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21 DÍAS DE MASTURBACIÓN (Edición vulva)

Hoy es el Día Internacional del Orgasmo Femenino. Una perfecta ocasión para hablaros de “21 Días de Masturbación (Edición Vulva)”, el libro que Sexualizados_as acaba de publicar.

Se trata de una guía para la masturbación de las personas con vulva a través de 21 retos diferentes para innovar y experimentar con ésta práctica erótica. Ya sabemos que la sexualidad de las mujeres sigue estando en un segundo plano respecto a la de los hombres y, por ende, también lo está la masturbación. Por eso, libros como éste son especialmente importantes e innovadores.

A pesar de que muchas personas siguen empeñadas en focalizar su sexualidad en el coito, la penetración no es la práctica más idónea para que las mujeres alcancen el orgasmo. Sin embargo, a través de la masturbación suele resultar más sencillo.

ANTES DE MASTURBARSE

Como bien se indica en el libro, antes de nada es importante conocerse. He aquí el primer paso para poder disfrutar de una sexualidad plena y satisfactoria. Y es que son muchas las mujeres que desconocen su propio cuerpo, sus genitales o cómo responden en un encuentro erótico (a solas o en pareja). Otras no sólo lo desconocen sino que, además, les produce rechazo. Ya sea por desconocimiento, por falta de educación sexual o por la asimilación de mitos y prejuicios, principalmente asociados a la vulva. Así que, antes de masturbarse es imprescindible conocerse.

Una vez conseguido, también es fundamental aceptarse. No sólo la imagen corporal, sino también las preferencias eróticas, la identidad y la orientación sexual. De no ser así, resultaría complejo disfrutar plenamente en el terreno de la erótica.

Y, por último, tenemos que tener en cuenta que disfrutar no siempre tiene por qué ir de la mano de lograr un orgasmo. Como ya he comentado, para hacerlo es necesario conocerse y aceptarse, pero en ocasiones no es requisito imprescindible para vivir un encuentro sexual satisfactorio. Cuanto mayor número de placeres contemplemos en las relaciones eróticas, mayores posibilidades de goce tendremos. Así que, la masturbación no tiene por qué finalizar con un orgasmo. El camino previo puede resultar suficiente e igualmente satisfactorio.

EL LIBRO

“21 Días de Masturbación” no es sólo un libro exclusivo para mujeres con vulva; sino que también puede resultar útil para acompañantes o mentes inquietas que quieras conocer algunos trucos y consejos para masturbar una vulva. Uno de sus puntos fuertes es que te proporciona ideas para continuar con nuevos retos. Y si hay alguno que no termina de convencerte, siempre puedes adaptarlo a tus preferencias.

Además de ofrecer 21 retos, todos vienen acompañados de maravillosas ilustraciones de Lidia Yebras, de Zorras y Brujas; así como de un pequeño espacio donde poder anotar tus propias impresiones, reflexiones y experiencias. De ésta manera se convierte en todo un diario de abordo masturbatorio con el que no sólo aprender a innovar, sino que también sirve como herramienta para utilizar a lo largo del tiempo y estudiar la propia evolución en el arte de proporcionarse placer.

No puedo desvelaros ninguno de los retos porque lo interesante es vivirlos en primera persona, día a día. Lo que sí que puedo adelantaros es que son muy diversos y, entre otras cosas incluyen: autodescubrimiento, estimulación de diferentes zonas erógenas, alternativas para parejas, juguetería erótica, imaginación o técnicas prácticas.

Os recomiendo dedicar un espacio para el placer y la sexualidad a través de “21 Días de Masturbación”, así como a compartir vuestras experiencias para enriquecernos entre todas y todas. Estoy segura de que no os arrepentiréis.

Podéis adquirir un ejemplar del libro aquí. Me despido con el mensaje que Lorena Simón Gimeno (Sexualizados_as) me dedicó: “¡Échale una mano a tu cuerpo! Y redescubre el precioso poema que sois”.

Lara Herrero.

LA MASTURBACIÓN FEMENINA: Un viaje hacia el autoconocimiento

Autor de la imagen: Alphachanneling

Autor de la imagen: Alphachanneling

La masturbación femenina es una de las muchas prácticas eróticas que existen y que puede realizarse tanto en pareja como a solas. En concreto, la masturbación en solitario, además de resultar placentera, es muy útil a la hora de conocer nuestro cuerpo y nuestros genitales, saber cómo reaccionan, qué es lo que nos gusta y lo que no, descubrir estímulos y sensaciones físicas y psicológicas… Y esto es fundamental para que, una vez conozcamos como  disfrutar en solitario, podamos aplicarlo en pareja o grupo.

¿Las mujeres se masturban en igual medida que los hombres?

Cuando planteo esta pregunta entre amigas, en reuniones eróticas o charlas sobre sexualidad, la respuesta está clara: “No, todos los hombres se masturban  y además lo hacen con mayor frecuencia” (afirma la mayoría). Podemos tomar esta respuesta como válida sin ningún fundamento empírico o podemos preguntarnos si, en realidad, las mujeres también se masturban pero no lo verbalizan con la misma frecuencia y naturalidad que los hombres. Esto tiene sentido si tenemos en cuenta la educación sexual diferenciada que recibimos en función de nuestro sexo. A los hombres, por ejemplo, se les comienza a hablar sobre la eyaculación y la penetración. Se les premia socialmente si muestran deseo o si han mantenido relaciones con cinco mujeres durante el último mes. Sin embargo, a las mujeres se les comienza a hablar de que la primera menstruación conlleva riesgos, de dolores, peligros… Y se les juzga socialmente si proclaman a los cuatro vientos sus relaciones sexuales. De esta manera, sin darnos cuenta, muchos hombres van asociando su sexualidad como algo positivo; mientras que muchas mujeres lo asocian a aspectos negativos o de riesgo. En palabras de Efigenio Amezúa, la masturbación femenina nace de una represión cuya base “ha radicado en ver a la mujer como generadora de vida, y en muy pocos casos como sujeto capaz de disfrute y satisfacción”.

Existen mujeres que no se masturban en solitario porque es una práctica que no les gusta, porque no están familiarizadas con sus genitales, porque no encuentran el estímulo que buscan o simplemente porque no les apetece. Pero también existen muchísimas mujeres que si lo hacen. En ambos casos es importante conocer algunos de los beneficios que conlleva esta práctica erótica:

En primer lugar, la masturbación no solo puede ayudarnos a conocer mejor nuestras preferencias a la hora de estimularnos sexualmente (y, de esta manera, poder aplicarlo en el resto de prácticas eróticas); sino que además nos sirve para experimentar y ampliar nuestro mapa erótico, por ejemplo, a través del uso de fantasías sexuales.

En segundo lugar,  mejora el estado de ánimo. Esto sucede porque cuando sentimos placer nuestro cuerpo genera neurotransmisores como la serotonina o las endorfinas que producen un estado de bienestar, relajación y felicidad.

En tercer lugar, el goce que experimentamos durante la masturbación ayuda a prevenir problemas de salud como la depresión (gracias a la liberación de endorfinas) o infecciones  vaginales o del tracto urinario, como la cistitis. En este caso se debe a que durante la masturbación se producen anticuerpos, así como también se facilita la expulsión de bacterias a través de fluidos que trasporta el cuello del útero. En este sentido, también puede ayudar a aliviar los posibles dolores menstruales, tanto por la segregación de endorfinas como por las contracciones musculares que se producen durante el orgasmo y que permite liberar con mayor facilidad el sangrado del endometrio. Por último, me gustaría añadir que la masturbación puede contribuir a evitar o mejorar problemas asociados con la anorgasmia y el vaginismo. En gran medida esto se debe a la experiencia de autoconocimiento que aporta.

Existen tantas formas de masturbación femenina como mujeres la practican. No hay fórmulas mejores ni peores. Lo mejor es explorar cuál nos resulta más placentera y cuál es la que mejor se adapta a nuestras preferencias. Para muchas mujeres la estimulación directa con sus genitales resulta una sensación demasiado intensa e, incluso, puede llegar a resultarles molesto. En este caso, una buena opción sería masturbarse sobre la ropa interior. Para otras mujeres, el contacto genital directo es fundamental. De esta manera podemos estimular nuestro clítoris, nuestros labios mayores y menores, la vagina, el ano u otras zonas erógenas de nuestro cuerpo como los pechos o los muslos. Al igual que existen diversas maneras de estimularse, también hay diferentes posturas, como boca abajo, de lado, boca arriba, con las rodillas hacia el pecho, de cuclillas, sentadas…

Si hablamos de la estimulación a través del roce con el dedo o dedos podemos hacerlo con un nivel de presión bajo, medio o fuerte. Existen diferentes opciones de movimiento, por ejemplo: de arriba abajo o de abajo hacia arriba, frotando de lado a lado, a través de pequeños y suaves golpecitos, dibujando círculos o un zigzag, aprisionando el clítoris entre los dedos, con pequeños pellizcos… Si no queremos utilizar los dedos o las manos o si queremos variar, también podemos manejar otras opciones  o combinarlas, como una almohada, un cojín o una toalla entre las piernas, el chorro de la ducha, objetos como un collar de cuentas…

Además podemos masturbarnos únicamente introduciendo algo en nuestra vagina o combinándolo con la estimulación del clítoris y/u otras zonas de los genitales femeninos externos y el cuerpo. En este caso podemos utilizar un dildo o un vibrador (acompañado de lubricante), uno o más dedos, un calabacín (con preservativo y lubricante)… Y tampoco podemos olvidar otros productos eróticos como el succionador de clítoris, el vibrador sencillo o doble estimulación (para la vagina y el clítoris), las bolas tailandesas (anales), el estimulador de pezones, lubricantes, geles de efecto calor o frío, etc.

 A la hora de masturbarnos podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación e ir variando en las prácticas. Podemos utilizar fantasías sexuales para aumentar y mantener la excitación, hacerlo frente al espejo, consumiendo contenido erótico (literatura, películas, fotografías…)… Recuerda que la masturbación femenina es una práctica con muchos beneficios y variantes, pero no tenemos por qué sentirnos obligadas a realizarla. La manera en que cada persona vive su sexualidad es única. Y no existe un modelo de goce universal. Te invito a descubrir y compartir de qué manera la disfrutas tú.

Lara Herrero Barba.

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