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Monthly Archiveabril 2019

LA ANTI CRISIS DE LOS 30 COMO MUJER

Hoy cumplo 31 años y lo celebro. El caso es que el año pasado llevé cuesta arriba traspasar la década de los 20. Porque a mí, a pesar de mis ideales, el aparente empoderamiento y aun dedicándome a lo que me dedico, también me afecta el sexismo y la idealización de la juventud de las mujeres. Por desgracia, ahora además de la discriminación por el mero hecho de ser mujer, también estoy viviendo la discriminación por ser mujer de más de 30.

Lara Herrero
Lara Herrero

“Deberías ir pensando en ser madre”. “El reloj biológico corre… tic, tac, ¿no lo oyes?”. “Con tu edad, si algún día eres madre, podrías tener complicaciones”. “Tu vagina está envejeciendo”. “Deberías estar usando usando cremas antiarrugas, llegas tarde”. “Deberías hacer ejercicios para prevenir la flacidez”. “Tienes suerte a tu edad. Aún tienes las tetas en su sitio”. “Ya no puedes ligar con veinteañeros”. “Si quieres ligar, diles que tienes menos de 30”. “A ellos les gustan más jóvenes”. “A los 30 los orgasmos ya no se viven tan intensos como a los 20”. “Buscamos a alguien más joven para trabajar de cara al público”. “Olvídate de la música. El público busca jóvenes de cara bonita. Da igual como cantes”. “Menos mal que aparentas menos edad”. “Qué suerte que ellos pueden llevar barba. Nosotras no vamos a poder disimular la papada”. “Para tener 30 no estás mal”… 

Ayer escribiendo esta reflexión sentí que alguien me espiaba porque me apareció un anuncio sobre una web de mujeres. Al entrar leí el primer titular que decía algo así como “Un estudio revela que los 30 es la edad en la que las mujeres son más sexys”. Después de eso, no pude evitarlo y teclee en google “crisis de los 30 en las mujeres”. Los resultados estaban plagados de tips para sobrellevar el trance. No hay duda. La sociedad está enferma. Y lo peor es que, de vez en cuando, nos contagia. La hipersexualización de las mujeres me contaminó al cumplir los 30. En el trabajo como sexóloga trataba de ayudar a mujeres disconformes con su físico para vivir más placenteramente sus relaciones; pero yo era incapaz de aplicar en mi misma dichas reflexiones. Y es que ya lo dice el dicho “en casa del herrero, cuchillo de palo”. Me avergonzaba que vieran mi cuerpo de 30 y que lo juzgaran. Sentía miedo de haber perdido algo que jamás pudiera volver a tener y envidiaba a otras que aún lo tenían. Pero qué equivocada estaba. Poco a poco fui matando al bicho y sanando. Despidiéndome y dando la bienvenida a los 30 que, si se quieren exprimir, no serán los nuevos 20 (aunque al ideal de mujer joven le reviente).

En este 1 de abril de 2019, no quiero escuchar que estoy estupenda. Quiero regalarme un grito de deshago que me libere. Por eso he escrito esto. Porque sé que no he sido, soy ni seré la única en sentir esta lacra que nos ha tocado vivir. Por si pudiera servirte a ti, compañera, para liberarte también, con o sin cicatriz. Hoy decido mear sobre tus prejuicios, tus ideales de belleza, tus machismos y desaprobaciones. Hoy me grito bien alto que me quiero, que prometo aceptarme, cuidarme y respetarme hasta que la muerte me separe.

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