, cunnilingus y, como no, coitos. Puntos en contra: de ocho escenas analizadas, 6 muestran la penetración como fin último para obtener orgasmos y en su totalidad los genitales aparecen como los órganos protagonistas del placer.

Recordemos que:

Muchas veces las películas, imágenes y contenidos eróticos o pornográficos no permiten que todas las personas se sientan identificadas con lo que ven. Entre otras cosas, esto sucede porque los cánones estéticos y de comportamiento sexual no son muy fieles a la realidad y son poco diversos, como ya os expliqué en otro post (http://www.sexopositivo.com/un-recorrido-por-la-historia-del-arte-y-cine-porno/) Los actores y actrices suelen parecerse en cuanto a que mantienen sus cuerpos cuidados, depilados, sus gestos y voces suelen ser exagerados…  Un punto a favor de Noé en este sentido es que nos muestra a una pareja que disfruta en sus relaciones pero que no gime. No hace falta que nos oigan los vecinos para dejar claro que lo que estamos haciendo nos resulta placentero. Además, la coprotagonista lleva con mucha seguridad una buena mata de pelo en su vulva, porque no todas las mujeres deciden depilarse y, aunque la industria pornográfica tradicional nos quiera vender que el vello es feo, cada mujer ha de decidirlo por sí misma. Otro punto a favor en este sentido es que, a diferencia de las escenas eróticas tradicionales, además de mostrarse los preliminares, antes del coito aparece el uso de preservativos y, no sólo eso, también nos muestra con naturalidad la posibilidad de que se pueda romper.

Un punto en contra que no puedo dejar pasar es el sentimiento de pertenencia en una pareja. La película perpetúa una imagen machista de las relaciones heterosexuales con frases del protagonista hacia Electra como: “Hicimos una promesa, yo te pertenezco y tú me perteneces”; “vivir con una mujer es como compartir la cama con la Cía. No hay secretos”; “estaba muy buena, no pude resistirme, tenía que metérsela” o “he hecho lo correcto, proteger a mi dama”. Los comportamientos de los protagonistas perpetúan los roles sexuales de hombre-activo y mujer-pasiva que tantos problemas nos ocasionan en la realidad porque benefician la sexualidad de un@s y perjudican la de otr@s en función del sexo.

Podríamos justificar los puntos negativos que os he mencionado alegando que el director está desarrollando un guion que no tiene por qué ser fiel a la realidad; pero Noé nos acompaña durante todo el film a través de su protagonista. La señal más clara es cuando se entremezcla la propia intencionalidad del mismo con la del actor principal a través de esta frase: “¿Sabes cuál es mi mayor sueño en la vida? Mi mayor sueño es hacer una película que represente verdaderamente la sexualidad sentimental”. Lo cierto es que simplificar los sentimientos al amor y éste a la pasión, la posesión, los celos, el desasosiego y la resignación no hace más que empequeñecer la sexualidad. Del mismo modo que lo hace reducirla a la heterosexualidad, el coito, los genitales y los orgasmos.

Juzguen ustedes mism@s

INDAGANDO EN LAS FANTASÍAS SEXUALES

arsomnibus

Las fantasías sexuales son representaciones eróticas en forma de pensamiento que nos producen estímulos agradables o excitantes. Son una de las muchas formas de conectar nuestra mente con nuestra erótica.

Existen muchas formas de fantasear y tantos tipos de fantasías como personas que las imaginan. Hay fantasías muy elaboradas y otras muy simples, fantasías largas y breves. Para muchas personas lo excitante son los detalles, el lugar o la ropa; para otras lo importante es la persona con la que se fantasea y para algunas la práctica que se lleva a cabo. Lo que se fantasea no siempre es imaginario o, por lo menos, no en su totalidad. Existe la posibilidad de excitarse recordando una situación vivida o una relación sexual pasada. A veces, la historia se recrea tal y como sucedió y, otras veces se añaden detalles imaginarios, como decoración, ropa, más personas, frases, otros lugares… También existe la posibilidad de recordar e imaginar algo que hayamos visto previamente y que no necesariamente hayamos vivido, como la escena de una película o un relato erótico.

En cuanto a las fantasías de las que más se habla (y no por ello más comunes), podemos encontrar: tríos, lugares poco tradicionales, sexo con personas desconocidas, juegos de dominación, exhibicionismo, juegos de roles y/o disfraces, fetichismo, voyeurismo o coprolalia (excitación al escuchar palabras con alto contenido sexual y/u obscenas). Por otra parte están las fantasías sexuales socialmente censuradas e, incluso, en muchas ocasiones, tratadas como indicadores de enfermedad de quien las imagina, como por ejemplo: la zoofilia (fantasías con animales, tanto relaciones directas como relaciones en lugares donde aparezcan animales o relaciones con personajes mitad humano/a mitad animal…), coprofagia y urofilia (fantasías con fluidos corporales, normalmente producidos por los genitales, la orina o las heces), necrofilia (fantasías con muertos, ataúdes, cementerios…) o la pedofilia (fantasías con menores de edad, que, por cierto, son potenciadas por el ideal de belleza imperante o famosas obras como “Lolita”; aunque este sería otro tema del que hablar). Las fantasías viven en la mente y la imaginación y, mientras se respete la libertad personal y no resulten perjudiciales, son totalmente lícitas para incrementar la satisfacción y enriquecer la sexualidad de cada persona.

Muchas personas afirman que una fantasía no es sólo un pensamiento, sino que ese pensamiento querría llevarse a cabo. ¿Es esto cierto?… Freud decía que las fantasías son “representaciones no destinadas a ejecutarse”. Es importante que no confundamos las fantasías con los deseos. Los deseos hacen referencia a situaciones, acciones, comportamientos o prácticas que nos gustaría llevar a cabo; sin embargo, las  fantasías son sólo eso y, no sólo no se desean llevar a cabo, sino que, a veces, sería imposible. A sí mismo, si una fantasía se llevase a la práctica, posiblemente dejaría de resultarnos estimulante, puesto que lo que lo que la define como tal está exclusivamente en nuestra imaginación. El deseo es un adelanto de un suceso futuro que puede alimentarse o intensificarse con fantasías.

Otras personas aseguran que las fantasías únicamente pueden producirse en solitario y, en ningún caso, mientras se mantienen relaciones sexuales con otra persona. Lo cierto es que podemos utilizar las fantasías para disfrutar más de nuestra sexualidad, individualmente o con otros/as. Por ejemplo, el hecho de que uno de los miembros de una pareja fantasee mientras su compañero/a le besa o acaricia, no hará más que intensificar el erotismo y la excitación. Y esto es algo que beneficia a ambos/as.

Y con esto llega otra de las cuestiones que mucha gente se plantea: Si mi pareja o yo tenemos fantasías con otras personas, ¿puede considerarse infidelidad?… En la mayor parte de los casos esta duda viene reforzada por una serie de creencias erróneas y mitos que se alejan de la realidad, pero que generan sentimientos desagradables de culpa o vergüenza y que, muchas veces, conducen a que las personas acaben reprimiéndose y censurando sus propias fantasías. Veamos algunos de los mitos más comunes: “Si tengo fantasías con alguien que no sea mi pareja la estaré traicionando”;  “Sólo tienen fantasías las personas con algún tipo de problema o disfunción sexual”; “Las personas que fantasean son pervertidas”; “Si tienes fantasías con otra persona es que tu pareja no te gusta lo suficiente o no es buena en la cama”… La verdad es que no se traiciona a nadie mientras se fantasea. Si, por ejemplo, utilizamos una fantasía durante el coito, por mucho que imaginemos, realmente estaremos manteniendo una relación con nuestra pareja.  El hecho de que fantasees no tiene nada que ver con el grado de atracción que tengas hacia tu pareja, el deseo hacia la misma o con la calidad como amante de tu compañero/a. Las fantasías simplemente pueden ser un extra en las relaciones sexuales, un estímulo más (pero a la mente) que potencia la satisfacción.

Hace unos días lanzaba la siguiente pregunta: ¿te atreverías a contarle a tu pareja una de tus fantasías sexuales?… En ocasiones, esto puede convertirse en un motivo de discusión; bien porque la pareja decida no desvelarlo o bien porque relacionemos la fantasía de nuestra pareja con alguno de los mitos que hemos mencionado. Las fantasías no traicionan a nadie, no tienen por qué compartiste si no se desea, no es obligatorio contar con qué o quién se fantasea; sin embargo, puede resultar muy excitante si utiliza como un juego erótico más en el que ambas partes (la que cuenta y la que escucha) están en igualdad de condiciones, no sufren coacción y están de acuerdo. Para muchas personas resulta excitante escuchar las fantasías de su pareja pero, recuerda, las fantasías son sólo fantasías y, en la mayor parte de los casos, no se desean realizar, sino imaginar.

A la hora de experimentar orgasmos o si tienes dificultades para alcanzarlos, las fantasías son una herramienta muy útil. Como sabéis, el orgasmo viene precedido por un nivel de excitación muy alto. Para alcanzar ese punto álgido de excitación es necesaria una estimulación erótica continuada a través de caricias, estimulación, besos, un ambiente agradable… si a esto le añadimos fantasías, las probabilidades de éxito serán mayores. Los pensamientos y recuerdos en forma de fantasía no hacen más que aumentar el deseo y facilitar la excitación, pero no siempre es fácil construir una fantasía potente y, menos aún, si nunca lo has practicado. Lo primero es ser capaces de abandonarnos al placer a través de nuestra propia imaginación, para ello hemos de tomar una actitud egoísta, en el buen sentido de la palabra; es decir, que hemos de centrarnos en nuestro propio placer y en las sensaciones que vamos experimentando. Digo esto porque, muchas veces, cuando mantenemos una relación sexual estamos más pendientes del placer de nuestro/a compañero que del nuestro o de si lo que hacemos le resulta agradable.

Tanto si utilizáis fantasías para potenciar vuestra erótica, como si aún no lo habéis hecho, me gustaría recomendaros “Mi Jardín Secreto”, de Nancy Friday. Una una obra que recoge diferentes fantasías sexuales de mujeres a través de unas diez mil cartas que sus protagonistas enviaron a la propia autora.

Recuerda que todo tipo de estimulación (física o mental) consensuada y no lesiva que sirva para potenciar la excitación y el placer, es positiva; tanto para uno/a mismo como para la pareja, en caso de tenerla.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies